Albert Rivera celebra su victoria la noche electoral
Albert Rivera celebra su victoria la noche electoral - Ángel de Antonio

El «bendito problema» de Ciudadanos: el reparto de nuevos roles en el Congreso

Hasta 34 de sus 57 diputados no estuvieron en la anterior legislatura

MadridActualizado:

Ciudadanos (Cs) vio el pasado domingo cómo aumentaba en un 80 por ciento su número de escaños. De los 32 en los que se quedó en 2016, pasó a 57 después de que casi 16 de cada cien españoles escogiesen su papeleta en las urnas. En el corto plazo, deberá resolver un rompecabezas para integrar a los que se estrenan en el Congreso con los que repiten. Una tarea que se antoja bastante complicada.

El mismo 28 de abril, entre la euforia de la celebración -Albert Rivera reconoció que en el escenario más optimista esperaban entre 50 y 55 diputados-, algunos miembros de la Ejecutiva descartaron que la llegada de nombres ilustres a la Cámara Baja fuese a generar un conflicto de convivencia en el grupo parlamentario. «Bendito problema», llegó a decir un destacado miembro de la dirección liberal. Entre los políticos, como pasa en los vestuarios de fútbol, hay que cuidar los egos. Ahora, con rostros ilustres y con cerca del doble de escaños, el reparto de protagonismo será clave para que no se desaten unas disputas internas que hasta el momento han sido inexistentes en el partido naranja.

Incógnita del portavoz

Solo las primarias en Castilla y León entre el exdiputado Francisco Igea y la expopular Silvia Clemente dividieron a los pesos pesados del partido entre una y otra opción, pero sin enconarse la situación en un enfrentamiento abierto. Por el momento, fuentes cercanas al grupo parlamentario aseguran que no se ha tomado ninguna decisión sobre la conformación de equipos. Ni tan siquiera desvelan quién será el portavoz en el Congreso; pregunta que también han esquivado tanto Rivera como la portavoz de la Ejecutiva, Inés Arrimadas.

En la anterior legislatura, Ignacio Prendes y Patricia Reyes ocuparon un lugar en la Mesa del Congreso y es posible que repitan otra vez, cuando ésta se configure el 21 de mayo, en plena campaña de las elecciones municipales, autonómicas y europeas. Más incertidumbre hay en el resto de puestos de responsabilidad. El portavoz en la Cámara Baja fue Juan Carlos Girauta; el secretario general del grupo parlamentario, Miguel Gutiérrez, y los portavoces adjuntos José Manuel Villegas, Melisa Rodríguez y Toni Roldán.

El desembarco de Arrimadas es, sin duda, el que genera más expectación. Su tándem con Rivera en las elecciones, prácticamente compartiendo protagonismo con él, es fiel reflejo del valor que se le otorga a la jerezana en el partido. Es la única que ha sido capaz de vencer al nacionalismo en unos comicios autonómicos en Cataluña, ha sido jefa de la oposición en esa región dos legislaturas consecutivas y es la portavoz del Comité Ejecutivo de Cs. Rivera contaba con ella como vicepresidenta de su gobierno -así lo dijo en campaña en incontables ocasiones-, pero ahora, con su partido en la oposición -salvo pacto «in extremis» con el PSOE-, no se conformará con menos que la portavocía parlamentaria. Habrá que ver cómo se toma este desplazamiento Girauta.

Pero el ahora diputado por Toledo no será el único afectado por el «efecto Arrimadas». Rodríguez dejará de ser la mujer liberal con más protagonismo en el Congreso y el propio Rivera deberá compartir focos con ella. Los dos liderazgos fuertes de Cs, Rivera y Arrimadas, estarán bajo el mismo techo con el salto de la jerezana a la política nacional. Antes, uno en Madrid y otra en Barcelona, eran una suerte de dos torres con espacio propio.

La jefa de la oposición en Cataluña, que dejará de serlo al tomar posesión de su acta de diputada nacional, irrumpe en el Congreso con otros nueve nombres que configuran una terna de diez rostros a tener en cuenta esta legislatura. Junto a ella, dan el salto desde el Parlamento catalán Fernando de Páramo -secretario de Comunicación de Cs y clave en el desarrollo de la campaña electoral- y José María Espejo-Saavedra.

Por Toledo

El equipo catalán ya provocó el cambio de circunscripción de Girauta, que ha obtenido su acta por Toledo, y del propio secretario general de Ciudadanos, que lo recogerá por Almería. Una incógnita es qué papel tendrán los tres fichajes estrella de los liberales para esta campaña. Para ellos había reservado un hueco en el ejecutivo si Rivera sumaba con el PP y con Vox para desbancar a Pedro Sánchez del Palacio de la Moncloa, pero ahora su papel es incierto. Se trata de Marcos de Quinto, Sara Giménez y Edmundo Bal. Los tres acompañaron a Rivera en los puestos de salida de la lista por Madrid y le han seguido en la campaña, relegando a un segundo plano a Villegas y a Girauta.

De Quinto fue vicepresidente mundial de Coca-Cola y Rivera ya lo había señalado como el próximo ministro de Industria, pero ha concedido pocas entrevistas y no se ha integrado en la vida política como ya lo han hecho sus compañeros. Giménez, abogada y activista por los derechos de la etnia gitana, era la responsable de igualdad de la Fundación Secretariado Gitano y fue miembro de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia. Mientras que Bal, abogado del Estado, fue purgado por Sánchez de la causa del «procés» al negarse a retirar del escrito de acusación la rebelión por la violencia en el 1-O contra la Policía y la Guardia Civil.

Este último, entregado en la campaña, es al que más se le ha visto disfrutar sobre los escenarios en los mítines. En Valencia, de hecho, agradeció a los 2.000 asistentes que le habían hecho sentirse «como una estrella de rock» y confesó que iba a echar de menos sus intervenciones. Bal aseguró tener muchas ganas de iniciar su vida en el Congreso y fuentes de la Ejecutiva lo señalan como «la gran revelación» de la campaña. Nadie duda que su papel será destacado.

A ellos se unen otros tres fichajes por distintas provincias: María Muñoz, por Valencia; el exsocialista Joan Mesquida, por Baleares; y Soraya Mayo, por Valladolid. Muñoz es economista experta en mercados financieros y al igual que los tres anteriores nunca ha estado en política. Mesquida fue diputado y consejero autonómico con el PSOE, director general de la Policía Nacional y de la Guardia Civil entre 2006 y 2008, y secretario de Estado de Turismo con José Luis Rodríguez Zapatero. Y Mayo, ex secretaria general de la ATA, cumple un doble perfil de autónoma y representante de la España despoblada.

Cierra esa particular lista de diez incorporaciones clave Fran Hervías, secretario de Organización de Ciudadanoss, que recupera su escaño por Granada tras perderlo en la repetición electoral de 2016.Repiten puesto veintitrés diputados, y solo tres que figuraban en listas pierden su escaño: José Cano; Fernando Navarro, que pierde su puesto al verse relegado al número dos por Baleares con la incorporación de Mesquida; y Luis Miguel Salvador, que en las municipales opta a ser el alcalde de Granada.