análisis del 24-M

El PP cedió 1,4 millones de votos a la abstención y 680.000 a Ciudadanos

Más de nueve millones de personas cambiaron su voto el pasado domingo respecto a las municipales de 2011

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El pasado domingo más de nueve millones de electores cambiaron su voto respecto a las elecciones municipales de hace cuatro años. Es la volatilidad más elevada de las tres últimas décadas, a pesar de que el censo se ha estabilizado, pues la cifra de jóvenes que entran es, por primera vez, la misma que la de votantes fallecidos en estos cuatro años: cerca de millón y medio. Si el censo ha crecido es por la nacionalización de unos 400.000 extranjeros durante la legislatura.

La mayor parte de esos nueve millones que han cambiado han optado por una formación diferente. Pero la abstención también juega su papel en el cambio. En esta ocasión han acudido a las urnas segmentos del electorado que tradicionalmente se abstenían en elecciones locales y que han nutrido a las formaciones de izquierda: las candidaturas vinculadas a Podemos, Compromís en Valencia, o la CUP en Cataluña. En sentido opuesto, electores que tradicionalmente optaban por formaciones de centro derecha en esta ocasión se han quedado en sus casas.

Los dos partidos que más votos ceden son el PSOE, y especialmente, el PP. Este cede 680.000 votos a Ciudadanos pero más del doble se le va a la abstención, especialmente en Madrid y Valencia. Por otro lado, los casi 200.000 jóvenes que han votado al PP por primera vez no compensan los 330.000 votantes populares fallecidos desde 2011; algo similar le sucede al PSOE. La fuga del voto popular a la abstención no es una novedad, pues ya se dio en las elecciones europeas y en las andaluzas. Es pronto para saber si el fenómeno se repetirá en las elecciones generales.

Podemos capta casi 600.000 votos de IU y cerca de medio millón del PSOE, pero es también el que más electores saca de la abstención y del voto joven. Sin embargo, el apoyo de Ciudadanos procede principalmente del Partido Popular -cerca de la mitad de sus votos- y otros 130.000 de UPyD.

La variable fundamental para explicar el cambio de voto es la edad. Los nuevos partidos captan su voto entre los menores de 50 años pero tienen dificultades para convencer a los votantes más maduros. Por el contrario, los partidos tradicionales tienen sus pérdidas de voto fundamentalmente entre los menores de 40 años: los más castigados por la crisis.

Voto autonómico y municipal

Otra de la novedades de estas alecciones es que, por primera vez, los grandes partidos han obtenido mejores resultados en la urna municipal que en la autonómica. Es en buena parte porque tienen capacidad de presentar candidaturas en muchos más municipios que los partidos pequeños. De hecho Ciudadanos sólo se ha presentado en 938 municipios y las diversas candidaturas vinculadas a Podemos en una cifra similar.

El análisis del voto dual -el que opta por diferentes formaciones en cada urna- arroja mucha luz sobre la motivación del electorado. En el caso del PP apenas existe voto dual, lo que indica que la marca del partido y la marca del candidato van muy unidas. En todo caso, el desgaste ha sido generalizado y ha afectado incluso a candidatos y candidatas con muy alta valoración entre su electorado. Por el contrario, en el PSOE hay mucho voto dual dentro del mismo espacio ideológico. El caso límite es el del candidato socialista de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, que obtiene un 40 por ciento más de votos que sus compañeros en las municipales.

El resultado del pasado domingo no es trasladable de forma directa a las elecciones generales, pero ofrece mucha más información electoral que todas las encuestas juntas: al fin y al cabo ha sido la voluntad de casi 23 millones de electores.