Albert Rivera, en el cierre de su campaña - REUTERS
Elecciones Generales
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Rivera clausura la campaña con la esperanza de liderar el Gobierno

Ciudadanos escoge Valencia para cerrar a la par las generales y autonómicas del 28-A

Elecciones generales: PSOE, PP, Ciudadanos, Unidas Podemos y Vox en directo

ValenciaActualizado:

En los Jardines del Turia, en Valencia, Ciudadanos (Cs) cerró ayer su campaña electoral con un guiño a la doble cita del domingo. Aunque la actualidad la copen las elecciones generales, también se celebran las valencianas el 28 de abril, por lo que los liberales repartieron protagonismo entre Albert Rivera e Inés Arrimadas, pero también María Muñoz -candidata al Congreso por la capital valenciana- y Toni Cantó, que aspira a arrebatar a Ximo Puig el timón de la Generalitat. Además tuvo sus minutos Edmundo Bal, «el fichaje», que confesó sentirse como «una estrella de rock».

Toda la plana mayor de Cs se desplazó ayer a Valencia para arropar a Rivera en el mitin más multitudinario que ha celebrado en estos quince días -ante unos 2.000 simpatizantes, 3.000 según el partido-. Rivera en su discurso pidió «darse el gustazo» de escoger la papeleta naranja para «echar a Sánchez» y «poner en el gobierno a un partido liberal». «Esta ha sido la campaña de la libertad», clamó, y lanzó un mensaje al nacionalismo advirtiéndoles de que el Estado volverá a todos los pueblos de España bajo su mandato. Su compromiso contra el independentismo es firme. Esa ha sido la línea principal de su campaña, protagonizada por su veto al PSOE y la «emergencia nacional» de derrocar al actual jefe del Ejecutivo.

Altas expectativas

Ahora, la suerte ya está echada. Son los españoles los que deben decidir con su voto en las urnas el próximo Parlamento. Rivera, solo en el periodo de campaña, ha recorrido un total de 7.720 kilómetros. Ha estado en diez ciudades distintas, aunque cedió el liderazgo de la caravana electoral a Arrimadas, que fue la voz cantante en otras cuatro ciudades mientras él se preparaba los debates en televisión.

Precisamente, en Cs confían en el tándem que conforman el presidente liberal y la jefa de la oposición en Cataluña como el mejor billete de presentación. Anteayer coincidieron por primera vez en la campaña en un acto conjunto en Barcelona -paradójicamente, en uno de los pinchazos de la formación, que solo reunió a 800 simpatizantes por los 4.000 que congregó el PSC el mismo día- y ayer repitieron en Valencia. En el partido la valoración no puede ser más positiva. Creen que han hecho una quincena prácticamente perfecta, sin errores de bulto, y que llegan a la cita electoral mucho mejor de lo que estaban a priori.

El optimismo se ha elevado a tales niveles en la dirección liberal que todas las fuentes consultadas hablan de que es real la posibilidad de dar un vuelco a las encuestas y alcanzar la suma que permita al centro-derecha arrebatar el Gobierno a Pedro Sánchez y a sus socios. Es cosa, aseguran, «de entre dos y cuatro escaños». El propio Rivera afirmó anteayer por la mañana en Madrid que su formación está recibiendo «trackings» -que no pueden publicarse en la última semana de campaña por prohibición de la ley electoral- en los que se ve cómo el PSOE retrocede y Cs crece a costa del PP. ¿La explicación? El buen papel que ha desempeñado Rivera en RTVE y en Atresmedia.

La fe inquebrantable de Rivera hace a la formación liberal creer en el «sorpasso» al PP. El presidente de Cs está lanzado a la caza de los populares y se ve más cerca que nunca de La Moncloa. Hace tres años Podemos se la jugó a unas segundas elecciones por la esperanza de superar al PSOE, pero chocó de golpe con la realidad. Algo que bien podría pasarle ahora a Cs.

Hace una semana, fuentes de la Ejecutiva liberal fijaban el suelo de su formación en los cincuenta escaños, y precisaban una horquilla de entre 52 y 59 diputados, pero ahora la euforia se ha desatado. Después de los dos debates, hay miembros de peso en el partido que en privado cifran sus posibilidades en torno a los 60 y 65 diputados. Un resultado que supondría doblar sus anteriores resultados y, si no superar al PP, quedarse a las puertas de alcanzar a un partido que hasta ahora contaba con 134 diputados.

Buenas sensaciones

El inicio de la caravana, con dos buenos mítines en Málaga y Sevilla, dejó buenas sensaciones en una dirección que reconoció haber protagonizado varios «pinchazos» durante la precampaña. Pero el primer punto de inflexión, señalan, fue el acoso que sufrieron en el acto de Rentería (Guipúzcoa).

Aunque las sensaciones son buenas, otras fuentes de la Ejecutiva admiten que hay una gran incertidumbre con lo que puede suceder este domingo. La irrupción de Vox y la imposibilidad de calcular a ciencia cierta cuan fuerte será su entrada en el Congreso hace que cunda la prudencia. El tercer puesto en las provincias pequeñas, donde no todos los partidos en liza podrán obtener representación, será decisivo. En Cs se ven ahora a solo medio punto del PP, pero esta diferencia puede suponer hasta diez escaños más en las circunscripciones más pequeñas. En cualquier caso, la ley electoral puede hacer oscilar a Cs del «sorpasso» al PP a la pérdida de un tercer puesto que dan por hecho.