VÍDEO: ASÍ HA SIDO LA TREYECTORIA DE MARIANO RAJOY - ABC MULTIMEDIA

Mariano Rajoy, el ocaso del gran resistente

El líder popular ha hecho de su personalidad y su origen gallego su seña de identidad a lo largo de casi cuatro décadas de carrera pública

Madrid Actualizado: Guardar
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Mariano Rajoy, oriundo de Santiago de Compostela y pontevedrés de juventud y corazón, ha hecho de su origen gallego firma y estandarte de su forma de hacer política. Su carácter prudente y su fama de hombre tranquilo han marcado una carrera que se fraguó primero en Galicia y más tarde en la esfera nacional. Licenciado en Derecho, Rajoy se convirtió en el registrador más joven de España y, años después, en el sexto presidente del Gobierno del país.

Los primeros pasos de Mariano Rajoy en política llegaron en 1981 cuando representó a Pontevedra en el Parlamento de la Xunta en su primera legislatura autonómica. Dos años más tarde, en 1983, salió elegido concejal en el ayuntamiento de Pontevedra y presidente de la Diputación con solo 28 años. Con el inicio de la década de los 90, Rajoy fue convirtiéndose en un hombre fuerte en Génova y resultó elegido miembro en la Ejecutiva Nacional del PP y vicesecretario general de la formación.

El salto al Gobierno nacional llegaría de la mano de José María Aznar. Tras la victoria del Partido Popular en las elecciones de 1996, Rajoy fue nombrado ministro de Administraciones Públicas, una cartera que ostentó durante tres años hasta que en 1999 se puso al frente del Ministerio de Educación en sustitución de Esperanza Aguirre.

Tras años de carrera en Madrid, y con un papel determinante en el seno de su partido, destacó al frente de las campañas electorales del PP durante los primeros años del nuevo siglo. En las elecciones del año 2000, Aznar alcanzó la mayoría absoluta frente al socialista Joaquín Almunia y Rajoy fue nombrado vicepresidente primero y Ministro de la Presidencia del Gobierno.

La pérdida de poder del PP tras los atentados del 11 de marzo de 2004 situó a Rajoy al frente del partido. Aznar le nombró su sucesor, y el gestor daba paso a un nuevo político al que muchos de sus compañeros tildaban de «hombre tranquilo». Rajoy, el hombre del ademán impasible, salía vencedor del celebérrimo «cuaderno azul de Aznar», superando a políticos a priori más vistosos, como Rodrigo Rato y Mayor Oreja.

En las elecciones de 2004, Rajoy era favorito absoluto frente a un recién llegado Zapatero, y más con los vientos económicos a favor. El terrible atentado de los trenes de Madrid, que el PSOE utilizó torticeramente en la campaña electoral, acabó con las opciones de Rajoy y Zapatero ganó contra pronóstico.

Su tarea en la oposición no fue suficiente para la recuperación del PP en las urnas en 2008 y, con este contexto, creó un nuevo equipo con Soraya Saénz de Santamaría y María Dolores de Cospedal como puntas de lanza. Los buenos resultados llegaron por fin en 2011. Primero en mayo, cuando el PP firmó uno de sus mejores resultados de su historia en las elecciones municipales y autonómicas. Después, en las elecciones generales anticipadas de noviembre cuando recuperó la mayoría absoluta con 186 escaños (superando incluso las cifras de Aznar en el año 2000). Rajoy llegaba al poder en una situación de emergencia económica nacional, con el país agobiado por la crisis e indignado por el tono frívolo con que Zapatero la había encarado.

Las políticas de ajuste marcaron las decisiones del Ejecutivo, que vio como la prima de riesgo se disparaba, superando los 600 puntos en el verano de 2012. Cuando la sombra del rescate planeaba sobre España, Rajoy llegó a asegurar dirigiéndose al Congreso, y en referencia a las medidas de austeridad, que «los españoles hemos llegado a un punto en que no podemos elegir entre quedarnos como estamos o hacer sacrificios. No tenemos esa libertad». Una circunstancia que el Ejecutivo consiguió capear a golpe de reforma y porque el presidente se negó en redondo a pedir un rescate, en contra del criterio de muchos gurús del Ibex.

La compleja situación económica no fue el único reto al que se enfrentó Rajoy en su primera legislatura. El desafío secesionista también marcó la agenda política del Gobierno popular a partir de 2012. El PP se enfrentó al primer gran órdago independentista con la celebración del referéndum ilegal del 9 de noviembre, que finalmente se celebró a pesar de haber sido suspendido por el Tribunal Constitucional.

Mariano Rajoy no ha sido solo el presidente que se enfrentó a la crisis económica y al desafío catalán. También ha sido el hombre que encaró un cambio de monarca tras la abdicación de Juan Carlos I en su hijo Felipe en 2014. En un clima de cambio, el presidente del PP entró en una nueva etapa marcada también por los procesos judiciales que han arrinconado al PP por los casos de corrupción.

Gobierno en funciones y segunda legislatura

Con el país recuperándose de la recesión, el PP de Rajoy volvía a encarar en 2015 unos comicios autonómicos, los primeros en los que se comenzaba a ver síntomas de retroceso a pesar de las victorias. Más tarde llegaron las elecciones generales, las primeras con Felipe VI como monarca. En aquella ocasión, el PP perdía la mayoría absoluta obteniendo 123 diputados. Los resultados electorales dieron paso a un gobierno en funciones y a la investidura fallida de Pedro Sánchez después de que Mariano Rajoy declinase el encargo del Rey por falta de apoyos.

El bloqueo político se mantuvo hasta que los plazos obligaron a convocar, de nuevo, elecciones en junio de 2016. Unos comicios en los que el PP creció hasta los 137 escaños, pero tras los que no gobernó debido al «no es no» de Pedro Sánchez. La negativa del líder socialista a investir a Rajoy se saldó con una crisis interna en el PSOE, y con la formación del Gobierno después de 315 días con un Ejecutivo en funciones y a dos días de agotar el plazo para disolver las Cortes y convocar elecciones.

Tras un inicio de legislatura marcado por el bloqueo y las negociaciones, Mariano Rajoy encaró su segunda etapa como presidente del Gobierno haciendo frente al «procès» y a la celebración del reférendum ilegal del 1 de octubre de 2017. En consecuencia, el Ejecutivo puso en marcha el artículo 155 de la Constitución.

La negociación y aprobación de los Presupuestos Generales del Estado parecían haber marcado un punto de inflexión de una legislatura marcada por el debate. Pero la resolución de los casos de corrupción en los juzgados, y en concreto la sentencia del caso Gürtel que señaló al PP por lucrarse del entramado corrupto, precipitaron la pérdida total de apoyo del resto de formaciones. Pedro Sánchez anunció la puesta en marcha de una moción de censura que incluso el PNV ha rubricado. El apoyo de los jetzales al PSOE ha terminado de sentenciar al político popular, el primer presidente que cae tras posperar una moción de censura, que verá cómo su Gobierno finaliza antes de agotar la legislatura.

Ahora, tras una semana en la que ha visto cómo su partido de forma súbita ha pasado a la oposición, y casi cuatro décadas dedicado a la vida pública, Rajoy anuncia que da un paso a un lado y que abandona la presidencia del Partido Popular. «Ha llegado el momento de poner punto y final a este viaje», ha apostillado el político ante su partido.

Así, se abre un nuevo ciclo en Génova, que busca nuevo líder. Previsiblemente, serán su vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría (sobre la que ya se han alzado voces en contra) y Alberto Núñez Feijoo, el presidente de la Xunta, quienes se disputarán el sillón de la cúpula del PP.