Ballena a la vista

Navegan a nuestro lado, "Un poquito más y los puedes tocar", nos dicen. Juegan entre ellos y nadan...

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Navegan a nuestro lado, "Un poquito más y los puedes tocar", nos dicen. Juegan entre ellos y nadan realizando una acompasada coreografía que es una delicia para los ojos de los navegantes. Este espectáculo marino lo protagonizan unos 40 delfínes de 2 metros y calderones de 6, que aunque son también delfines se les conoce como "ballenas piloto". Sin bajar la guardia seguimos rumbo al este por la costa cantábrica.  La mar está tranquila pero aún así hay bajas entre algunos de estos marineros de tierra. A los que el vaivén del barco no les afecta, miran a todos lados, tratando de divisar ballenas. A 20 millas de la costa se aprecia algo: son unos soplos de un rorcual común de 22 metros de longitud. Al acercarnos conseguimos verla. Y allí está majestuosa, inmensa, elegante."Es el esegundo animal vivo más grande que ha existido, más incluso que los dinosaurios", asegura Gorka Ocio, responsable de Verballenas. "No me imaginaba que era yan grande", dice una de las pasajeras.  Con la alegría de esta espectacular visión regresamos a puerto pero en nuestra travesía se cruza algo que enturbia el viaje: plástico en forma de botellas. "Una botella de plástico se hace mil cachitos y se las comen y luego nos la comenmos nosotros". "En el ser más minusculo que nos podamos imaginar hay un micro plástico", explica Gorka. Cada año más de 8 millones de toneladas de plástico acaban en nuestros mares, un auténtico cáncer para el ecosistema marino.