«Será casi imposible saber si los restos son de Ruth y José por el ADN»
Ruth y José Bretón desaparecieron el 8 de octubre de 2011 - AGENCIAS

«Será casi imposible saber si los restos son de Ruth y José por el ADN»

Un médico forense explica a ABC las causas del error del primer informe policial, en el que los restos óseos hallados en Las Quemadillas se atribuyen a roedores

MADRID Actualizado:

«Es muy difícil saber si unos huesos completamente calcinados son humanos». Es lo que concluye Fernando Serrulla, médico forense y director de la Unidad de Antropología Forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia.

La noticia saltaba esta madrugada, cuando un antropólogo contratado por la familia materna de Ruth y José Bretón, desaparecidos el 8 de octubre de 2011, determinaba en un informe pericial externo que los restos óseos localizados en la hoguera que José Bretón prendió en su finca de Las Quemadillas pertenecen a humanos menores y no a roedores, como la Policía Científica había determinado en una primera investigación realizada a escasos días de la desparición de los niños. Ante esto, la primera duda que se nos plantea es conocer si es realmente posible cometer un error de tales dimensiones por parte del equipo especializado de la Policía que, de hecho, ha reconocido su equivocación.

Fernando Serrulla, no obstante, asegura a ABC que no se trata, para nada, de un error descabellado. «El caso de Córdoba es realmente complejo. Hablamos de una hoguera relativamente grande y en la que si hay huesos muy carbonizados es muy difícil distinguir si son humanos o no. Los huesos se fragmentan y llegan, incluso, a desaparecer. La facilidad o no para confundir esos huesos depende únicamente del grado de fragmentación y de los elementos que permitan al antropólogo diferenciarlos morfológicamente para saber si son humanos».

Los medios a disposición de la Policía o del antropólogo externo no tienen, según Serrulla, nada que ver para determinar que los huesos son o no humanos. «El único elemento para diferenciar unos huesos humanos de unos que no lo son es su aspecto morfológico. En el caso de los niños, gran parte del extremo de los huesos son cartilaginosos, lo que significa que se deshacen mucho antes. Además, quemar a unos niños puede hacer muy complicado difirenciar si los restos son humanos o no, todo depende de su grado de fragmentación».

Serrulla destaca, además, que «en los casos de carbonización no pueden hacerse muchas pruebas para determinar si los huesos pertenecen a un ser humano, ya que lo único que hay, el método fundamental para saberlo, es su morfología, que el antropólogo reconozca la anatomía humana del hueso».

Serrulla señala que dicha confusión sobre la procedencia de los restos demuestra la extrema dificultad del caso Bretón. «Si hubiera habido fragmentos grandes, el experto los hubiera reconocido, si no los ha logrado reconocer es porque el caso era extremadamente difícil, además, es realmente complejo distinguirlo si no se está familiarizado con el estudio de huesos carbonizados, algo de lo que no hay muchos expertos en el mundo». «Es muy complicado localizar si un resto óseo es o no humano con un centímetro humano de hueso».

Según el informe pericial, José Bretón habría prendido una hoguera a 800 grados centígrados para no dejar resto alguno de sus hijos Ruth y José. Para incinerar a una persona en un horno crematorio común se alcanzan de 750 a 800 grados durante una hora, según Serrulla, lo que permite reducir el cuerpo de un indivíduo adulto a cenizas. No obstante, el experto destaca que para conseguirlo debe mantenerse esta temperatura durante una hora, algo que resulta complicado al aire libre, «donde para alcanzar esta temperatura habría que incluir un acelerador de la combustión».

Solo las pruebas de ADN pueden corroborar con total fiabilidad que los restos humanos hallados en Las Quemadillas pertenecen a los pequeños Ruth y José Bretón. Esto, para Serrulla, es también realmente difícil. «Seguramente no quede ADN, ya que el calor es uno de los elementos fundamentales para destruirlo, si el hueso está carbonizado completamente no se podrá determinar a quién pertenece», destaca.

Sobre si se podría concluir de otra manera que los huesos corresponden a Ruth y José, Serrulla explica que la antropología forense dispone de otros elementos de identificación, aunque su validez dependerá de con qué tipo de huesos se cuenta. «Si contamos con dientes, con una cabeza femoral o con algún hueso del que por lo que sea tenemos una radiografía, podremos realizar una comparación morfológica entre la forma del hueso carbonizado y la forma que tiene en la radiografía. No son pruebas de la fiabilidad del ADN, pero en muchos casos es suficiente».