Antonio Pampliega, José Manuel López y Ángel Sastre, testigos directos del horror sirio

Los tres periodistas, con experiencia en varios conflictos bélicos, ya habían viajado a Alepo (norte de Siria) en 2013 donde habían permanecido un mes asistiendo a la difícil situación de aquel país

MadridActualizado:

Los periodistas Antonio Pampliega, José Manuel López y Ángel Sastre - liberados esta tarde tras estar secuestrados en Alepo (Siria) desde le pasado mes de julio- conocía ya el terreno que pisaban y los conflictos bélicos están intrínsecamente unidos a su trayectoria profesional. Casualidades, los tres ya había estado en Alepo (en el norte del país) en octubre de 2013. Aquella vez permanecieron un mes en esta población, la misma en la que han pasado su secuestro del que ya han salido.

Para Ángel Sastre Canelas (1980) era su primer viaje a Siria, aunque se trata de un profesional acostumbrado a moverse en terrenos difíciles. Durante nueve años, estuvo trabajando en las zonas más inseguras de Iberoamérica. «Si vas a Siria, estás expuesto desde que entras a que te secuestren o te maten», había asegurado en una entrevista a la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) publicada en enero de 2014.

Sastre es colaborador de Onda Cero, La Razón y Cuatro. En 2010 recibió el Premio Larra de periodismo y está convencido de que «el periodista sigue teniendo la misión de incomodar al poder y denunciar las injusticias, las desigualdades y los abusos». «Queremos ir donde la gente no va, porque como dijo Gervasio Sánchez, las guerras sin periodistas son peores», había explicado en la citada entrevista, en la que se definía como un periodista al que le gusta «la acción y la adrenalina».

Pampliega: enseñando «un mundo en guerra»

Antonio Pampliega (Madrid, 1982) es un periodista «freelance» especializado también en zonas de conflicto. O como él mismo lo define en el blog desde el que ha ido relantado cada uno de sus viajes: «un mundo en guerra». Desde 2008, Pampliega ha cubierto Irak, Líbano, Pakistán, Egipto, Afganistán, Haiti, Honduras, Siria, Somalia y Sudán del Sur para «enseñar ese 'otro' mundo que también existe y donde la línea que separa la vida y la muerte se rige a golpe de kalashnikov».

Ahora se encontraba en la ciudad de Alepo, en Siria, donde había entrado unos días antes para continuar con sus labores periodísticas, y es allí donde ha desaparecido junto a otros dos compañeros españoles. La última vez que se habían recibido noticias suyas desde España fue el sábado 11 de julio.

Uno de sus últimos trabajos fueron dos duros documentales emitidos en el programa de Cuatro «Infiltrados» (22:30 horas), donde se había adentrado junto a otros dos reporteros en el corazón de la guerra yihadista. «Voy a una guerra sabiendo de antemano que puedo morir. Pero yo elijo, porque entiendo el periodismo como un compromiso, y mi compromiso aquí es con los sirios porque me han salvado muchas veces», relató Pampliega antes del estreno (informa Lucía M. Cabanelas).

Allí había contado también que su madre siempre está cerca del teléfono, esperando una llamada, alguna noticia sobre él, pero él «no se ve haciendo otra cosa». «Estuve en Irak, Somalia, Sudán del Sur... pero hasta que estuve en Siria no había estado en una guerra», confesó en aquella ocasión.

José Manuel López, curtido en mil batallas

El tercer liberado esta tarde, José Manuel López es un fotoperiodista de guerra leonés, curtido en mil batallas y varias veces galardonado por su trabajo. Uno de sus últimos galardones había sido la medalla de oro, en la categoría de prensa, del premio Px3 Prix de Fotografía de París por un reportaje de las unidades de defensa civil de la ciudad siria de Alepo.

Ese galardón se suma al Premio Marco Luchetta de fotografía que le había otorgado unas semanas antes de su secuestro por la imagen de unos niños somalíes jugando entre las ruinas de Mogadiscio, que recibirá en Italia el próximo día 3 de julio.

El fotógrafo había denunciado que la «dramática situación de Alepo está silenciada porque desgraciadamente no hay interés público en la guerra de Siria porque no está de moda». López esperaba entonces que sus imágenes pudieran «cambiar algo de lo que sucede en todas estas zonas en conflicto» a las que ha viajado durante 13 años.