El catalán en Baleares: cuatro normas y un vendaval (nacionalista)
José Ramón Bauzá, en una imagen de archivo - joan llado

El catalán en Baleares: cuatro normas y un vendaval (nacionalista)

El presidente balear, José Ramón Bauzá, aboga por la igualdad de las dos lenguas oficiales, mientras la oposición le acusa de querer acabar con el catalán

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El actual presidente del Gobierno balear, el popular José Ramón Bauzá, prometió cuando aún era candidato que si resultaba elegido, tomaría diversas medidas para intentar equiparar el castellano y el catalán en la Comunidad. Bauzá defendía que un sector de su electorado no estaba de acuerdo con las políticas de inmersión lingüística en catalán, en parte porque consideraba que iban en detrimento del castellano y de la libre elección de lengua, y en parte porque pensaba que implicaban una cierta sumisión hacia los postulados defendidos desde Cataluña por CIU o ERC en esta materia o incluso a nivel político.

Los críticos con Bauzá recuerdan, por su parte, que el nuevo Estatuto de Autonomía -de 2007- señala que la lengua catalana es la «propia de las Islas Baleares», algo que ya recogía la Ley de Normalización Lingüística de 1986. Ambos textos fueron aprobados, paradójicamente, cuando el PP gobernaba en la Comunidad. Desde los sectores más nacionalistas del Archipiélago, e incluso desde el propio PSOE, se ha llegado a afirmar que Bauzá estaría cometiendo un supuesto «genocidio» del catalán. Sin embargo, el presidente balear se expresa siempre en catalán en los plenos del Parlamento regional, y además todas las comunicaciones oficiales se siguen escribiendo en las dos lenguas, como se hacía cuando gobernaba el Pacto de Progreso.

En cualquier caso, Bauzá sigue con su propósito de intentar cumplir con sus compromisos electorales en ese sentido. Así, en el mes de julio del pasado año, el Parlamento autonómico aprobó, con el voto a favor del PP y el rechazo del PSOE y de la coalición econacionalista MÉS, una modificación de la Ley de Función Pública, por la que el catalán dejaba de ser un requisito para acceder a la Administración y pasaba a ser sólo un mérito. Esa decisión es la que acaba de recibir ahora el aval del Tribunal Constitucional.

Más recientemente, este año ha habido tres nuevas polémicas relacionadas con el uso o el conocimiento del catalán en Baleares. La segunda polémica ha sido provocada por la intención del Ejecutivo regional de que los libros de texto se editen a partir del curso 2014-2015 en las llamadas modalidades lingüísticas insulares, que para Bauzá serían el mallorquín, el menorquín, el ibicenco y el formenterense.

En los últimos treinta años, los estudiantes baleares han estado utilizando libros de texto escritos en un catalán estándar, que esencialmente sólo se habla y se escribe en Cataluña. Así que el léxico de esos libros a menudo no se corresponde con el catalán que históricamente se ha hablado en las Islas, por lo que muchas palabras y expresiones tradicionales y propias de Mallorca, Menorca o Ibiza poco a poco se han ido perdiendo o incluso han desaparecido para siempre.

La tercera polémica tiene su origen en el anteproyecto de la llamada Ley de Uso de Símbolos Institucionales, cuyo contenido ha sido cambiado en parte por el Gobierno regional, después de que el Consejo Consultivo considerase inconstitucional el artículo en el que, tácitamente, se prohibía que los centros docentes pudieran poner en sus fachadas lazos reivindicativos en favor de la enseñanza en catalán. Para el PP, dichos lazos suponen una «politización» de los edificios públicos y por ello se opone a su uso.

Finalmente, la cuarta polémica está de máxima actualidad en estos momentos. El pasado 16 de septiembre los maestros de Baleares iniciaron una huelga indefinida, que aún continúa, convocada en respuesta a la decisión del Ejecutivo autonómico de aplicar a partir de este curso el llamado decreto de Tratamiento Integrado de Lenguas (TIL). Dicho decreto aboga por la implantación progresiva de un sistema educativo trilingüe, con el inglés como tercera lengua, lo que en la práctica supondrá el fin de la inmersión lingüística en catalán. Una parte del profesorado considera precipitado poner en marcha este nuevo proyecto educativo ahora, al carecer muchos maestros de un adecuado nivel de inglés. En este contexto, el pasado domingo unas 80.000 personas participaron en Palma de Mallorca en una manifestación contra la implantación del TIL.