César Alierta dejó el consejo de Telefónica esta semana después de 20 años
César Alierta dejó el consejo de Telefónica esta semana después de 20 años - EFE

Más allá de las corbatas... El «ProFuturo» digital de César Alierta

Alierta buscará dar un impulso al proyecto con el apoyo no sólo de la ONU, sino también de la UE, Estados Unidos o empresarios como Bill Gates o Mark Zuckerberg

MadridActualizado:

Hace ya casi tres años, en una de las múltiples «charlas» entre César Alierta, aún entonces presidente de Telefónica, y el Papa Francisco, aquél le preguntaba a éste cuál era a su juicio el principal problema del mundo. Jorge Mario Bergoglio, al que ya le unía una entrañable amistad desde tiempo atrás, le respondió: «Uno de los principales problemas es que los niños en el tercer mundo no tienen acceso a la educación y por eso nunca podrán salir de la pobreza». Entonces, el actual presidente de la Fundación Telefónica recordaba que aún hay en el mundo 50 millones de niños que no tienen acceso a la escolarización. «Eso es impresionante... ¡50 millones de niños que nunca saldrán de la pobreza porque no tienen ningún tipo de educación! Por eso les digo: Hagámoslo. Es posible». Y dicho y hecho.

Alierta se puso manos a la obra y creó el proyecto ProFuturo, promovido por la Fundación de la operadora y apoyado por la Fundación La Caixa, presidida por su amigo Isidro Fainé. Un proyecto dedicado en exclusiva a la educación digital de niños y adolescentes. Una Fundación que, en un primer momento, nació dependiendo económicamente de la operadora (con casi el 80% del presupuesto, repartiendo el 20% restante entre la Fundación de Telefónica y la de La Caixa), pero que está abierta a nuevos inversores «solidarios», a grandes empresarios del mundo que quieran participar del proyecto, como el propio Alierta a título personal.

Desde el minuto cero, la nueva «joya de la corona» del empresario español se dedicó a proporcionar educación -de calidad, digital, y con disponibilidad de las herramientas necesarias para poder llevarla a cabo, como tabletas y cursos específicos-, a niños y profesores de los países del mundo más desfavorecidos, sobre todo, en Iberoamérica, en África, y en el Sudeste Asiático. Además, ProFuturo, que ayuda a países independientemente de si la operadora española tiene o no negocios allí, nació bajo el paraguas de la Iglesia católica si bien no excluye ayuda a Estados con diferentes creencias.

Y es que para algunos afines a Alierta, la amistad con el Santo Padre le sirvió también para aclarar su destino profesional y pasar página a una intensa trayectoria al frente de Telefónica. Con los deberes hechos, y el firme convencimiento de saber que deja en buenas manos su «obra» -con José María Álvarez-Pallete en su lugar-, decidió abandonar el sillón presidencial de la operadora española allá por marzo del año pasado, eso sí, no sin antes comunicárselo en persona al Papa Francisco. Sin presiones de ningún tipo, para dar paso a una nueva función, digamos, menos profesional. Tareas más solidarias y trascendentales desde el punto de vista humano que las que exige la permanente búsqueda de valor para los accionistas. Y esta misma semana daba un paso más en ese camino hacia su la realización de su nueva vida: dejaba el consejo de administración de Telefónica, para no interferir -si bien ya no lo hacía- en el día a día de la compañía. No tenía por qué.

El resultado está ya ahí. Fundamentado en hechos, no solo con cifras: en 2016, ProFuturo viajó a 16 países, comenzó proyectos en diez de ellos, visitó 534 escuelas, puso en marcha 324 propias, y formó a 1.500 directivos y docentes. «En el mundo hay 50 millones de niños que no pueden ir a la escuela, sin posibilidad de salir del agujero, pero con la educación digital la cosa va a cambiar, y Telefónica va a ser el grupo que va a mover esto. Estoy convencido de que nos van a seguir todos».

Y ese es el reto ahora. Y será a partir de septiembre cuando le dará un nuevo impulso. Gracias a los contactos logrados a través de su intensa vida empresarial. La ONU ya participa del proyecto, y lo apoya. También tiene el visto bueno de la Unión Europea -con el «sí» incondicional de la canciller Angela Merkel-, y de Estados Unidos, de la mano del expresidente Barack Obama; además de grandes empresarios filántropos como Bill Gates o Mark Zuckerberg, con los que ya ha hablado, entre otros... Porque son 1.000 millones de euros para lograr que su gran programa educativo digital mundial funcione. Amén.