Albert Rivera y Pedro Sánchez en abril, con su acuerdo plenamente vigente
Albert Rivera y Pedro Sánchez en abril, con su acuerdo plenamente vigente - Jaime García

¿Qué fue de la relación entre Sánchez y Rivera?

La interlocución y el respeto entre los partidos se mantienen, pero las críticas arrecian por la actitud del líder del PSOE

MadridActualizado:

Antaño aliados pero hoy en posiciones enfrentadas. En Ciudadanos hay muchos que siguen guardando respeto y consideración a Pedro Sánchez y al PSOE tras la negociación y posterior acuerdo que ambos partidos sellaron, finalmente sin resultado, en la pasada legislatura. Aquellos puentes, los vínculos generados, no se han roto.

La relación que los principales dirigentes de Ciudadanos guardan con sus homólogos socialistas no tiene a día de hoy comparación con la que mantienen con los representantes del PP. Un ejemplo es la buena relación entre sus portavoces parlamentarios, Antonio Hernando y Juan Carlos Girauta.

Cosa distinta sucede entre Pedro Sánchez y Albert Rivera. Aunque la negociación les acercó y enterró las gruesas palabras que ambos se intercambiaron en el pasado, nunca llegó a fraguarse un respeto político del nivel que se profesaron algunos de los negociadores de ambos equipos.

Miembros de la dirección del partido destacan todavía a día de hoy actitudes positivas en el candidato socialista. «Es mucho más sólido de lo que se ha trasladado, pero a la vez es más débil (internamente) de lo que se cree», resume un dirigente de la formación que en el lado positivo de la balanza señala que hubo quienes dijeron que «sería presidente a toda costa, haciendo lo que sea, y no lo fue». Pero por contra perciben en que tras el 26-J solo lo encuentran operando «en dinámica interna».

Durante la campaña del 20-D Rivera mostró en reiteradas ocasiones su opinión sobre Sánchez al incidir en la debilidad de su liderazgo. A día de hoy la situación ha cambiado, pero donde hubo llama quedan rescoldos. Y ambos pueden contactar el uno con el otro sin intermediación ninguna, de hecho Rivera anunció ayer que contactaría con el líder socialista para trasladarle la conveniencia de sellar el pacto por España.

Un dirigente reconocía que «con este PP» para ellos es «más difícil» tratar que con un PSOE con Sánchez, porque éste rompe con el continuismo. Y es la argumentación por la que con los socialistas se alcanzó un acuerdo para compartir Gobierno («ahí Albert habría sido vicepresidente. Era un acuerdo de Gobierno», reconocen) y con Rajoy ni siquiera están dispuestos a votar sí a su investidura.

Para el marco mental en el que se mueve Ciudadanos, que prioriza nuevos perfiles al frente de los gobiernos que apoya frente a lo que denomina continuismo, un pacto con Sánchez sigue siendo más cómodo que uno con Rajoy. Pero, como reconoció ayer Rivera, «hay que aceptar la realidad». Y aceptarla le ha llevado a afirmar que el hombre al que hace apenas unos meses quiso hacer presidente del Gobierno ahora será el responsable de «una crisis sin precedentes» si no cambia de actitud.