Jorge Dezcallar, ex director del Centro Nacional de Inteligencia
Jorge Dezcallar, ex director del Centro Nacional de Inteligencia - maya balanya
entrevista al exdirector del cni

Jorge Dezcallar: «El 11-M se empezó a preparar mucho antes de la guerra de Irak»

«El Gobierno me pidió que dijera que seguía abierta la pista de ETA cuando ya estaban detenidos dos indios y tres árabes. Es un poco fuerte»

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Jorge Dezcallar ha recogido en su autobiografía «Valió la pena», que acaba de ver la luz, los recuerdos de su dilatada trayectoria como diplomático, que le llevaron a ser embajador en Marruecos, la Santa Sede o Estados Unidos. Pero, sin duda, el mayor interés lo suscitan los capítulos en los que rememora lo que sucedió aquel fatídico 11 de marzo de 2004, cuando estaba al frente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

—¿El atentado se produce por el apoyo del Gobierno de Aznar a la intervención en Irak?

—No. El atentado no se produce por el apoyo a la intervención en Irak. Se empieza a preparar mucho antes, antes incluso de que se supiera que habría elecciones el 11 de marzo y de que España apoyara la intervención en Irak. Lo que pasa es que se reconduce. Se produce la confluencia de varios elementos, como explico en el libro: viejos islamistas que habían sobrevivido a la Operación Dátil; otros escapados de la represión en Marruecos, tras el atentado de Casablanca; delincuentes locales con el trapicheo de drogas, etc. Todo eso, venía preparándose desde hacía tiempo, pero cuando Osama Bin Laden lanza la amenaza contra España en octubre, es cuando esta gente decide actuar y quizás desde fuera insinúan la fecha. Pero, en ese momento, no estaban fijadas las elecciones. Y por eso, en el primer comunicado de los terroristas no hablan de las elecciones, ni de la guerra de Irak. Lo hacen después y se apuntan a un carro.

—Usted se queja en el libro de que la Policía dejó de informar al CNI de lo que iba averiguando, como el descubrimiento de una furgoneta con pistas que podían apuntar hacia los islamistas….

«Tanto el PP como el PSOE hicieron nua gestión partidista del atentado»

—Lo que digo es que somos marginados de la investigación desde el primer momento. Nos quedamos fuera de juego, pero no sé por qué. Aquel día a la una de la tarde hubo una reunión en la que están los mandos policiales y de la Guardia Civil y no llaman a nadie del Centro. Y después, cuando cogen la furgoneta no nos lo cuentan. Nos enteramos cuando sale en televisión a las ocho de la tarde. La Policía hizo una operación muy brillante porque detuvo a algunos de los autores materiales en 48 horas, pero se apoderó de la investigación. Y a nosotros nos dejó fuera.

—¿Cómo fue su relación con José María Aznar tras el atentado?

—Con el presidente yo hablo tres veces. La primera, le digo que creíamos que era ETA; la segunda, que no me pregunte a mí, sino al Ministerio del Interior, que está llevando la investigación, porque a nosotros nos han dejado fuera y él lo sabía; y la tercera, le digo: «Esto huele a islamista que apesta». La seguridad total se tiene por la tarde, cuando detienen a los indios y cuando sale el vídeo de la M-30.

—¿Cree que el Gobierno de Aznar mantuvo la tesis de la autoría de ETA por motivos electorales?

–Eso no lo sé. Hay que preguntárselo a ellos. A mí el sábado me piden que diga que seguimos con la pista abierta de ETA cuando ya saben que están detenidos dos indios, tres árabes y dos españoles. Es un poco fuerte.

—¿Cómo calificaría la actuación del PSOE en aquellos momentos?

—Cada uno fue a lo suyo. En ese momento, el Gobierno dio un sesgo partidista a la gestión del atentado, y creo que si lo hubiera hecho de otra manera otras cosas hubieran pasado en el día de las elecciones. Y el PSOE también fue a lo suyo. El PSOE, o gente próxima, se lanzó a decir que había suicidas y no los había. El PP pensó que, si era ETA, le beneficiaba; y el PSOE que le beneficiaba que fueran islamistas. Creo que los dos partidos hicieron una gestión partidista.

—¿Quién ordenó los atentados?

No los ordena nadie. No son como los atentados de Nueva York ni de Washington. No hay unas instrucciones jerárquicas enviadas desde una cueva. Lo que hay es un grupo de gente local, que creen que deben hacer algo; que se sienten excitados en su celo por la presencia en Irak, sin duda ninguna; que oyen una indicación que viene de fuera que dice: «Españoles e ingleses os vais a enterar»; y que se toman la justicia por su mano. Y aquí se produce esa confluencia de que hablaba. Pero no hay unas instrucciones, unos télex que vengan de fuera, con unas órdenes. Eso no se ha encontrado. Como tampoco hay financiación que venga de fuera. Todo surge dentro.