I Carrera feminista, ayer en Madrid, convocada por la Comisión 8 de marzo.

La izquierda se adueña del 8-M como plataforma electoral frente a la derecha

Ciudadanos intenta entrar en la disputa con un manifiesto por el «feminismo liberal» ante el sesgo de la movilización y la maquinaria de Moncloa

MadridActualizado:

Arranca la semana del 8 de marzo con la cita de la huelga feminista convocada para este viernes marcada en rojo en el calendario de los partidos políticos. La cita, más que nunca, se entiende en clave electoral. La izquierda ha aprovechado la aparición de Vox en la escena política, que impugna convenciones y consensos alcanzados al calor del feminismo, que también rechaza como etiqueta política, para poner esta cuestión en primer punto de su estrategia política.

Aprovechando el aparato institucional del Gobierno y la estructura del PSOE, Pedro Sánchez pretende capitalizar la marcha de este año como uno de sus reclamos electorales. De hecho el pasado vienes el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto Ley por la igualdad laboral entre hombres y mujeres que incluye el aumento de los permisos de paternidad o la obligatoriedad para las empresas a partir de 50 trabajadores de informar de los salarios de sus empleados por sexos. Todo el Gobierno se ha volcado con esta movilización bajo la campaña «Es tiempo de mujeres». El próximo viernes el Consejo de Ministros será la única actividad en la agenda oficial del Ejecutivo.

También Podemos se aferra a esta convocatoria como un intento por salir de su espiral descendente. Aunque en este aspecto los datos del CIS desvela que el PSOE le tiene tomada claramente la delantera. A la pregunta de qué partido hace más por la igualdad entre hombres y mujeres un 27,9% dicen que el PSOE y solo el 12,6% señala a Podemos. Pero la izquierda tiene dominado el relato en la opinión pública porque solo un 6,4% señala al PP y un 4,5% a Ciudadanos.

Una de las causas de la posición subalterna de Podemos respecto al PSOE puede estar en el liderazgo. Solo un 6,5% de mujeres quiere que Pablo Iglesias sea el próximo presidente del Gobierno. Pedro Sánchez es el primero con el 26,1% de apoyos. Pablo Casado es el preferido por el 11,5% de las mujeres y Albert Rivera por el 11,2%.

Una ideología

Formalmente estos partidos no son los convocantes de la huelga ni de las manifestaciones que se desarrollarán en Madrid, aunque su respaldo es fundamental para el éxito de la misma. Además, son los sindicatos los que aportan la cobertura legal a la huelga al convocar paros para este viernes. Los mayoritarios UGT y Comisiones Obreras vuelven apostar por el paro de dos horas, aunque desde Comisiones se ha planteado la posibilidad de ampliarlo en sectores muy feminizados. El sindicato mayoritario en la función pública, CSIF, apoya paros de una hora. Mientras que convocan una huelga durante toda la jornada sindicatos regionales como ELA y LAB en País Vasco, CIG en Galicia o el SAT en Andalucía. También los minoritarios CGT y CNT.

Es la Comisión 8 de marzo, formado por asambleas feministas presentes por todo el país, quien convoca la huelga. Y aunque sus motivaciones principales entroncan con aspectos relacionados con la desigualdad, no se obvian en su argumentario para promover esta huelga la voluntad de «subvertir el orden del mundo y el discurso heteropatriarcal, racista y neoliberal». La causa no es solo el feminismo: «Somos un movimiento internacional diverso que planta cara al orden patriarcal, racista, colonizador, capitalista y depredador del medio ambiente». La laicidad también aparece entre los postulados de este colectivo así como el cuestionamiento de las empresas transnacionales, y los tratados de libre comercio.

Estos planteamientos, evidentemente, excluyen a una buena parte del espectro ideológico. Pero ni el PP ni Ciudadanos plantean un cuestionamiento de la causa feminista, entendida ésta como la igualdad entre hombres y mujeres. Ambos partidos intentan penetrar en ese espacio. Precisamente ayer la formación de Albert Rivera, acompañado de las dirigentes más destacadas de su partido, presentó en Madrid su decálogo de «Feminismo liberal» que reivindica que el feminismo «no excluye al hombre», rechaza la guerra de sexos, apuesta por centrar el debate en la Educación y se compromete a no dar «ni un paso atrás en la lucha contra la violencia machista» desde esta premisa: «Tan reduccionista resulta decir que todas las mujeres nacen víctimas como falso que la violencia machista no existe».

Otro de los mensajes del manifiesto es el que rechaza el paternalismo y la instrumentalización: «La mujer no se ha sacudido la tutela del varón para caer en la tutela de otras mujeres que pretendan hablar en su nombre». Con Inés Arrimadas como principal portavoz, el planteamiento rápidamente fue criticado desde el PSOE. La presidenta de la Fundación Pablo Iglesias, Beatriz Corredor, le respondía que «poner etiquetas al feminismo es tratar de disimular la falta de compromiso con la igualdad radical entre hombres y mujeres». Y añadía: «los pactos y las manifestaciones con la extrema derecha os delatan». El mensaje es claro: a la derecha del PSOE la única posibilidad es ser machista. La número dos del PSOE, Adriana Lastra, llamó ayer a «reventar» las calles el próximo viernes para no permitir «ni un paso atrás».

¿Qué opinan los españoles?

España es un país concienciado en lo que respecta a que todavía quedan cosas por hacer por la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. El último barómetro del CIS realizó esta pregunta y un 88,9% contestaron que quedan muchas o bastantes cosas por hacer. Son más las mujeres que así lo piensan (92,3%), pero los hombres están comprometidos ya que el 85,3% opinan igual.

Existe ese compromiso, pero no que España sea un país nocivo para ser mujer. Solo un 0,8% de la población destaca «los problemas relacionados con la mujer» como un problema principal. Un 4,7% sí considera un problema principal «la violencia contra la mujer». Un 0% manifiesta que la actual ley del aborto sea uno de los problemas principales, lo que transmite mensajes tanto a la izquierda como a la derecha.