Pedro Sánchez, en Bruselas
Pedro Sánchez, en Bruselas - Reuters

El Gobierno de Sánchez intenta esquivar el control del Congreso al estar en funciones pese a exigírselo a Rajoy

El Ejecutivo elude rendir cuentas a la Cámara antes y después del Consejo Europeo ordinario

MadridActualizado:

Cuando el líder socialista, Pedro Sánchez, estaba en la oposición, defendió a capa y espada que el Gobierno en funciones de Mariano Rajoy debía someterse sin restricciones al control del Congreso. La pugna desembocó en el primer conflicto de atribuciones entre el Ejecutivo y Parlamento y fue dirimido por el Tribunal Constitucional precisamente a favor de los socialistas. Sin embargo, ahora que es Sánchez quien ocupa la presidencia del país de manera interina desde las elecciones del 28 de abril, los socialistas están eludiendo el control de la Cámara baja.

Así, a pesar de que hace diez días acudió al Consejo Europeo, ningún miembro del Gobierno ha comparecido en la sede de la soberanía popular para informar de lo allí acordado. Una circunstancia que no solo contraviene lo que los socialistas mantenían antes de llegar a La Moncloa, sino también la ley que regula el funcionamiento de la Comisión Mixta para la Unión Europea. «El Gobierno comparecerá ante el pleno del Congreso de los Diputados, con posterioridad a cada Consejo Europeo, ordinario o extraordinario, para informar sobre lo allí decidido y mantener un debate con los grupos parlamentarios», establece en su artículo 4.

Lo habitual, al menos con los gobiernos del PP, era que el secretario de Estado de la UE compareciera en la Comisión Mixta de manera previa para explicar el contenido del Consejo Europeo a los grupos y, tras el cónclave, lo hiciera el presidente del Gobierno para explicar los acuerdos alcanzados. Pero ninguna de estas citas ha tenido lugar. La primera porque la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, se niega a constituir las comisiones hasta que se celebre el debate de investidura, en contra de lo mantenido por los socialistas cuando Sánchez estaba en la oposición. La segunda porque, a pesar de estar obligado, el Ejecutivo no ha solicitado su comparecencia a petición propia y, según fuentes de La Moncloa «no está dentro de las previsiones hacerlo».

Presidencia argumenta que como continuación del Consejo Europeo del 20 y 21 de junio, ayer y hoy se ha celebrado un Consejo Extraordinario y que al ser hoy 1 de julio considera que el «asunto» ha concluido «fuera del periodo ordinario de sesiones». Sin embargo, la legislación obliga al Gobierno a comparecer después de «cada» Consejo Europeo, sea ordinario -el que terminó durante el periodo ordinario de sesiones- o extraordinario. Y nada impide que durante los meses de julio y agosto en los que el Congreso es inhábil, el Gobierno solicite la convocatoria de un pleno extraordinario para informar sobre los cónclaves europeos, tal y como establece la ley.

El Congreso, a medio gas

A ello se añade la circunstancia de que el 3 de febrero de 2016 -44 días después de las elecciones generales de 2015-, Sánchez exigió a Mariano Rajoy que compareciera en el Congreso antes de acudir al Consejo Europeo de los días 18 y 19 de febrero de 2016. Defendió que al encontrarse «en funciones» debía «consensuar» con la oposición la postura que España defendería en el cónclave. Y alegó también la importancia del mismo ya que los líderes iban a abordar el Brexit, una cuestión que, precisamente, también ha sido objeto de debate en el Consejo Europeo del día 21 de junio.

El expresidente popular no acudió de manera previa al Congreso, pero sí lo hizo el entonces ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo. En aquella sesión participó Batet y fue muy crítica con Rajoy por derivar las explicaciones al ministro y advirtió, que al encontrarse en funciones, el líder popular necesitaba el respaldo del pleno para defender con «legitimidad» la posición de España ante Europa. El debate tuvo lugar en la Comisión Mixta para la UE que, a diferencia de lo que sucede hoy, ya estaba constituida. Al mes y medio de las elecciones de 2015, el anterior presidente socialista del Congreso, Patxi López, tenía todos los órganos parlamentarios en marcha, bajo el argumento de que la Cámara no estaba en funciones y, por tanto, tenía plenas facultades para controlar al gobierno popular.