Mariano Rajoy, en una cumbre de la UE
Mariano Rajoy, en una cumbre de la UE - Efe

Madrid gana peso en Bruselas gracias a la recuperación de la economía

Tras ser señalada como punto débil de la zona euro, España es considerada un país esencial en la UE

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El buen resultado del programa de reformas en España no solo está sirviendo para enfilar el camino de la salida de la crisis, sino que está proporcionando un combustible extraordinario para el rearme político de un país que hace apenas dos años estaba prácticamente apartada de la mesa donde se tomaban las grandes decisiones. De la carta al Gobierno del entonces presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, exigiendo que se tomasen medidas ante la amenaza de una tormenta bíblica, al ejercicio de autoridad serena que ha sido la confirmación de la candidatura de Miguel Arias Cañete como comisario europeo, hay una distancia sideral en términos de influencia en Europa.

El único tropezón en este camino de la recuperación de la dimensión política del cuarto país de la eurozona y su vuelta al grupo de los «grandes» ha sido la dispersión de las dos grandes familias políticas, populares y socialistas, en las elecciones europeas de mayo pasado, a favor de otras candidaturas minoritarias (Ciudadanos, UPyD y Podemos) lo que ha disminido su capacidad de obtener puestos de relevancia en el intrincado laberinto institucional del Parlamento Europeo. Sin embargo, ha sido precisamente esta circunstancia la que ha puesto de manifiesto la fuerza de España, ya que no ha sido óbice para que -con el único apoyo de la reducida delegación del Partido Popular español- Arias Cañete ha podido contener una ofensiva paneuropea que incluía desde la extrema izquierda y los verdes hasta buena parte de los socialistas, los españoles entre ellos.

Además de los méritos del nuevo comisario de energía y clima, la principal razón que ha impedido triunfar a sus adversarios ha sido el peso de España en la discusión y no es de extrañar que en esta ocasión el «chivo expiatorio» de la ceremonia de las audiencias haya sido la candidata enviada por Eslovenia, un país pequeño y con un gobierno debilitado.

Francia e Italia

Algunos dirigentes europeos atribuyen el buen momento de España también a los problemas que atraviesan los dos países con los que estamos más directamente emparentados, como Francia e Italia, que son en estos momentos los eslabones más débiles de la zona euro. Sin embargo, a pesar de esta supuesta buena coyuntura, el Gobierno de Mariano Rajoy no ha logrado resolver la cuestión de sus aspiraciones de poner a Luis de Guindos al frente del Eurogrupo, a pesar de que existe un amplísimo consenso para apoyar al ministro español de Economía. Esta ha sido una idea no solo de España, sino de muchos de sus socios en la zona euro, deseosos precisamente de subrayar la buena gestión de De Guindos en la crisis. Colocarlo al frente de la zona euro habría sido un medio de dar ejemplo a otros países y alentarles a que sigan el camino de las reformas y la consolidación presupuestaria.

El Eurogrupo

Por desgracia, el actual presidente, el holandés Jeroen Dijsselbloem, ha conseguido -por ahora- mantenerse en el puesto a pesar de que su gestión es cada vez más criticada. Desde su catastrófica actuación en el rescate de Chipre, el holandés puede dar por hecho que su mandato no será renovado y por ello intentó dar el paso a la Comisión. El problema para el fue que el nuevo presidente, Jean-Claude Juncker, no quiere verlo ni en pintura y ante la falta de expectativas en La Haya, ha optado por encadenarse al puesto hasta el final de su mandato el verano que viene.

España tiene también pendiente recuperar el puesto en el Consejo del Banco Central Europeo, que perdió durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, en plena zozobra de los peores tiempos de la crisis. En estos momentos se da por hecho implícitamente que ese puesto se recuperará en la primera vacante que se produzca, aunque no está prevista ninguna hasta la jubilación del actual vicepresidente, el portugués Victor Constancio, que se producirá en 2018.