Maroto, en el pórtico de la iglesia de San Miguel de Sotosalbos, a pocos metros de su vivienda
Maroto, en el pórtico de la iglesia de San Miguel de Sotosalbos, a pocos metros de su vivienda - Guillermo Navarro

Maroto: «Hay mucha gente de centro derecha a la que asustaría ver a Vox en España Suma»

Desde su casa de Sotosalbos, el político vasco subraya que su vinculación política con el PP está a partir de ahora en Castilla y León

Sotosalbos (Segovia)Actualizado:

Javier Maroto y su marido reciben a ABC en su vivienda de Sotosalbos, el pueblo segoviano de poco más de cien habitantes en el que el exalcalde de Vitoria y exvicesecretario de Organización del PP se empadronó después de las elecciones autonómicas del 26 de mayo. Maroto, que está en trámites de afiliación en el PP de Segovia, consiguió así ser designado senador por las Cortes de Castilla y León, y luego fue nombrado portavoz del Grupo Popular en la Cámara Alta. Tras el fracaso de las generales de abril, cuando se quedó sin escaño por Álava en el Congreso, Maroto se ha reinventado a sí mismo y ya se considera uno más del PP castellano y leonés. Mantiene su casa en Madrid, para los días de Pleno, pero insiste en que él ahora vive en este pueblo, junto a su pareja, que puede trabajar de forma telemática, pese a las dificultades de internet en esta España rural.

Acláreme qué hacemos aquí, en un pueblo de apenas cien habitantes.

—Yo de pequeño siempre había combinado vivir en la ciudad y vivir en el campo con mis padres. Cualquiera que pueda tener una vivienda en el campo y vivir en ella, sabe que es una oportunidad de respirar aire limpio, siempre y cuando estés cerca de tu lugar de trabajo. Yo vivo en Sotosalbos y mi residencia está aquí, y trabajo en el Senado, como ocurre con muchos diputados y senadores de provincias. En mi caso, además, es un lujo, porque el pueblo es maravilloso.

¿De qué conoce Sotosalbos?

— Por amigos comunes que tienen casa aquí y por el buen comer de este pueblo. Si alguien no ha probado el cochinillo de Sotosalbos tiene un problema.

El PSOE cree que detrás de todo esto hay un fraude en su empadronamiento para poder ser senador autonómico y luego portavoz.

—He visto críticas tan absurdas como que una asociación que se dedica a combatir el racismo me denuncie a mí. O que Ander Gil, que es vasco como yo y es senador por Castilla y León como yo, tenga que estar en esto entiendo que es parte del juego político. El fondo de la cuestión es si se respeta la norma, y se respeta, y si mi vinculación es con el PP de Castilla y León y los castellano y leoneses. Las dos respuestas son afirmativas y a partir de ahí yo no tengo mucho más que decir.

¿No le parece algo tramposo, después de presentarse como número uno al Congreso por Álava y no lograr escaño, empadronarse aquí justo después de las autonómicas para poder ser senador y portavoz?

—Hay un antecedente, que es Loyola de Palacio, pero yo no estoy a su altura. Era una vasca de nacimiento como yo, que fue diputada por Segovia y querida como segoviana, y trabajó por todos los segovianos.

Imagino que este pueblo pequeñito ahora será muy sensible a los problemas de la España vacía.

—Estamos en una vivienda a la que no ha llegado la fibra óptica y manejarse con wifi y con 3G en un pueblo pequeño es un enorme y grave problema que tiene cualquier persona que necesite estar conectada para su desarrollo profesional e incluso personal. Vivirlo en primera persona me hace estar mucho más en la defensa de esa España rural de la que se habla mucho y se ha hecho tan poco por todos los partidos durante mucho tiempo.

No me diga que se va a convertir en un activista de la España despoblada

Hasta que uno no vive algo en primera persona no lo puede luchar.

¿Si hay elecciones usted se presentará por Álava o por Segovia?

—Espero que no haya elecciones y que Pedro Sánchez se lo tome un poco en serio. Sánchez ha estado de vacaciones, las ha interrumpido media hora para estar con amigos, hacerse una foto y poder decir de esa manera que hacía algo. Es una tomadura de pelo.

Insisto, ¿por dónde se presentaría?

