EFE

Ryanair sella la paz en Portugal

La aerolínea irlandesa firma un acuerdo con los pilotos al otro lado de la frontera para poner fin a las huelgas, mientras en España se mantiene la tensión con el SEPLA

LisboaActualizado:

Los meses de conflicto en el seno de Ryanair han llegado a su fin en Portugal, después de que la dirección de la controvertida aerolínea irlandesa llegase a un acuerdo con el SPAC, sindicato portugués de pilotos. La clave para desbloquear las negociaciones ha sido el reconocimiento de la antigüedad de los profesionales y sus cambios de base.

Otro de los puntos decisivos tiene que ver con el contrato colectivo de trabajo se materializará en función de la ley portuguesa, pues hasta hoy primaba la normativa de Irlanda.

La rúbrica es total, o sea, proyecta sus consecuencias sobre todos los pilotos de la compañía de bajo coste, que en Portugal barrió a su competidora easyJet en la ruta Lisboa-Ponta Delgada. Y la vigencia comenzará a contar a partir del 1 de noviembre.

Los términos del pacto con el SPAC portugués pueden servir como antecedente inmediato para las negociaciones, aún en fase ‘caliente’ y con una nueva amenaza de huelga sobre la mesa esta Navidad.

El entendimiento acreditado en el país vecino sigue la línea del firmado con otros sindicatos europeos, como BALPA en el Reino Unido y el ANPAC en Italia. Por su parte, el SEPLA español mantiene su estrategia negociadora.

«Estos acuerdos con los sindicatos de nuestros pilotos en estos tres países (y esperamos que, dentro de poco, en España) demuestran el significativo progreso que estamos realizando en el marco de la Unión Europea», ha declarado el director de recursos humanos de Ryanair, Eddie Wilson, a través de un comunicado.

Se da la circunstancia de que, durante la huelga registrada a nivel continental meses atrás, el sindicato español USO (Unión Sindical Obrera) se quejó de que la dirección de la compañía se propuso ‘reventar’ el paro contratando como sustitutos a pilotos españoles.

Según esta misma fuente, Ryanair habría recurrido a tácticas intimidatorias con tal de convencer a los profesionales para trasladarse temporalmente de Barcelona y Madrid a Oporto y Lisboa. ¿Objetivo? Cubrir los huecos dejados por los pilotos portugueses que se sumaban a la protesta por las condiciones económicas inferiores a otras aerolíneas y por que no se aplicaba la legislación local en los contratos.

El sindicato afirmaba que, hasta en sus días libres, eran conminados a realizar semejantes tareas, lo cual redundaría en un menor impacto del paro en el listado de vuelos de Ryanair en territorio luso.

La firma que comanda Michael O’Leary se encargaría de sufragar los gastos de alojamiento del personal en hoteles próximos a los aeropuertos, con lo cual USO hacía hincapié en que parecía haberse propuesto interferir en la puesta en práctica del derecho a la huelga.

En una clara muestra de la elevación de su tono, la central sindical ya advirtió que no permitiría que «sigan enviando a trabajadores a Portugal como esquiroles».

Además, reportaron que sus servicios jurídicos se pusieron manos a la obra porque, al parecer, los que se desplazaban desde España no siempre lo hacían con su consentimiento diáfano sino que tal actitud respondería a las ‘maniobras’ de los directivos de la compañía.

«Tenemos conocimiento directo de las presiones y amenazas de sanciones disciplinarias que han sufrido los trabajadores utilizados con el único fin de reventar la huelga portuguesa», recogía un comunicado de USO.

El sindicato español no oculta que comprende las razones que han llevado a los pilotos del país vecino a interrumpir sus actividades, en un gesto de proporciones históricas porque Ryanair se enfrenta por primera vez a una huelga de sus empleados a lo largo de sus tres décadas de existencia.

La compañía ha incrementado de forma notable sus rutas en función de la creciente explosión turística que viven tanto Portugal como España y tuvo que subir el sueldo a sus comandantes un 20% debido a que falta personal cualificado para ese cargo. Sin embargo, lo hizo únicamente en Madrid y Barcelona, no al otro lado de la frontera. Este sería otro de los argumentos utilizados.