Isabel Díaz-Ayuso posa para ABC - Jaime García/ Vídeo: Carolina Mínguez

Isabel Díaz Ayuso: «Al PP le irían bien las elecciones, pero sería irresponsable»

Consciente de que debe ser «el pegamento» de la derecha confía en que Vox se sienta representado en su acuerdo con Ciudadanos: «Sé que se acabarán sumando»

En su charla con ABC revela que se está ultimando un documento «irrechazable por los tres»

MadridActualizado:

La protagonista de la semana va a ser Isabel Díaz Ayuso, llamada a desenmarañar el enredo de la derecha en España. Los votantes de PP, Ciudadanos y Vox en la Comunidad de Madrid observan entre temerosos y atónitos unas negociaciones en las que los órdagos de unos y las rigideces de otros se imponen a la lógica política dictada en las urnas.

Desde el mismo día de su nombramiento, la candidata del PP no ha tenido un día de paz. La izquierda política y mediática no da tregua consciente de que derribar, inlcuso caricaturizar, a Díaz Ayuso es el camino para recuperar –quizá algún día–el poder en la Comunidad más pujante de España. La apuesta de Pablo Casado para Madrid, nacida en la capital del Reino en 1978, no tuerce el gesto ante las adversidades y trata de sellar un pacto a tres que dé lugar a un Gobierno del PP y Ciudadanos con el apoyo de Vox. El plazo para llegar a un acuerdo se acaba el martes a las doce de la mañana.

¿No se siente usted en el centro de una tormenta que no depende sólo de usted ni de la política madrileña?

—En cierto modo todo lo que ha ocurrido en las negociaciones en el Ayuntamiento, más las que se están produciendo en Murcia, más las que se han cerrado en Castilla y León, por ejemplo, sí que me están afectando. Además, la situación nacional y la configuración de las instituciones europeas también influyen. De manera que hay muchos intereses que al Partido Popular se le escapan.

¿Madrid y los madrileños están siendo víctimas de los intereses partidistas a nivel nacional?

–Si nos llevan a elecciones, desde luego. Si seguimos retrasándolo también. Egoístamente, hoy sigue un Gobierno del PP, pero creo que no es eso lo que nos han pedido después del 26 de mayo. Cada día que pasa sin un Gobierno en plenas funciones los únicos perjudicados son los ciudadanos que viven en una Comunidad que es clave en el puzle autonómico y aún más en las inversiones extranjeras. Madrid no puede ser moneda de cambio de nada y no puede ser un juego, porque eso es no conocer Madrid. Es insensato prolongar las cosas, es insensato mencionar unas elecciones, es insensato hablar de bloqueo por bloqueo.

¿A usted le da miedo ir a elecciones?

—Me parece insensato, una irresponsabilidad. Probablemente al PP le fuera bien, pero no se trata de eso. Nadie lo entendería, y los ciudadanos no están para más elecciones.

¿A que atribuye el retraso del acuerdo en Madrid? Con los datos electorales en la mano parecía sebncillo

—Somos moneda de cambio en muchas negociaciones que están a los lados y por encima de nosotros y que no dependen de lo que hagamos. Eso no quita que los distintos partidos entre nosotros sí que hayamos estado hablando durante estas semanas, que Ciudadanos y el PP vayan a firmar un acuerdo y Vox, de una u otra manera, acabe sumándose porque sé que lo acabarán haciendo

¿Cuál es su relación personal con el líder de Ciudadanos en Madrid, Ignacio Aguado?

—Buena, y creo que podemos hacer muchas cosas en esta legislatura.

¿Y con Rocío Monasterio, líder de Vox en Madrid?

—La he conocido a raíz de la campaña y aunque somos muy diferentes creo que al final nos vamos a entender. Lo que ocurre en este país es tan grave que me sorprende que no lo vean. Tenemos un Gobierno que puede deberle todo al entorno político de Batasuna y que está en manos de independentistas. España está en un posible problema de fragmentación de la sociedad, de la convivencia y del mapa autonómico y del Estado constitucional como ahora lo conocemos. Estando todo esto en juego es mucho más lo que nos une.

La política la hacen las personas. ¿Qué tal es la relación personal entre ellos?

—No parece muy buena, pero creo que como es mucho lo que nos une acabará siendo buena. Eso espero y nada me gustaría más.

Envíeles un mensaje a Aguado y Monasterio a través de ABC.