—De verdad que no pienso en un escenario electoral. Si llegase el momento tendría que plantearlo y no lo he hecho.

¿Sigue ligado al PP vasco o ha pasado página?

—Mi relación con el PP vasco está basada entre otras cosas en relaciones personales de amistad, y eso no va a cambiar nunca, más allá de que la vinculación política con mi partido sea ahora con el PP de Castilla y León.

En el País Vasco el PP ha quedado al borde de la desaparición. ¿La recuperación pasa por acentuar el perfil propio frente al PP nacional, como pide Alfonso Alonso?

—El PP vasco no está buscando una posición díscola. Todo lo contrario. Pero tiene tres ingredientes distintos a los del resto del PP, y no puede omitirlos. Nuestro rival en el País Vasco no es el PSOE, sino el PNV. No somos un partido para hacer la vida cómoda al PNV. La segunda diferencia es que el PP nacional defiende el Concierto Económico porque es parte de la Constitución, pero hay muchas personas que no lo comparten. El PPvasco lo tiene como hecho diferencial propio. La tercera diferencia es que el PP vasco es el único partido constitucionalista de centro-derecha en Euskadi, porque Vox y Ciudadanos no existen en representación.

¿Y si no existe en la práctica Ciudadanos ni Vox tiene algún sentido eso de «País Vasco Suma»?

—Como miembro de la dirección nacional del partido sí quiero decir que este asunto de España Suma no se ha debatido ni un solo minuto en el comité de dirección del PP. Hacemos flaco favor tomando cada uno una posición en los medios antes de hacer una reflexión profunda y estratégica en el comité de dirección nacional. Dicho esto, los votantes del centro-derecha ya hemos comprobado que el único que gana cuando nos dividimos es Sánchez. Si nos reagrupamos, el centro-derecha tendremos muchos más diputados, entre ellos el de Álava, y senadores.

Sorprende lo que dice. ¿No se ha tratado esta iniciativa en ningún órgano del PP?

—El comité de dirección, que es el órgano que debate la estrategia del partido, aún no ha debatido los detalles de este asunto. Por supuesto, el presidente y el secretario general tienen su propia opinión. Yo defiendo la idea, pero tiene sus matices y muchas claves. En mi partido hay gente que considera que hay que aunar a Ciudadanos y Vox, otros consideramos que solo a Ciudadanos, otros creen que no hay que hacerlo en régimen de igualdad.

¿Ciudadanos se ha opuesto al Concierto económico en el País Vasco. ¿No sería algo insalvable para esa coalición allí?

—Ciudadanos votó a favor del Cupo vasco cuando votó los Presupuestos de Rajoy. También estaba en contra de las Diputaciones hasta que las ha empezado a gobernar. No quiero agredir a Ciudadanos porque sé que tarde o temprano el espacio electoral va a confluir. Tengo mucha cercanía a líderes de Ciudadanos, como ellos conmigo.

¿Debe estar Vox en España Suma?

—La mayoría de votantes de Vox son votantes del PP que han estado enfadados con el PP. Nuestra estrategia pasa por que ese enfado desaparezca. El voto a Vox ha sido un castigo al PP. Pero una cosa son los votantes y otras las ideas que defienden los dirigentes de Vox, que desde luego no entrarían en una coalición en el País Vasco.

¿Y en España Suma?

—Eso requiere de esas reflexiones estratégicas que apuntaba antes. El qué, con quién, cómo y cuándo hay que hablarlo. Pero hay mucha gente de centro-derecha que no entiende y se asusta si ve a Vox en ese espacio de centro-derecha moderado.

¿Es la ultraderecha?

—Solo sé que a Abascal le felicita Le Pen y a Pablo Casado, Merkel. Yo estoy muy contento de que sea así.

¿Se siente cómodo cuando el PP pacta con Vox?

— Como yo he estado en todas esas mesas, le diré que sí. El documento final que hemos pactado lo podría firmar también con Ciudadanos. Me siento satisfecho porque no he renunciado a los principios que me llevaron a afiliarme a este partido ni he renunciado a mi manera de ser moderada en mi actuación política.

Ciudadanos ya ha adelantado su rechazo frontal a España Suma.

