Fotografía de archivo tomada el 31 de enero de 2012 del rumano Ioan Clamparu, «Cabeza de Cerdo»
Fotografía de archivo tomada el 31 de enero de 2012 del rumano Ioan Clamparu, «Cabeza de Cerdo» - efe

Detenidos los líderes de la banda de proxenetas más peligrosa de España

La «Operación Juguete» termina con los clanes rumaros que heredaron de «Cabeza de Cerdo» el dominio de la prostitución en la Casa de Campo de Madrid

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La Policía ha desarticulado el clan de proxenetas y extorsionadores más peligroso que operaba en España, una banda de ciudadanos rumanos heredera de la que lideró su compatriota Ioan Clamparu, «Cabeza de Cerdo»,que llegó a controlar a más de cien jóvenes para que se prostituyeran en la Casa de Campo.

Una operación de la que darán cuenta esta mañana los máximos responsables policiales en una rueda de prensa en las dependencias de la Jefatura Superior de Policía de Madrid. En total, han sido detenidos seis ciudadanos rumanos, según fuentes de la investigación, que pertenecían a la organización de «Cabeza de Cerdo», uno de los fugitivos más buscados internacionalmente y que finalmente se entregó en octubre de 2011 acosado por la fuerte presión policial.

Las mismas fuentes subrayan que la violencia de los detenidos era tal que se les imputa una tentativa de homicidio con artefacto explosivo en Parla en noviembre de 2014, donde uno de ellos resultó herido de gravedad al intentar poner una bomba lapa en un coche de otros proxenetas rivales.

Todo apunta a una «guerra» entre clanes para hacerse con el «negocio» de la banda de Clamparu, condenado a más 30 años de cárcel por cinco delitos de inducción a la prostitución a jóvenes compatriotas en la Casa de Campo, entre ellas una menor de edad, a la que obligó a abortar.

Sueños que acababan en prostitución

La Audiencia Provincial de Madrid consideró probado en su sentencia de febrero de 2012 que «Cabeza de Cerdo» consiguió durante el año 2000 que un número no concretado de mujeres de su país viajasen a España con la promesa de trabajar en hostelería o en el servicio doméstico y concertando con otras que trabajarían en la prostitución.

Sin embargo, una vez que llegaban a España les decían que habían contraído una deuda importante con la organización y que debían trabajar ejerciendo la prostitución y entregar la totalidad del dinero hasta saldarla.