Mariano Rajoy, ayer, tras reunirse con Pedro Sánchez para negociar la investidura
Mariano Rajoy, ayer, tras reunirse con Pedro Sánchez para negociar la investidura - JAIME GARCÍA

Rajoy entrega un programa de gobierno con guiños al PSOE y Ciudadanos

El presidente en funciones reclama estabilidad más allá de la investidura

MadridActualizado:

Rajoy entregó en mano a Pedro Sánchez un documento de 53 páginas que será la base de la negociación de la investidura, previsiblemente a principios de agosto. El PP hizo llegar el mismo papel a todos los partidos, justo el día que ha terminado la primera ronda de consultas del candidato del PP, que ahora esperará a que sus interlocutores se lo lean y contesten. El programa de investidura y de Gobierno se ha entregado a todos, pero Rajoy ha querido incluir guiños y concesiones al PSOE y a Ciudadanos, para mantener el diálogo.

Rajoy encargó la redacción de este pliego de propuestas a su equipo en La Moncloa, que empezó a prepararlo el pasado fin de semana. Se trata de una combinación de las propuestas principales del PP incluidas en su programa electoral, y otras que buscan puntos de encuentro con los partidos de Sánchez y Rivera, sobre todo en materia económica, social y de regeneración democrática. «En el programa entregado hay concesiones, pactos de Estado y mucha apertura en determinadas tareas», explican en Moncloa, desde donde se precisa que es un papel para empezar a hablar, abierto a negociación.

En el «Programa para el Gobierno de España», el PP parte del respeto a los valores constitucionales, y propone un Gobierno «moderado, moderador y sólido, capaz de llevar a cabo las reformas que permitan avanzar en la recuperación económica». Sería un Ejecutivo apoyado por quienes comparten estos valores: unidad de España, soberanía nacional, igualdad de los españoles, proyecto europeo y lucha contra el terrorismo. Esas son las líneas rojas; el resto está abierto al diálogo.

En el documento se ofrecen pactos para el crecimiento y el empleo, para la reforma fiscal y la financiación autonómica; otro social, con claros guiños a la izquierda; uno por la Educación, como demanda Ciudadanos, y otro pacto para el fortalecimiento institucional, de regeneración democrática, con terreno abonado al acuerdo.

Como es obvio, el PP no propone la derogación de ninguna de sus reformas, ni la laboral, ni la educativa ni la fiscal. Pero sí pone sobre la mesa propuestas concretas para hacer modificaciones sobre la situación actual. En el ámbito laboral, propone una nueva regulación del régimen especial de trabajadores autónomos, modernizar el servicio del empleo público estatal, más actuaciones contra el paro juvenil, también contra el paro de larga duración o la ampliación de las modalidades de prestaciones que permiten la compatibilidad con el empleo.

También hay propuestas sobre igualdad, un gran acuerdo para erradicar la violencia de género y otro por la Educación, con más becas, bilingüismo, libertad de elección, nuevas tecnologías y lucha contra el acoso.

La regeneración democrática merece un capítulo aparte, incluido un pacto por la Justicia. Habrá más transparencia y más exigencias de ejemplaridad (los altos cargos encausados en corrupción cesarán en su cargo cuando se abra juicio oral y serán inelegibles). Se regularán los «lobbies», se reforzará el control de las subvenciones y se reducirán los aforamientos de los cargos electos. Además, se prohibirán los indultos para los condenados por corrupción.

Ayer en Ciudadanos dijeron que por supuesto estudiarían el documento, pero consideraron que no era prudente manifestarse sin haber hecho un análisis más pausado. En cualquier caso, sí trasladaron dos ideas. La primera es que no perciben un gran cambio respecto a otros programas del PP. «El problema es que luego no los cumplen», señalaba un dirigente. Recordaron que su decisión de abstenerse no está supeditada a la aplicación de una hoja de ruta de reformas, ya que, a cambio, tampoco se le ofrece al PP ninguna garantía de estabilidad. Pero que si en el futuro, arranque o no la legislatura, inician una negociación de reformas con el PP, sus planteamientos serán mucho más exigentes. La primera lectura del documento del PP les parece que es «poco concreto y ambicioso».

Los socialistas no quisieron ayer referirse a ese programa de Rajoy porque no van a negociarlo. Están dispuestos a hablar de temas de Estado, pero no de una investidura que no van a apoyar de ninguna manera, argumentaron.