—Rivera ha dicho no a España Suma como Rosa Díez dijo no a integrar Ciudadanos a UPyD. Y mire cómo acabó Rosa Díez. Estoy seguro que Rivera no va a acabar así.

Casado le ha dejado fuera de la cúpula en Génova. ¿Cómo se lo ha tomado?

—Fue una decisión mía, consensuada con él. Él me dio a elegir permanecer como vicesecretario de Organización o asumir la portavocía del Senado. Comparto con Casado que una persona no debe tener dos cargos.

¿Pagó los platos rotos del mal resultado de las generales, en las que fue director de campaña?

—Las razones que llevaron al resultado del PP tienen mucho más que ver con la oferta dividida del centro-derecha y las ganas de castigo de muchos de nuestros votantes.

Fueron algunos barones los que criticaron un giro a la derecha

—Un dirigente del PP dijo que si la crítica es el giro a la derecha desde luego no sería Maroto el que había girado. Elevar el tono no quiere decir que haya un giro estratégico hacia ningún lado.

Está claro que usted muy a la derecha no está.

Más bien, no.

¿Ve al PP bien situado en la centralidad y la moderación, o está en ello?

—En la Convención Nacional de principios de año refundimos toda la ideología de centro-derecha moderado del PP y la presentamos como contrato ideológico. Fue aplaudido por Feijóo, Alonso, Aguirre, Cospedal, Sáenz de Santamaría, Aznar y Rajoy. Ese y no otro es el alma ideológica del partido. Niego que haya habido ningún giro. El programa es el que salió de la Convención y lo aplaudieron todos.

¿Cómo ve el peso y la influencia de Aznar y FAES en este PP?

—Se puede hacer un listado de personas que no tienen nada que ver con ese entorno y que son tan del PP como los demás. Para empezar, el que le habla.

Pero es más evidente el protagonismo al aznarismo que el de Rajoy.

—Es ver el vaso medio lleno o medio vacío. El cambio es que antes había personas que nunca participaban de la vida activa en el partido y han vuelto a hacerlo. Pero no sustituyen nada, sino que suman. El PP en el que yo creo es el que votamos 11 millones juntos. Yo me tengo que tapar la nariz con algunas cosas que piensan algunas personas o dirigentes y ellos se taparán un poco la nariz con cosas que pienso o digo yo. Pero juntos y en la misma familia conseguimos 11 millones.

¿Usted vería abien una abstención del PP en la investidura de Sánchez como algo excepcional?

—Si con nuestra abstención facilitáramos el Gobierno de Sánchez, por qué no se pediría lo mismo para aprobar unos Presupuestos y evitar la mano del independentismo detrás. O para aprobar las principales leyes y que no caigan en manos de Podemos o los independentistas. Por la vía de los hechos se pide que el PP forme parte de un Gobierno que no comparte en absoluto.

En Navarra se ha visto que el PSOE no hace ascos a Bildu para conseguir sus objetivos.

—La cuestión no es la coincidencia de voto, sino por qué se produce y si hay un precio político detrás. Cuando Otegui sale y dice que le interesa a Sánchez en el Gobierno eso a mí sí me produce un rechazo absoluto.

Usted dialogó con Bildu cuando fue alcalde de Vitoria. ¿Se arrepiente de ese episodio?

—Una cuestión sería que yo hubiese iniciado un proceso de acercamiento a las tesis independentistas y otra que en 40.000 expedientes municipales haya coincidencias de voto. Bildu votó siempre en contra de mis presupuestos y de mi investidura.

¿Pero se puede dialogar con ellos?

—En el Congreso se dialoga con Bildu todos los días cuando hay un asunto que tiene que ver con la política agraria, pesquera... En el Pleno, Bildu toma la palabra. Eso es diálogo político. A veces el hecho de que un concejal en el País Vasco vote un expediente igual que Bildu no quiere decir en absoluto que haya una mínima connivencia.

Sin 155, ¿para qué sirve este Senado que tenemos?

—El Senado es la Cámara que da cariño a las Comunidades, que escucha sus intereses y los defiende. Hoy tiene un papel básico en la defensa del modelo de financiación y para que no haya un Gobierno que se guarda el dinero de los españoles en un bolsillo cuando tiene que estar evitando recortes sociales en las Comunidades.