Ciudadanos tiene que entender que si ellos presiden la Asamblea de Madrid es entre otras cosas gracias a Vox y que si aspiran a ser vicepresidentes de la Comunidad y tener consejerías es gracias también a los votos de Vox. Luego deben sentarse, sería bueno, y es normal que los dirigentes de Vox quieran ser escuchados directamente por ellos. Y a los dirigentes de Vox: deben entender que lo que ha pasado en Murcia no se puede volver a repetir, porque Ciudadanos ha accedido a sentarse con ellos y ¿de qué ha servido? Además, yo estoy trabajando un texto que son reivindicaciones de Vox que se están asumiendo en mis negociaciones con Ciudadanos y al revés. Se está terminando un último documento que es irrechazable por los tres. En lo que los tres partidos podríamos estar de acuerdo está ahí plasmado. Les pido a unos y a otros que miren para adelante: tienen toda la legislatura para demostrar sus diferencias.

¿En estas negociaciones no se está escuchando demasiado a los líderes nacionales?

—Todo puede ser, me da la sensación de que sí. Porque yo creo que en el fondo lo que quieren los dos es que empiece ya la legislatura.

¿Cómo vio el jueves la sesión de investidura fallida en Murcia?

—Lamenté mucho que después de tantas horas sentados no hubiera una voluntad real de acabar bien. Espero que eso no se produzca en Madrid.

La gota que colmó la paciencia de Vox fue el engaño —llámelo como quiera– del PP en el Ayuntamiento de Madrid.

—Desde el primer día siempre he dicho lo mismo y lo he mantenido de manera discreta pero firme. El 26 de mayo dije en la puerta de Génova que los votantes de los partidos que me iban a dar sus votos se iban a sentir representados por el proyecto que yo quería encabezar. Si les voy a pedir sus votos, es de ley que sus votantes se sientan representados y desde entonces he tendido la mano a Cs y a Vox, y lo voy a seguir haciendo, no sólo por sus votos sino porque en muchos de sus votantes también se refleja el Partido Popular. Con Vox siempre he mantenido la misma posición: desde que entraron en el Parlamento de Andalucía defendí su presencia en las instituciones; al llegar a la Asamblea me reuní con ellos con luz y taquígrafos y firmé el acuerdo y fui el pegamento entre los tres para que pudiera salir la Presidencia de la Asamblea; firmé con ellos documentos; les he tendido la mano siempre y estoy dispuesta a seguir haciéndolo.

¿Qué tal es su relación con Ángel Gabilondo?

–Cada vez tenemos menos que ver. Él representa a Pedro Sánchez y al socialismo en Madrid y sus políticas serían nefastas. No tiene una mala palabra pero tampoco una buena acción. Espera que las cosas le lluevan por casualidad y por suerte. Cuando deje la política madrileña le deseo todos los éxitos.

Lo cierto es que, a la espera de Vox, en ese momento él tiene 64 votos y usted 56.

—También tiene 68 noes que imposibilitan su investidura. Sin embargo, yo tengo la posibilidad de tener los síes, que es lo que sucede cuando, por ejemplo, el Rey llama a consultas a los partidos políticos. Y normalmente se permite ir a ese debate de investidura no al que tiene más síes, sino al que tiene más probabilidades de ser investido. Y si luego la investidura es fallida, pues es fallida, como ha ocurrido en otras ocasiones, pero se produce. Y es lo que tiene que producirse en este caso.

El límite se acaba el martes a las doce de la mañana. Estamos a 48 horas.

—Sí, es complicado hacer un discurso que no sabes si se va a pronunciar, pensar en un Gobierno que no sabes si vas a conformar... Vivimos días difíciles, pero la política es así.

¿Tiene los nombres de los consejeros?

—Estoy esperando a terminar primero la estructura para luego poner los nombres. Depende de las competencias que tenga...

¿Alguna novedad en esa estructura?

—Le quiero dar importancia al mundo rural, al reto digital y a la conciliación. Madrid, al ser la primera economía de España, es economía pura, pero nunca puede ser una región deshumanizada. Quiero poner muchos planes contra la soledad, a favor de la infancia, a favor de las mujeres en apuros, a las personas que quedan fuera del mercado laboral, a los mayores que están solos... Una región moderna y vanguardista, como es Madrid, que no puede perder los valores que, a mi juicio, ahora se están olvidando.