Karl-Theodor zu Guttenberg, el ministro de Defensa alemán que dimitió en 2011, en imagen de archivo
Karl-Theodor zu Guttenberg, el ministro de Defensa alemán que dimitió en 2011, en imagen de archivo - AP

Cuando el plagio implica dimisión

Alemania es uno de los países con más políticos que han dejado sus cargos por mentir sobre sus estudios

Pedro Sánchez cometió plagio en su tesis doctoral

MadridActualizado:

El escándalo del máster de Carmen Montón que provocó su dimisión como ministra de Sanidad se unió ayer a una desprestigiosa lista de políticos de todo el mundo que tuvieron que abandonar sus cargos por mentir sobre sus estudios. El caso Cifuentes es el más conocido por su proximidad geográfica y temporal pero las polémicas entorno a los currículums de los políticos ha tenido a Alemania como escenario principal en los últimos años.

Uno de los casos más sonados que dio el pistoletazo de salida a la cadena de dimisiones en la política germana fue la caída del ministro de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, después de que saliese a la luz que plagió alrededor del 20 por ciento de su tesis doctoral de Derecho. El reconocido irónicamente con el apodo de «Baron zu Googleberg», era considerado uno de los favoritos a suceder a Angela Merkel al ser el político más valorado por la opinión pública con un 70 por ciento de apoyo en las encuestas pero, al descubrirse su mentira en marzo de 2011, se vio forzado a dimitir.

Tan sólo dos meses después, la liberal alemana Silvana Koch-Mehrin renunció a su cargo como vicepresidenta del Parlamento Europeo después de que la Universidad de Heidelberg le retirase su título de doctor al constatar plagios en su tesis. Otra dimisión producto de que se revelen mentiras académicas que afectó al Gobierno de la canciller germana fue la de la ministra de Educación e Investigación Científica, Anette Schavan. La universidad de Düsseldorf le retiró el título en febrero de 2013 al considerar que había plagiado fragmentos de su trabajo doctoral. Traslapolémica posterior a este anuncio y, aunque la exministra reiteró su inocencia, no tardó en abandonar su puesto para que la cartera de Educación «no se viese perjudicada».

También en Alemania, la diputada del Partido Socialdemócrata, Petra Hinz, anunció en julio de 2016 su marcha del Bundestag después de que el diario «West Allgemeine Zeitung» sacase a la luz que se inventó su currículum al demostrar que no tenía ni el título de bachillerato ni cursó estudios de Derecho. Asimismo, otro nombre que engrosa la lista de políticos que mintieron acerca de su formación es el de la ministra de Educación de Eslovenia, Klavdija Markez, cuando dimitió en abril de 2015, tras solo cinco días en el cargo, después de que la prensa eslovena relevase que plagió más de un tercio de su tesis de máster.

Otro caso de gran calado fue la polémica entorno a los estudios del expresidente de Hungría, Pal Schmitt. El excampeón olímpico de esgrima y presidente húngaro desde agosto de 2010 hasta abril de 2012 tuvo que dimitir de su cargo por la presión ejercida desde el Parlamento después de que la Universidad Semmelweis de Budapest le retirase su doctorado tras determinar el plagio de 200 de un total de las 215 páginas que conformaban el trabajo.

En el otro lado del Atlántico, los plagios también determinaron el devenir de muchos políticos. El más conocido es el caso del presidente de México, Enrique Peña Nieto. Aunque no llegó a dimitir, una investigación periodística desveló en agosto de 2016 que el mandatario copió cerca del 29 por ciento del trabajo que presentó para titularse como licenciado en Derecho.

Por su parte el exvicepresidente norteamericano Jon Biden estuvo en el ojo del huracán cuando anunció su candidatura a la presidencia de Estados Unidos en 1987. Haber mentido en un trabajo de su primer año universitario y una acusación de plagiar sus discursos llevó al demócrata a despojarse de sus aspiraciones a la Casa Blanca. Otro que vio recortado su periplo político fue el senador de Montana, John Walsh. En 2014, el senador tuvo que retirarse de su campaña de reelección tras una publicación del New York Times en la que se le acusaba de haber plagiado en tres cuartas partes de su tesis de maestría de la Escuela de Guerra del Ejército.