Detención de un individuo vinculado a una red terrorista en agosto de 2015
Detención de un individuo vinculado a una red terrorista en agosto de 2015 - Efe

Los españoles que se unieron a la yihad

La captación ha alcanzado a unas 15 mujeres y también a familias enteras que marcharon a Siria

Madrid Actualizado: Guardar
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Los últimos datos estiman que 1 60 españoles han realizado en uno u otro momento viaje a Siria para unirse a la yihad, una cifra pequeña comparada con las de otros países de nuestro entorno como el Reino Unido o Marruecos, y sobre la que cabe reconocer que no lo cuenta todo. Es decir, no están todos los que son, porque hay adhesiones al Daesh o Al Qaeda en sus territorios que no se detectan, al menos inmediatamente.

Desde que se registraran las primeras captaciones del islamismo radical con billete de avión de por medio, instituciones como Europol o el Real Instituto Elcano han estudiado el perfil típico de los españoles que han ido a combatir a esas filas y su procedencia geográfica, donde prevalece el nombre de Ceuta. Las conclusiones señalaron a varones con un abanico de edades comprendido entre los 16 y los 49 años, aunque la mayoría de ellos se encontraba entre mediada la veintena e inicios de la treintena. En general, su estado civil es el de casados y el análisis de los primeros yihadistas españoles identificados ilustraba que, en su mayoría, tenían experiencia militar previa.

Sin embargo, la mayoría había participado en encuentros de propagación del salafismo yihadista, así como a procesos de radicalización, muchas veces mediante actividades al aire libre, en el curso de las cuales se llevaban a cabo sesiones de preparación física, fórmula que se ha repetido en otros países de Europa.

Sobre sus identidades o sus circunstancias ciertas, apenas han trascendido las de algunos retornados. Es el caso de dos españoles, uno de ellos Álvaro F.R., que fueron detenidos en julio de 2015 tras luchar en Siria, aunque luego fueron puestos en libertad. Por aquellas fechas se conoció que al menos 25 de los que habían viajado a ese mismo país habían muerto como combatientes o suicidas: Rachid W., primer español que viajó a Siria en abril de 2012; Mustafá Mohamed L., de 30 años; Mustafá Mohamed A., de 24; Mohamed Abdesalam M.; Hamza Ahmed A. y Yunes Ahmed M.. Todos procedían de Ceuta.

No en Siria, sino localizado en Mali, se detectó a un terrorista español apodado Abu al-Nur al-Andalusi, que en septiembre del año pasado apareció en un video grabado por la facción Khatiba al-Quds enviando un mensaje a los musulmanes en España y en especial a los de la ciudad de Melilla, donde es conocido. «Que se muevan y que se dirijan hacia cualquier sitio en el que haya yihad», decía antes de participar en un ataque a un convoy de la ONU.

Radicalismo y dinero

Con el tiempo, se ha descrito que el reclutamiento no responde solo a motivos ideológicos. Suele estimularse a través de incentivos económicos que se proporcionan a las familias –situadas normalmente en un bajo estrato socioeconómico– y que procede habitualmente de donaciones, colectas y tráfico ilegal de sustancias estupefacientes.

En julio de 2015 se publicó que catorce familia españolas o residentes en España se habían unido al Daesh previo pago de cantidades de hasta 20.000 euros, casa en destino y un salario. La presencia de mujeres y niños en el escenario ayuda a afianzar una nueva sociedad, explican los expertos.

Con todo, lo más común es el desplazamiento de personas a título individual. Hombres, pero también mujeres. La más famosa, Asia Ahmed Mohamed, hermana del primer español suicida en Bagdad y casada con el ya mártir «Kokito», un matarife de la localidad marroquí de Castillejos que se hizo fotografiar con las cabezas cortadas de sus víctimas y que regaló a su esposa un cinturón de explosivos por la boda.

Al nombre de ella se han sumado otros de mujer. Se cree que, en total, han viajado unas quince, en su mayorái seducidas por una perversa pero eficaz ciber-campaña propagandística que les hace creer que se convertirán en «guerreras yihadistas» o esposas privilegiadas de algún muyahidin. Entre ellas, se fueron la malagueña Tomasa Pérez, que marchó con su hijo adolescente; Lubna Mohamed, profesora en un colegio de Ceuta. No lo consiguieron Fauzia Allal de 19 años, y la menor Nawal Dailal, también ceutí, de apenas 14 años, que intentaron escaparse desde Melilla en 2014, aunque fueron frenadas a tiempo. También la joven de Almonte María Cala Márquez, de 22 años, que fue detenida en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas justo antes de embarcar en un avión hacia Turquía, donde pretendía, supuestamente, unirse al Estado Islámico. El juez la envió a prisión.

Hasta donde se conoce, también hay un español que viajó a Siria a luchar, pero contra el islamismo asesino. Se trata de Rodrigo García Saenz de Cortázar, un exconcejal del PP de la localidad alavesa de Alegría, que se unió al grupo «The lions of Kobana», una organización formada por combatientes internacionales que lucha contra el Estado Islámico en la zona kurda de Siria.