Qué puede hacer que un padre mate a sus hijos
José Bretón, tras la desaparición de sus hijos - RAFAEL CARMONA
«caso bretón»

Qué puede hacer que un padre mate a sus hijos

¿Qué pasa por la cabeza de alguien que asesina a sus hijos a sangre fría? Para los expertos, el rencor hacia la pareja puede hacer que destruirla sea nuestro único objetivo, sin importar aquello que hagamos para conseguirlo

MADRID Actualizado:

Los últimos exámenes realizados sobre los restos óseos localizados el pasado año en la finca de Las Quemadillas, propiedad de la familia Bretón, serán los encargados de confirmar si, como parece, los pequeños Ruth y José fueron quemados en una hoguera. De ser así, tanto las pruebas como las versiones contradictorias del padre no harían más que señalar a José Bretón, ya en prisión por detención ilegal de dos menores, y que podría enfrentarse ahora a una pena de hasta 40 años por presunto asesinato.

Los resultados del informe encargado por Ruth Ortiz para comprobar si realmente los restos hallados en la hoguera eran, como se apuntó en un principio, de animales, daban el pasado lunes un duro y frío golpe de realidad al caso: Ruth y José habrían sido quemados. El padre de los menores, foco principal de todas las miradas, se limita a asegurar que dicha hipótesis es una «auténtica aberración». José Bretón regresó el martes a Las Quemadillas, lugar del supuesto crimen, y contempló los restos de la hoguera sin torcer el gesto, algo, sea culpable o no, ilógico en cualquier progenitor que ha perdido a dos hijos.

De resultar culpable, José Bretón no sería, desgraciadamente, el único en la larga lista de filicidas que engrosa la negra historia de España en este sentido. Sin ir más, lejos, en 2010 fueron 11 los hijos muertos a manos de sus progenitores. ¿Qué es lo que pasa por la cabeza de una persona capaz de asesinar a sus hijos por venganza?

No ver más allá del odio

«El rencor y el odio de una persona hacia otra puede cegarle y llevarle a cometer asesinatos». Así se pronuncia el psiquiatra Jesús Criado, quien explica que no es nuevo que un padre o madre se ensañe con sus hijos para hacer daño a su pareja. Como argumenta el experto, el rencor puede hacer que «el ser humano solo se centre en su odio y entonces toda su actividad, su pensamiento y motivación al actuar, pensar, sentir y vivir se enfoque hacia dicho odio. Todo lo demás no importa, deja de tener entidad y deja de ser algo real en su existencia, porque lo único que le alimenta es su deseo de hacer daño».

Aunque, lógicamente, Criado no justifica este tipo de comportamiento, el psiquiatra argumenta que «cuando una persona se concentra solo en su odio, no ve nada más allá de donde ha puesto el foco de atención. Quienes están a su alrededor dejan de tener figura y personalidad y todo se centra en hacer daño a esa persona. El resto, ni existe, ni importa, son solo personajes laterales que sirven como actuantes de una obra de teatro donde la única figura está centrada en un caño de luz que deja a oscuras todo», explica.

¿Es esto lo que le ocurre al presunto responsable de la muerte de Ruth y José? Además de los trágicos acontecimientos, llama la atención la frialdad que en todo momento ha caracterizado a José Bretón, un padre que podría haber planeado con anterioridad el asesinato de sus dos hijos, así como las artimañas para no dejar ni una huella del crimen. Y no solo eso. Su comportamiento prepotente, ligado al hecho de no haberse derrumbado en ningún momento -ni siquiera en su regreso a Las Quemadillas- son algunos de los elementos pueden llevar a pensar que, en efecto, Bretón podría seguir empeñado en destruir a su único objetivo: Ruth.

«A eso se le llama un comportamiento con carencia de resonancia afectiva. Sería un comportamiento casi psicopático, sin remordimientos, porque su única motivación en la actuación es perjudicar a aquella persona que ha señalado, lo demás, está en negro».

«José Bretón sigue disfrutando»

Precisamente ABC Punto Radio planteaba al psicólogo Javier Urra esta misma cuestión. ¿Qué hay en la mente de alguien que asesina a sus hijos? «Lo que pasa por la cabeza de Bretón, absolutamente tóxica, es el odio, el rencor, las ganas de hacer daño a su exmujer y, desde luego, pensar que esos hijos no son suyos, eso es lo que le da la fuerza para matarlos, planearlo y para, después de cometerlo, no suicidarse inmediatamente».

«Bretón quiere transmitir a Ruth que ella es la culpable de todo»

Urra asegura, además, que «la mente de Bretón no tiene tratamiento alguno. Los psiquiatras y psicólogos tenemos que ser humildes, pues para trabajar hace falta arrepentimiento y compasión, algo que él no tiene. Bretón está jugando con unos hilos y lo que le quiere transmitir a su mujer es: "tú te separaste, tú has hecho que mi mano ejecute, pero tú eres la culpable". Por eso él no se quita la vida, porque quiere seguir disfrutando de ser el único que sabe donde están los niños, algo ahora quizá se le desvanezca».

También Urra analiza la difícil situación que la madre de los menores atraviesa en estos momentos. «El sufrimiento de una madre es incalculable. El ser humano es capaz de sobrevivir, pero no de superar. Él ha matado a sus hijos, ha dañado a la sociedad y ha generado un daño irreparable».

«No es un enfermo mental»

La Asociación Española de Psiquiatría ha tenido desde el primer momento más que clara su postura sobre el «caso Bretón» a la hora de hacer declaraciones. «No queremos hablar ni analizar la personalidad de un presunto asesino, ya que no queremos que se piense que lo que le ocurre a Bretón es producto de una enfermedad mental». El colectivo explica a ABC que «no debe confundirse la psicopatía con una enfermedad», y por ello los miembros de la Asociación prefieren abstenerse para evitar equívocos.

Esta es, precisamente, la idea que recalca a ABC la psicóloga Juana María Biedma. «La psicopatía no es una enfermedad mental, pues el psicópata conserva el juicio de realidad y sabe lo que está bien y lo que está mal, pero no asume las normas morales y sociales, se conduce por sus propios códigos y su ley interna». Asimismo, la experta destaca los que son, a su juicio, los rasgos más característicos de la psicopatía: «El egocentrismo, la falta de empatía, el ser manipulador y mentiroso, la capacidad para seducir, la ausencia de remordimientos o la insensibilidad hacia los demás son frecuentes en la personalidad de un psicópata». Además, Biedma apunta que «a nivel emocional las emociones son superficiales, manifestándose frío y calculador; puede emocionarse a veces, pero de manera muy fugaz».

José Bretón, la última persona en ver a sus hijos, ha permanecido impasible desde el primer momento. Incluso cuando supo que los restos óseos de la hoguera podrían se humanos, Bretón continuó con su día a día en la cárcel, como si nada hubiera ocurrido.

El conocido psiquiatra forense José Cabrera es totalmente rotundo al afirmar que si Bretón no se derrumbó en su nueva visita a Las Quemadillas, «jamás se derrumbará». En este sentido, Biedma destaca que «los psicópatas no presentan síntomas de culpabilidad ni remordimientos». «Un psicópata puede tener una fase depresiva y derrumbarse en un momento determinado, pero es algo poco probable». No es, a tenor de estas conclusiones, descabellado pensar que el padre de Ruth y José continúa viviendo sobre un escenario en el que todos los focos están apagados y solo se la ve a ella, a Ruth.