La fiebre de la autocaravana se instala en el turismo español

Las matriculaciones se han multiplicado por cuatro en cinco años y los alquileres se disparan

MADRIDActualizado:

Pocas formas de turismo tienen tanta dosis de aventura como el «caravaning»: viajar a cualquier rincón del mundo con la casa a cuestas, al aire libre y en contacto con la naturaleza, en una autocaravana, caravana o furgoneta camper no tienen precio. Y de eso se ha dado cuenta el consumidor español, ya que esta es la nueva forma de disfrutar de las vacaciones o de cualquier periodo de descanso que triunfa en nuestro país. No en vano, los datos de este sector mejoran cada año. Según la Asociación Española de la Industria y Comercio del Caravaning (Aseicar),en 2018 se batió el récord en número de matriculaciones de autocaravanas, 7.046 vehículos, un 21,8% más que el año anterior, y cuatro veces más que en 2013. Las caravanas también tuvieron un incremento de 3,5%.

A España esta nueva forma de turismo itinerante ha llegado más tarde que a otros países europeos, que ya cuentan con una larga trayectoria. «La crisis pudo favorecer este tipo de turismo más low cost y nacional», sugiere Cristina Ventosa, Country Manager de Yescapa España, una plataforma francesa líder en el alquiler de autocaravanas entre particulares que opera en diferentes países y presente en España desde 2017. Recientemente ha adquirido AreaVan, uno de sus históricos competidores aquí.

Se suele alquilar estos vehículos por 1 o 2 semanas y el precio medio es de 1.220 euros

Pero que nadie se engañe, según Aseicar, el caravanista se gasta una media diaria de cien euros en comercios, galosineras, restaurantes... Y es que el perfil de las personas que viajan de esta manera ha cambiado y en nuestro país es bien distinto al del resto de Europa: ya no es un placer reservados a jubilados con mayor poder adquisitivo. Ahora gran parte de estos usuarios son parejas y familias con hijos, de 35 a 55 años, que realizan viajes dentro de España. Les gusta las actividades y deportes al aire libre. «Mucha gente que hacía camping antes, ahora tiene mejor situación económica y se han aficionado a las autocaravanas», explica Raúl Vaquero, gerente de Aseicar.

Tienen una gran demanda

Sobre todo alquilan. Según Aseicar, la demanda de autocaravanas de alquiler supera por segundo año consecutivo la oferta existente. Sólo en los dos últimos meses ya se han reservado el 80% de los vehículos. Es la mejor forma que tienen muchos usuarios de experimentar estas aventuras. Lo más frecuente es alquilar durante una o dos semanas y con un precio medio de 1.228 euros. Lejos de los 35.000 o 45.000 que cuesta de media la comprar de una autocaravana.

En este entorno se han desarrollado pequeños negocios que viven de ello, como cuenta Cristina Ventosa. «Nosotros empezamos con el alquiler entre particulares. Pero comenzaron a nacer pequeñas empresas que disponían de tres o cuatro vehículos y también querían trabajar con nosotros. De hecho, el mercado español es donde tenemos más agencias profesionales. Y es el segundo en volumen de actividad, tanto de flota de vehículos en alquiler como de demanda de reservas», dice Ventosa.

De esta forma, España cuenta con un parque móvil de unas 50.00 autocaravanas, más otras 150.000 que todos los años cruzan nuestras fronteras procedentes del extranjero. Eso sí, Vaquero advierte que «gran parte de las que llegan de fuera son vehículos antiguos».

Para dar cobertura a toda esa flota, también han aparecido muchas más áreas donde pueden pernoctar y descansar. De las 183 existentes en 2010 se ha pasado a 904 en 2018. Una cifra todavía lejana de las 6.000 que hay en Francia. «Los territorios se están dando cuenta de la importancia de este turismo», afirma Ventosa. Incluso ayuntamientos como Córdoba, San Sebastián, Logroño, Pamplona y Alicante han habilitado en zonas céntricas aparcamientos para el estacionamiento y la pernoctación de autocaravanas.

Al sector le queda mucho recorrido. «Hay que adaptar la oferta en todos los aspectos. Tienen que mejorar las infraestructuras y los equipamientos. Y la red de camping debe adaptarse», defiende Ventosa. En este punto existe cierta polémica como narra el gerente de Aseicar: «Los camping creen que el caravaning les quita público, pero no es así. Muchos usuarios van a pernoctar a los camping, lo que tienen que hacer es adaptar mejor su oferta habilitando zonas específicas y confortables para autocaravanas». Vaquero también apunta otros retos: regular el vacío legal que existe respecto a las autocaravanas y las furgonetas, que son vehículos relativamente nuevos, y empezar a trabajar en vehículos más ecológicos.