Sacyr se alía con Pemex y prepara su asalto a la cúpula de Repsol
El presidente de Sacyr Vallehermoso, Luis del Rivero - EFE

Sacyr se alía con Pemex y prepara su asalto a la cúpula de Repsol

Petróleos Mexicanos compra un 5% más de la petrolera española, sindica sus acciones con las de la constructora y juntos pasan a controlar casi el 30%

MADRID Actualizado:

Luis del Rivero, presidente de Sacyr Vallehermoso, vuelve a la carga. A intentar asaltar la presidencia de Repsol, en manos de Antonio Brufau. La constructora, primer accionista de la petrolera con el 20,01% de su capital, y Petróleos Mexicanos (Pemex), con el 4,81%, han sindicado sus acciones de la multinacional española, según comunicó ayer Sacyr a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Ambas compañías informaron además de que la petrolera estatal mexicana comprará otro paquete de acciones representativo del 5% del capital de Repsol, con lo que entre las dos controlarán el 29,82% de la empresa.

Aunque el comunicado no detalla cuándo se efectuará esa compra, fuentes conocedoras de la operación aseguraron a este diario que ayer ya estaba cerrada y que hoy Sacyr y Pemex saldrán al mercado con casi un tercio de la petrolera en sus manos.

Con esta operación, que permite a ambas compañías ejercer su derecho a voto dentro de Repsol de forma conjunta, Sacyr-Pemex no superan el 30% del accionariado de la petrolera, porcentaje a partir del cual el supervisor español obliga a lanzar una opa por el total del capital. Sin embargo, Sacyr confía en que pueda aumentar su número de consejeros de los tres actuales a cuatro. Pemex, por su parte, ganaría un consejero que se sumaría al que tiene a día de hoy.

Una de las prioridades fijadas en el acuerdo, según informó ayer Sacyr, es separar las funciones del presidente del consejo de las del primer ejecutivo, ambos cargos ahora en manos de Antonio Brufau. Esto supondría la elección de un nuevo consejero delegado. Además, Sacyr y Pemex ya habrían pactado que la constructora ocupe los cuatro primeros puestos directivos y la petrolera mexicana nombre a los dos consejeros de corte más técnico, según fuentes consultadas.

Para completar el asalto a la compañía todavía queda camino por recorrer. Sería necesario convocar una junta extraordinaria y que los nuevos aliados cuenten con la mayoría suficiente para despojar de su cargo a Brufau. Además, la propia CNMV podría exigir a Sacyr lanzar una opa por el 100% de Repsol si sospecha que la operación con la mexicana le da directamente el control de la petrolera.

El enfrentamiento entre Del Rivero y Brufau es público y el presidente de Sacyr nunca ha ocultado su intención de relevar a Brufau. Sacyr entró en Repsol en noviembre de 2006 comprando el 20% de su capital. Desde entonces, Del Rivero ha exigido en numerosas ocasiones a Brufau, por un lado, tener más consejeros en Repsol. Por el otro, que aumente el dividendo. Brufau nunca ha impedido que los accionistas de Repsol tengan los consejeros que les corresponden en función del capital que atesoren. Y ha revisado su política de retribución al accionista, pasando de rebajar el dividendo en 2009 a aumentarlo el año pasado. Y eso habría calmado las intentonas de Del Rivero por hacerse con la presidencia de la petrolera.

La deuda de Sacyr, en juego

Del Rivero tendría un tercer motivo para intentar sustituir a Brufau. Si controla la petrolera, Sacyr podría diluir su deuda —de 12.074 millones de euros— al consolidar los resultados de la petrolera en sus cuentas. Este año, la constructora debe afrontar además vencimientos de deuda por 6.700 millones. De ellos, unos 5.000 corresponden al crédito solicitado a un grupo de bancos para comprar, en su momento, el 20% de la petrolera.

Al explicar ayer la operación, Sacyr concretaba en su comunicado que uno de los objetivos de la alianza con Pemex es «mantener Repsol como compañía de bandera española, independiente y líder en el sector energético iberoamericano y fomento de su crecimiento internacional rentable». En este sentido, el socio elegido por Del Rivero para crear su nuevo núcleo de poder en el seno de Repsol no es casual. La propiedad y beneficios del petróleo en México pertenecen al Estado. Sin embargo, tanto el Gobierno de Felipe Calderón como la oposición están de acuerdo en la necesidad de reformar la constitución para comenzar su liberalización. De hecho, el monopolio público Pemex, cuarto productor mundial de crudo, ya firmó este mismo mes contratos que permiten a empresas privadas, por primera vez, participar en la extracción de crudo.

Pemex pondría a Repsol en primera línea de salida de cara a una futura privatización del mercado energético de México, séptimo productor de petróleo del mundo e importante proveedor a Estados Unidos.