El testimonio de la supuesta «observadora internacional» Helena Catt (en primer plano) no resultó nada convincente
El testimonio de la supuesta «observadora internacional» Helena Catt (en primer plano) no resultó nada convincente

Òmnium «coloca» a la prensa extranjera un informe de parte rechazado por el tribunal del «procés»

La defensa intenta rebatir a la desesperada, a espaldas del juicio, el relato de la violencia que se escucha en el Supremo

MadridActualizado:

La asociación Òmnium Cultural ha «colocado» a la prensa extranjera un informe encargado por las defensas del «procés» que fue rechazado como prueba por el tribunal que juzga a los doce líderes independentistas por el desafío secesionista del 1-O. El resultado de las gestiones hechas por la entidad presidida por Jordi Cuixart no ha podido ser más eficaz: no sólo ha conseguido «colar» el informe que cuestiona la violencia del 20-S en el asedio a la Guardia Civil ante la Consejería de Economía -donde la participación de los líderes callejeros Jordi Cuxart y Jordi Sànchez fue decisiva-, sino que ha logrado que «The Times» convierta en jefe de la Policía británica a una persona que ya no lo es. «Un jefe de la policía británica rechaza que los independentistas catalanes fueran violentos», reza el titular del rotativo. En el cuerpo de la noticia ya se aclara que Sir Hugh Orde es un exagente de la Policía de Irlanda del Norte (PSNI) experto en orden público.

Sin embargo, el manejo de la prensa internacional en el que los independentistas llevan trabajando ya muchos meses, invirtiendo fondos públicos que están siendo investigados en el Tribunal de Cuentas, choca con la realidad, pues quien tiene en sus manos el horizonte penal de los miembros del anterior Govern no dan solvencia alguna a las conclusiones del agente jubilado. Fueron precisamente los siete magistrados que componen el tribunal presidido por Manuel Marchena los que destaparon la «trampa» de las defensas. Rechazaron incorporar a las actuaciones el documento que niega la existencia de violencia porque ese «experto» sólo puede aportar su experiencia en conflictos históricos recogidos en otros países «y no tiene experiencia directa de los eventos que están siendo juzgados». La misma explicación que dio en el auto de admisión de prueba cuando rechazó que declararan como testigos personalidades políticas que no han tenido una percepción directa de los incidentes sucedidos en Cataluña desde principios de septiembre de 2017 hasta finales de octubre, hasta la aplicación del artículo 155 por parte del Ejecutivo de Mariano Rajoy.

Los «observadores» jubilados

Las defensas se tuvieron que conformar con que testificaran en el juicio supuestos observadores internacionales que estuvieron en Cataluña en esas fechas y cuya declaración no resultó demasiado convincente al tratarse de dos jubilados que, al menos en el caso de Helena Catt, quedó totalmente desacreditada. Pese a estar en Barcelona esos día, la líder del equipo de doce «observadores» a los que Diplocat (organismo participado en su mayoría por la Generalitat) encargó un informe no se enteró ni de la concentración de 40.000 personas que el 20-S impidieron la salida de la comisión judicial del edificio de la Consejería.

El movimiento de Òmnium Cultural con este informe, intentado influir de algún modo en el desarrollo del juicio, no refleja otra cosa que el nerviosismo de las defensas ante los testimonios que guardias civiles, policías nacionales e incluso mandos de los Mossos están prestando durante las dos últimas semanas en el Alto Tribunal. Los agentes que participaron en los registros en las sedes y domicilios de altos cargos de la Generalitat y en la jornada de la votación ilegal están describiendo auténticos episodios de violencia hacia ellos por parte de una masa cuya movilización se preveía en la hoja de ruta independentista como un pilar fundamental para doblegar la voluntad del Estado. Por su parte, los mandos de los Mossos han reconocido en el juicio que advirtieron en al menos dos ocasiones al expresidente Puigdemont, al exvicepresidente Oriol Junqueras y al exconsejero Joaquim Forn de la violencia que se produciría el 1-O si la convocatoria del referéndum seguía adelante.