Pablo Casado pasa ante Ángel Garrido sin saludarle, ayer en la Real Casa de Correos de Madrid - Jaime García

Casado se reivindica como líder de la oposición frente a un Ciudadanos «de tránsfugas»

El presidente popular insiste en calificar a Vox de «derecha radical»

Afirma, igual que Aguirre, que la caída electoral del PP empezó con Rajoy

MadridActualizado:

Como cada año, Pablo Casado participó en la madrileña Real Casa de Correos en los actos del Dos de Mayo. Ni el desplome electoral de su partido el 28-A le sirvió de excusa para «borrarse» de la jornada, ni parece dispuesto a dejarse pisar el terreno de líder de la oposición por el número uno de Ciudadanos, Albert Rivera. Antes al contrario, a apenas cuatro días de los últimos comicios generales y a punto de comenzar la campaña electoral de las municipales y autonómicas, Casado aprovechó su presencia en la Puerta del Sol para reivindicarse como principal figura de la oposición, dejando claro que el «sorpasso» de la formación naranja pudo ser pero no fue.

El presidente popular calificó de «resultado muy malo» los 66 escaños obtenidos por su partido en el Congreso de los Diputados, menos de la mitad de los 137 con que contaba en la pasada legislatura. Pero tras la autocrítica, a renglón seguido llegó el contraataque: Casado se mostró especialmente beligerante con sus rivales en el espectro ideológico del centro-derecha: por un lado, con los de Rivera, a quienes acusó de ser un partido que «alienta el transfuguismo». Y por otro, con Vox, al que sigue considerando un partido «de derecha radical». También criticó que ambas fuerzas políticas, Ciudadanos y Vox, «parece que se alegran de que haya ganado el PSOE» en las elecciones generales, porque «su estrategia era derrotar el PP».

Cambio de dirección

La combinación de malos resultados el 28-A y la cercanía de una nueva cita electoral de gran calado ha llevado a la dirección popular a mover el volante hacia el centro. En el partido son muchos los que piensan que el escoramiento a la derecha en los últimos meses ha estado detrás de la caída de apoyos. Pero en la dirección insisten en que «siempre» han estado en el centro y que ahí será donde continúen.

Ayer mismo, el barón regional del PP con más peso, el presidente gallego Alberto Núñez Feijóo, reconocía «errores de estrategia y de posicionamiento político» en la campaña de las elecciones generales: «Sus giros no han sido los adecuados». Pero, bajo su criterio, los 2,5 millones de votantes que se han ido desde el Partido Popular a Vox, opina, podrían recuperarse en las municipales y autonómicas si se consigue hacer comprender a los electores que el fraccionamiento del voto a la derecha sólo ha servido para dar alas a la izquierda. De conseguirse este cambio, afirma, el PP conseguiría «la remontada».

Hace ocho años

Pablo Casado fue también explícito en lo relativo a esta pérdida de votos: «El PP los lleva perdiendo desde hace ocho años», por lo que no considera que el descenso en el número de diputados obtenido sea sólo algo «imputable a estas elecciones». Hace ocho años, quien lideraba el partido era Mariano Rajoy, y también quien encabezaba las listas electorales. En 2011, sus resultados fueron espectaculares: casi once millones de votos en el conjunto de España en las generales, un 44,6 por ciento del total de los emitidos.

En 2015, habían bajado al 28,7 por ciento, y en 2016 se habían recuperado un poco, quedándose en ocho millones de sufragios y un 33 por ciento de los emitidos. A juicio de Casado, los malos datos del 28-A para el PP se deben a lo que denominó «la triple C»: la crisis económica, los casos de corrupción y la situación en Cataluña.

Los que se han ido

La idea de Casado de que la pérdida de votos se inició en la etapa anterior fue secundada por Esperanza Aguirre, la ex presidenta madrileña, que fue aún más directa al recordar que Mariano Rajoy decía que si alguien quería irse al partido liberal o al conservador, que se fuese. «Yo no me fui; otros le han hecho caso y se ha ido», aseguró.

Ante las derrotas, recordó Aguirre, «lo importante es levantarse». Eso sí, hizo saber que no le gustan las críticas desde su partido a Santiago Abascal, el líder de Vox y antes compañero de filas en el PP y a sus órdenes en su etapa de presidenta de la Comunidad de Madrid, cuando el ahora líder de Vox ocupó puestos oficiales a los que el líder popular se refirió como «chiringuitos» y «mamandurrias»: cree Aguirre que Casado «ha querido darle una patada a Santi Abascal pero en mi trasero».

A juicio de la ex presidenta de la Comunidad, estos «comentarios hirientes» son «un error» y no deben producirse, aunque también recriminó que la formación de Santiago Abascal fue la primera en insultar, al llamar al Partdio Popular «derechita cobarde».