Florentino Villabona, número 2 de la Policía, en su toma de posesión
Florentino Villabona, número 2 de la Policía, en su toma de posesión - ÁNGEL DE ANTONIO

La Policía acaba con la Brigada de Revisión de Casos creada por el ex número 2 del Cuerpo para su servicio

La decisión es una nueva demostración de la ruptura con la etapa anterior del nuevo equipo de Interior

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El nuevo director adjunto operativo de la Policía, Florentino Villabona, está demostrando que no le tiembla el pulso y que quiere acabar con los escándalos en el Cuerpo. En menos de una semana ha destituido de su puesto al jefe de la UCAO, el comisario Enrique García Castaño, sobre quien hay en marcha una investigación interna, y ha disuelto una Brigada completa, la de Análisis y Revisión de Casos (BARC), una de las creaciones más oscuras de su antecesor, Eugenio Pino, a la que él encargaba informes «a la carta» como ha reconocido en una entrevista a «El Mundo». Esta Brigada se ha relacionado en más de una ocasión con un grupo de agentes afines a Pino, una camarilla policial al servicio de intereses poco transparentes y de clara vinculación política, a la que se conoce como «policía patriótica» o «policía política».

Desde la semana pasada, según ha podido saber ABC, la comisaria Nuria Mazo, que estaba al frente de la Brigada y el resto de agentes destinados en ella, están a disposición de Personal, dado que la Brigada ya no existe por orden de Villabona. Fue creada en 2012 por la Dirección General de la Policía, en dependencia directa de Asuntos Internos pese a que no tenía como función investigar a policías corruptos, sino en teoría casos sin esclarecer, por ejemplo el triple crimen de Burgos, la desaparición de Sonia Iglesias o la búsqueda del cuerpo de Marta del Castillo. De hecho, funcionarios de la BARC se llevaron copia de todas las diligencias policiales de los casos citados y de otros y los policías encargados de las pesquisas inicialmente recibieron la orden de comunicar cualquier hallazgo o gestión a un Brigada que ni estaba sometida a control ni estaba integrada por especialistas en Homicidios. La comisaria de hecho ocupó el cargo, según fuentes policiales, cuando era inspectora jefe. La designó Pino tras aprobar la oposición a comisario. Pero esa función inicial de casos sin resolver se quedó corta y sus competencias se fueron ampliando sin control judicial.

Bajo la cobertura de auditar las investigaciones más complejas del Cuerpo, Eugenio Pino ordenó informes sobre casos muy sensibles y ya sentenciados por el Tribunal Supremo, como el chivatazo del bar Faisán o los atentados del 11-M. Ni el encargo ni el contenido de dichos trabajos -claramente irregulares dado que afectan a asuntos ya juzgados- y que fueron realizados por agentes de su confianza han trascendido. De hecho, la Brigada opaca pasó a depender directamente de la Dirección Adjunta Operativa, es decir, del propio Pino cuando perdió la confianza en el entonces jefe de Asuntos Internos, Marcelino Martín Blas, a raíz del caso del Pequeño Nicolás y el enfrentamiento con el comisario José Villarejo.

A la decisión de suprimir esa Brigada, Interior, con su nuevo equipo al frente, ha sumado otra tras las palabras de Pino: ha encargado una investigación para saber el alcance de todos esos informes, cuáles se han llevado a cabo y cuáles son mera invención; quién es el responsable de custodiarlos y qué funcionarios los firman. No se descarta que algunos, sobre todo los de contenido político, sean posiblemente apócrifos, como ya ha ocurrido con otros relacionados con los Pujol, por ejemplo.