Pedro Sánchez ayer en Santander - Efe

Sánchez enfada a dirigentes del PSOE por decir que él es «limpio» tras el procesamiento de Chaves y Griñán

«¿Qué quiere decir, que ellos no?», se preguntan en medio de acusaciones de «desleal»

MadridActualizado:

«Una cosa es que alguien meta la mano en la caja y otra que, durante una larga acción de gobierno, cometa alguna irregularidad administrativa», coinciden diversos dirigentes y exdirigentes del PSOE para ABC, en su intento por salvaguardar la presunción de inocencia Manuel Chaves y José Antonio Griñán; «Y eso tiene que saberlo un secretario general», añaden.

En esa onda de «patriotismo de partido» reaccionó ayer buena parte del socialismo andaluz y de otras federaciones, que no ocultan la «indignación» que les produce haber escuchado ayer a Pedro Sánchez desmarcarse de los dos expresidentes de la Junta de Andalucía con el argumento de que él es «un político limpio» y su gobierno será «el de la honradez intransigente»... «¿Que quiere decir, que Chaves y Griñán no son limpios?», se preguntan. «Tremendo, injusto, desleal».

Entienden que el PSOE, y Sánchez personalmente, atraviesan un trance «difícil», a tres semanas de unas elecciones en las que Podemos amenaza con arrebaratar la hegemonía en la izquierda que ha disfrutado el partido durante los últimos 40 años, «pero en política no vale todo».

Desde Andalucía y desde sectores de la «vieja guardia» se echó en falta que Sánchez, como sí hizo Susana Díaz, pusiera más el «acento» en la honestidad de los expresidentes, porque «sabe» que este asunto tiene aún mucho recorrido judicial. «Está por ver que se demuestre "dolo" a la hora de crear la partida presupuestaria de los ERE, como exige la jurisprudencia reiterada del Tribunal Supremo», advierten.

Además, añaden, tanto Manuel Chaves como José Antonio Griñán han dado el paso de dejar la militancia para no perjudicar al PSOE, sin estar todavía estaban obligados a ello. El Código ético adoptado en septiembre de 2014 es claro: petición de baja o, en su defecto, expulsión si se abre juicio oral, no antes. El juez todavía no ha dado ese paso, pero ellos han preferido no generar más controversia en este momento.

Por eso, la actitud de Pedro Sánchez ayer en Santander, marcando distancias con los expresidentes, causó desazón. Al ser preguntado sobre si comparte con miembros de la dirección del partido que Chaves y Griñán son inocentes, afirmó: «Lo que hay que hacer es respetar el principio de presunción de inocencia». Sánchez reveló que no ha hablado con los dos procesados, e hizo hincapié en la contundencia y los niveles de exigencia con los que el PSOE está respondiendo ante los casos de corrupción. Está seguro de que los ciudadanos lo están viendo y lo aprecian. «Yo soy un político limpio», sentenció para en respuesta a la pregunta de si cree que el procesamiento de dos expresidentes socialistas puede influir en el resultado electoral. Por eso, entre los críticos gustó más escuchar al portavoz del Grupo Socialista, Antonio Hernando, asegurar que la dirección del partido está «absolutamente convencida de la inocencia» de los expresidentes andaluces y de que no se han llevado «ni un solo euro».

Un «roto» importante

Lo cierto es que pese a estas palabras de Sánchez, no por esperado, el procesamiento de los dos expresidentes socialistas ha dejado de generar preocupación en Ferraz por el «roto» importante que va a crear en la estrategia. Al PSOE, que intenta sacar la cabeza a codazos entre PP y Podemos-IU, se le pone muy cuesta arriba uno de sus principales argumentos de precampaña: la necesidad de que el PP pase a la oposición porque está «corroído» por la corrupción de arriba a abajo.

No en vano, ayer mismo, Génova ya enfocó todas sus baterias a afear a los socialistas que no prediquen con el ejemplo: «¿Pedro Sánchez y Susana Díaz van a asumir responsabilidades políticas como exigen a los demás?», se preguntó el vicesecretario general de Acción Electoral, Fernando Martínez Maíllo. Los socialistas esperan un diluvio en los próximos días.