ANV culmina su burla e impone sus órdenes en el chupinazo de Berriozar

ALBERTO LARDIÉS | BERRIOZAR
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Los proetarras culminaron su burla. Ayer, el brazo político de ETA, ANV, protagonizó el lanzamiento del chupinazo de Berriozar. Al prender la mecha del cohete anunciador de las fiestas, el «kiliki» negro encargado de ello se abrazó al portavoz en el Ayuntamiento de la marca electoral etarra, Fermín Irigoyen. Además, fue Irigoyen quien lanzó los tradicionales «viva» y «gora» previos. Y todo gracias a la complicidad y permisividad del alcalde, Xabier Lasa, de Nafarroa Bai.

Como era de prever tras la surrealista elección de anteayer de un «kiliki» para lanzar el chupinazo, el acto de inicio de las fiestas se convirtió en una pantomima, con disfraz incluido, para que los cómplices de los terroristas pudieran reactivar su presencia pública, reducida casi a la nada en lo que va de verano gracias a las actuaciones de políticos y Fuerzas de Seguridad en Navarra y el País Vasco. ¿Quién se ocultaba tras la máscara de «cabezudo negro» junto al edil de ANV?

No se conoció al personaje disfrazado, pero en todo caso se vio que simpatizaba al cien por cien con quienes amparan y justifican a los terroristas. Sin embargo, la versión compartida de NaBai y ANV es que esa persona debía permanecer «en el anonimato» como representante de todos los movimientos culturales y populares de la localidad.

El propio portavoz de los proetarras alumbró lo sucedido minutos después. Y es que Irigoyen afirmó que »fue la izquierda abertzale, nosotros, quienes decidimos quién iba a tirar el chupinazo». Agregó que «el «kiliki» me ha buscado porque sabe que esto era nuestra decisión, que este era nuestro momento». A confesión de parte sobran pruebas. Asimismo, el portavoz de ANV apuntó que la polémica estaba generada por políticos de la derecha que no son vecinos de Berriozar y que «no tienen sitio en sus fiestas». Un mensaje envenenado destinado al portavoz de UPN en el Consistorio, Sergio Sayas.

Todo lo sucedido en torno al acto tenía el inconfundible halo de la izquierda abertzale. El propio Irigoyen y su compañero Ezekiel Martínez exhibieron una ikurriña y un cartel a favor de los presos poco antes del chupinazo. Por cierto, ¿dónde estaba la otra edil de ANV, Izaskun Cebrián Mayayo, hermana de un etarra encarcelado? Algunos de los que rodeaban a los lanzadores portaban pañuelos festivos de color blanco con mensajes a favor de los reclusos etarras.Todos los ingredientes, pues, que nunca faltan en un aquelarre como este.