«Si con 14 años asesinan con tanto ensañamiento, que cumplan condena como los adultos»
La madre de Sandra Palo, Mar Bermúdez, durante su intervención en las Jornadas - m.r.c.
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«Si con 14 años asesinan con tanto ensañamiento, que cumplan condena como los adultos»

La madre de Sandra Palo y el abuelo de Marta del Castillo piden una reforma de la Ley del menor que evite casos como los suyos

madrid Actualizado:

Mar Bermúdez dejó de creer en la Justicia un 16 de Mayo de 2003. Ese día, su hija de 22 años, Sandra Palo, fue brutalmente asesinada. Lo primero que quiso hacer cuando lo supo fue robar la pistola del agente que se lo comunicó y pegarse un tiro —«yo solo quería suicidarme e irme con ella»—. Lo segundo, tirarse de una ventana. Pero acabó convirtiéndose en una «madre coraje» que lucha por que en casos como el de su hija se haga justicia, esa en la que dice no creer.

José Antonio Casanueva comparte con Mar Bermúdez su desapego por la Justicia. Es el abuelo de la joven Marta del Castillo, asesinada en Sevilla en 2009 y cuyo cuerpo permanece en paradero desconocido. Ayer, José Antonio y Mar compartieron mesa en las I Jornadas sobre Niños y Adolescentes Desaparecidos de la Fundación Anar. Y también compartieron conclusiones: la necesidad de una reforma de la Ley del menor para que casos como el de sus hija y nieta —en ambos asesinatos participaron menores de edad— no vuelvan a repetirse. Su testimonio, como ejemplos de madre y abuelo «coraje» de los que —en palabras de la psicóloga experta que completaba la mesa redonda, María José Coll— «han hecho mucho más por cambiar las cosas que cualquier sistema jurídico», fue uno de los momentos más emotivos de las Jornadas.

Mar Bermúdez explicó el calvario que padeció cuando su hija, que iba a regresar a casa sobre las 9 de la noche, a las 2 de la madrugada aún no había aparecido. «Intentas relajarte, no ponerte en lo peor», indicó. Por ello, con sus esperanzas puestas en que la niña habría dormido en casa de algún amigo por miedo a ser castigada, celebraron la comunión del pequeño de sus hijos al día siguiente. Cuando volvieron a casa, hacia las siete de la tarde, la Policía los llamó y les dijo que «a qué esperaban para denunciar la desaparición de su hija Sandra». «Quise pegarme un tiro con la pistola de los agentes, luego tirarme por la ventana. Yo solo quería suicidarme e irme con ella», explicó, emocionada. Bermúdez sabe que «quien se llevó la verdad» de lo que le pasó a su hija fue la propia Sandra, «que está metida en un nicho».

De los cuatro asesinos de su hija, solo uno continúa en prisión. Que los otros tres estén ya en la calle —y sin ningún tipo de orden de alejamiento de su familia, según explicó— es algo «incomprensible», y lo que la llevó a iniciar su lucha. «Los derechos de nuestro hijos, ¿dónde están? No los vemos», apuntó.

«El Malaguita» fue sentenciado a 64 años de cárcel y cumplirá 30, pero los otros tres, menores de edad entonces, cometieron el mismo crimen: violaron, golpearon, atropellaron una y otra vez y quemaron a su hija. «Si con 14 años has podido asesinar con tanto ensañamiento a una niña, cumple en la cárcel la condena como un adulto», denunció Bermúdez. «Mientras tenga un hilo de vida, lucharé, y cuando me vaya que alguien recoja mi testigo, como yo recogí el de los padres de Clara García», apuntó la madre de Sandra.

La Asociación Sandra Palo para la Defensa de las Libertades, creada por los padres de la joven un año después de su asesinato, tiene claras sus peticiones, y así las reflejan en su blog. «Hay que adelantar la edad penal a los 12 años, porque hay muchos que comienzan a delinquir desde niños». Además, solicitan que se abran centros públicos especializados «que no sean residencias de lujo». Piden que los menores sentenciados ingresen en prisión al cumplir los 18 años. «Son mayores y conocen a la perfección la Ley del Menor». También piden que ser revisen las condenas en los casos de asesinato y violación: «Hay que aumentar las condenas y no vincularlas a la edad del infractor».

Que no se «parchee» el Código Penal

Por su parte, el abuelo de Marta del Castillo, José Antonio Casanueva, aseguró que su familia aún conserva la esperanza de «encontrar los restos de Marta», su nieta. Y asegura que en su lucha está lograr que se modifique la ley del menor, que en su opinión ha impedido que se haga justicia con Marta, y que se deje de «parchear el Código Penal para que se reforme de una vez «protegiendo a las víctimas y no a los criminales».

La familia de Marta ha presentado un recurso de casación contra la sentencia que condenó a Miguel Carcaño como autor de la muerte de la joven y absolvió a los otros tres acusados como encubridores del crimen. Uno de los motivos por los que recurren la sentencia es el «doble enjuiciamiento» de los acusados, puesto que «dos tribunales se pronunicaron sobre el mismo hecho», en referencia a la sentencia previa del menor, que a su juicio «condicionó» la decisión de los magistrados de la Audiencia sevillana.

Esta es una de las reformas que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, planteó en enero. Aseguró que se reformaría la Ley del Menor para que, en los casos de delito grave en los que haya implicados adultos y menores, todos sean investigados y enjuiciados conjuntamente, si bien a estos últimos se les seguirá aplicando la legislación prevista para ellos. También ha incluido la pena de prisión permanente revisable, una figura jurídica que el abuelo de Marta del Castillo aplaude.

Sin embargo, Casanueva se mostró convencido de que queda mucho por hacer. «Siempre pensamos que estas cosas le ocurren a los demás, no a nosotros. Por eso nuestro eslogan es 'Todos somos Marta'». Porque cada pequeña conquista es un paso más para que casos como el de Mar Bermúdez y José Antonio Casanueva no vuelvan a repetirse.