Pedro Sánchez, ayer en la presentación de Juan Espadas como candidato a la Alcaldía de Sevilla - RAÚL DOBLADO| Vídeo: EP

El PSOE activa el voto del miedo a la derecha para restar apoyos a Rivera

Tregua entre Sánchez y Díaz, que alertan de que puede repetirse el pacto andaluz: «Si nosotros no vamos, ellos volverán»

SevillaActualizado:

El destino ha querido que Susana Díaz regale a Pedro Sánchez su relato de campaña, o al menos una parte. Las apelaciones al miedo a la derecha para movilizar al electorado de izquierdas y que no pase lo que sucedió en Andalucía es un mensaje fuerza del presidente del Gobierno y fue eje central del acto que los socialistas celebraron ayer en Sevilla.

La presentación del alcalde de Sevilla, Juan Espadas, como candidato a la reelección se convirtió en el pistoletazo de salida de la precampaña electoral del 28 de abril, y por extensión de la que le sucederá hasta el 26 de mayo. Pedro Sánchez apeló a la movilización para romper el «cordón sanitario» que «la derecha» ha impuesto al PSOE, en un mensaje a Ciudadanos. En Moncloa están convencidos de que los tres partidos a su derecha no sumarán mayoría absoluta, y que a partir de ahí todas las opciones se abren.

Pero entre tanto uno de los objetivos es empujar a Albert Rivera lo más a la derecha posible para tratar de reconquistar el voto de centro o centro izquierda que Rivera le puede haber arrebatado en los últimos tiempos. Por eso su obsesión por presentar ese bloque de forma unitaria: «En realidad es una derecha, no tiene matices, es una», dijo Sánchez ayer. Y por eso también su apelación no solo a los votantes de izquierdas sino «a todos aquellos que a lo mejor ni nos han votado pero que saben que este partido hoy representa el sentido común, la moderación y el progreso de todos en el conjunto del país».

Sánchez se lanza ya a una campaña larga en el tiempo para contrarrestar los efectos desmovilizadores de una campaña oficial que se va a desarrollar durante toda la Semana Santa.

Y el relato de Sánchez casa a la perfección, por fin, con el momento del PSOE andaluz, que todavía se recompone de la pérdida del poder institucional. Antes de que Sánchez clausurara el acto, la líder provincial en Sevilla, Verónica Pérez, cargaba contra los aliados «del franquismo político», «fachas sin complejos», y apelaba a los votantes de izquierdas a que vayan a las urnas porque de no hacerlo «corremos el riesgo de que pase como ha pasado en Andalucía» porque «ganar ya no basta, hay que ganar y bien».

Díaz, cada día «más fuerte»

Díaz, que ha vivido en primera persona esa desmovilización en su electorado y la fuga hacia Ciudadanos, ha reutilizado el viejo lema de campaña que el PSOE utilizó en su día contra José María Aznar: «Si nosotros no vamos, ellos volverán. Si no hay mayoría grande, sólida las derechas y la extrema derecha se unirán». La fragilidad de un Gobierno que pueda depender de los independentistas es algo que preocupa en el PSOE. Por eso Díaz reclamó también «dar una mayoría sólida a Pedro para que no dependa de nadie».

La expresidenta andaluza cargó contra la fórmula que le ha arrebatado el gobierno andaluz: «Tomemos nota. Dos gobiernos, tres derechas y un guirigay».Ayer fue la primera vez que Sánchez y Díaz se veían tras el mal resultado electoral del 2 de diciembre. Y después de los mensajes soterrados, y algo más, que Ferraz lanzó tras esos resultados para propiciar un relevo en el PSOE andaluz. Pero no es el momento. El calendario electoral, ahora más constreñido, impone una tregua. Una conllevanza, más que una convivencia.

El acto tenía el morbo de la presencia en primera fila de María Jesús Montero, ministra de Hacienda, tras los mensajes soterrados de Ferraz para erosionar la posición de Díaz tras perder la Junta. Ovacionada a su entrada y reconocida por el alcalde Espadas, un grito espontáneo se escuchó entre el público: «Vaya pedazo de ministra de Hacienda». Un comentario que Sánchez replicó cuando se subió a la tribuna. Pero el presidente también quiso lanzar un mensaje como instrucción para no avivar ahora la guerra interna. «Quiero que sepa todo el mundo que estamos juntos y estamos unidos». Comentario que Díaz respondió con el pulgar hacia arriba. Por si acaso, Díaz había avisado minutos antes: «Hombre, gobernando estoy mejor. Pero cada día estoy más fuerte y con más ilusión», dijo, dejando claro que su plan es recuperar San Telmo.