Eduardo Torres-Dulce, en una imagen de archivo - Efe

¿Por qué dimite Torres-Dulce?

El ya ex fiscal general del Estado ha mantenido varios desencuentros con el Ministerio de Justicia en los últimos meses

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Los rumores sobre la inminente renuncia de Eduardo Torres-Dulce se dispararon ayer miércoles por la tarde, después de que el ya ex fiscal general del Estado retirara sin dar ningún motivo de peso dos nombramientos clave del orden del día del Consejo Fiscal, el de fiscal jefe del Tribunal Constitucional y el de la Inspección Fiscal.

Torres-Dulce ha alegado «motivos personales» para su dimisión, presentada este jueves, pero desde hace meses en el seno de la Carrera fiscal se ha venido hablando de la falta de sintonía de Torres-Dulce con el equipo del ex ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón.

El desencuentro viene de lejos, sobre todo desde que se conocieron unos planes del Código Procesal Penal que no cumplían con las expectativas de Torres-Dulce para lograr la instrucción penal por los Fiscales. El enfrentamiento se hizo más agudo con las tensiones que precedieron a la interposición de la querella de la Fiscalía contra el presidente de la Generalitat, Artur Mas, y dos miembros de su gobierno por su papel en la consulta del 9 de noviembre.

La querella, que se pospuso durante dos semanas por discrepancias entre la Fiscalía de Cataluña y la Fiscalía General del Estado, acusaba a los dirigentes catalanes de desobediencia grave, prevaricación, usurpación de funciones y malversación. En esos días, desde la oposición política al Gobierno y los partidos proclives al soberanismo catalán se apuntaron posibles presiones sobre Torres-Dulce para que acusara a los convocantes de la consulta.

Finalmente la querella se interpuso ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) y, dos días después, en la que ya es su última comparecencia ante el Parlamento, Torres-Dulce defendió su independencia: «No se me puede decir que sea un fiscal proclive al Gobierno cuando investigo a Bárcenas y solicito prisión para él». También citó como ejemplos sus posiciones contrarias al Ministerio del Interior en los casos «Bolinaga» y «Matas».

«No toleraré nunca que el gobierno me diga lo tengo que hacer, porque sería un delito», ha afirmado, para añadir: «Si tengo que sostener posición contraria al gobierno la sostengo».