El pesquero propiedad de Serafín Pego, detenido en Boiro en el marco de la macrooperación - EFE / Vídeo: ATLAS

Los Charlines ponían el nombre y buscaban la financiación

Más de la mitad de los 26 detenidos ya fueron arrestados por otros barcos con cocaína

MadridActualizado:

Manuel Charlín Gama, el patriarca del clan de los Charlines, y su hijo Melchor ponían el nombre y los contactos para buscar financiación, reclutar «financieros», en el argot de los narcos colombianos que pusieran el dinero para comprar la cocaína y traerla a España. Es el papel que, según la Policía, han tenido en la operación en la que se ha intervenido un barco, el «Titán», con alrededor de 2,5 toneladas de estupefaciente en la zona de las Azores y el que vienen desempeñando desde hace tiempo. «Ellos se apuntan a todas, pero al final no ponen apenas dinero. Aun así le dan prurito a los otros por el nombre», explican a ABC fuentes de la investigación.

La Policía destacó ayer que la importancia del golpe, además de los 2.500 kilos de cocaína es que se ha atacado a todos los frentes de la organización criminal: al grupo que organiza, a los transportistas y a los alijadores en tierra. En total han sido detenidas ya 26 personas e intervenidos dos barcos: el nodriza que fue a recoger la droga al Caribe y un pesquero gallego interceptado cuando navegaba al encuentro de la cocaína para el trasvase en altar mar y el traslado hasta las costas gallegas.

Algunos de los detenidos, como informó ABC, son protagonistas de la historia del narcotráfico de los últimos cuarenta años. Pero no solo eso, es que más de la mitad ya habían sido arrestados en otras operaciones por su relación con barcos de droga, tanto de hachís como de cocaína. Según las fuentes consultadas, algunos han sido condenados a más de veinte años de prisión y, sin embargo, están en libertad sin haber cumplido buena parte de su pena.

Seis años

Jacinto Sánchez Viñas, por ejemplo, atracó el «Volga I» con 35.000 kilos de hachís en Marín. Fue condenado a seis años. En cuanto salió de la cárcel, empezó a organizar el transporte ahora interceptado. José Andrés Bóveda, «Charly» o «Sandokán» es un viejo conocido de la Policía que ha proporciando lanchas, productos y material para algunos de los capos más importantes: «Presta servicio a todos», resumen los investigadores.

Ayer fue puesto en libertad, antes de pasar a disposición del titualar del Juzgado número 4 de Vigo. Se sintió indispuesto en comisaría y cuando lo llevaron al hospital los médicos certificaron que había sufrido un infarto.

Víctor Manuel Pérez Sánchez, otro de los detenidos, fue capturado en la operación en la que cayó el «Oceanía» con 3.500 kilos de cocaína. Cuando lo arrestaron estaba en busca y captura. Pese a la cantidad de droga, ahora estaba de nuevo en libertad.

«Cuando entran en prisión provisional pasan muy poco tiempo y en la cárcel lo que hacen es contactos con los colombianos. Al salir ya tienen la mitad del trabajo hecho. Llevaban muchos meses intentando meter un barco, casi dos años desde que detectamos los primeros movimientos», resumen los investigadores.

El inicio de la operación fue el de casi siempre: los agentes del Greco (Grupo de Respuesta contra el Crimen Organizado) Pontevedra detectaron movimientos: gente buscando barcos. Eso solo conducía a un punto, un transporte de droga. Después llegó el control de las reuniones, la suma de personajes (prácticamente todos conocios para los agentes de drogas) y el resto de investigaciones, que han culminado con las 26 detenciones y 23 registros en Ribeira, Boiro, Cambados, Villargacía y Vilanova de Arousa, Huelva, Marbella y Yuncos (Toledo).

La Brigada Central de Estupefacientes ha inmovilizado las cuentas de los detenidos, que hoy pasarán a disposición judicial, incluido el viejo Charlín. Los grandes capos -dicen los agentes- han dado paso a empresarios financieros y de servicios. En los últimos años se han asociado para las cuestiones técnicas y las operaciones financieras. «Así empezó el narcotráfico», concluyen.