El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, y el del Parlament, Roger Torrent , ayer en el Parlament - EFE | Vídeo: ATLAS

El secesionismo desdeña a Sánchez y confirma que no apoyará los PGE

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, acusa al presidente del Gobierno de ser «cómplice de la represión»

BarcelonaActualizado:

Ni gesto, ni contrapartida. El independentismo desdeñó ayer la decisión de la Abogacía del Estado de no acusar a los líders del «procés» por rebelión y, a la vez, calificó de «venganza» y «represión democrática» la calificación de la Fiscalía y la petición de penas de cárcel. Casi como si se tratase de una respuesta de manual, tanto el presidente de la Generalitat, Quim Torra, como los partidos y entidades secesionistas salieron en tromba tras conocerse ayer la petición de penas de Fiscalía, en una oleada de indignación que, no obstante, no generó más respuesta que la declarativa ni más consecuencias políticas que las que ya están sobre la mesa. La más perceptible, el enfriamiento de la relación con el Gobierno y, por tanto, la confirmación de que el apoyo del PDECat y ERC a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) es imposible.

En un acto ante la cárcel de Lledoners, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, la confirmó. «El pueblo de Cataluña le retira su apoyo», dijo dirigiéndose a Sánchez. «No votaremos los Presupuestos». Por su parte, el vicepresidente del Govern, Pere Aragonés (ERC), añadía: «A ningún gesto o movimiento por parte del Gobierno, imposible un gesto o movimiento por nuestra parte». En términos también contundentes se expresó David Bonvehí, presidente del PDECat, para quien los escritos de acusación significan «un no rotundo a negociar los presupuestos». «Propiciamos un cambio de Gobierno, y lo hicimos a cambio de nada. Ahora que se arreglen con sus presupuestos», apuntó. Aunque fuentes políticas habían especulado con que al independentismo, particularmente a ERC, le bastaría con el paso dado por la Abogacía del Estado para reconsiderar su postura, ahora mismo eso es imposible.

Torra, insatisfecho

Si la respuesta de las formaciones independentistas fue la previsible, otro tanto puede decirse de la del presidente Quim Torra, quien por la mañana no salía de su habitual zona de grandes proclamas sin mayores concreciones. «Puede que crea que ganará unos cuantos votos - dijo en alusión a un Pedro Sánchez al que acusó de «cómplice de la represión»-, pero profundiza en una injusticia que afecta a la democracia. ¿Cuánta represión puede aguantar la democracia española?», se preguntó el presidente catalán en una comparecencia conjunta con el presidente del Parlament, Roger Torrent. «Hoy el Gobierno ha perdido una oportunidad de oro para sacar de los tribunales el conflicto de Cataluña y devolverlo a la política, que es donde debería estar», añadió Torra, que junto al presidente de la cámara acusó a la «Fiscalía de actuar con «ánimo de venganza y no de justicia».

Desde Bélgica, el fugado Carles Puigdemont también habló de «venganza» e instó a Europa a «no ser cómplice con su silencio de este abuso». También se manifestaron a desde las cárceles y a través de las redes sociales los políticos y dirgentes de las asociaciones encausados.

Respuesta aplazada

El tono de la reacción institucional y de los partidos deja claro que si tiene que producirse un movimiento de respuesta contundente y con consecuencias más allá de las muestras de indignación y las manifestaciones ante las cárceles este no va a producirse ahora. Sí acaso cuando se produzcan las sentencias. Hasta entonces, poco más.

Incluso la muy beligerante Assemblea Nacional se limitó a anunciar una campaña de denuncia internacional y una actitud «incansable y persistente» para seguir reclamando la independencia. La CUP llamó a convertir los juicios del «procés» en un «bumerán» contra el Estado, mientras que una de sus corrientes llamó a la huelga general el día que comience el juicio.