El Quinto en discordia

España, ventana de oportunidad

De un tiempo a esta parte es raro el día en el que alguno de los grandes fondos de capital riesgo anglosajones no sea noticia

MadridActualizado:

Si siguen la prensa económica con atención seguro que ya se han dado cuenta. De un tiempo a esta parte es raro el día en el que alguno de los grandes fondos de capital riesgo anglosajones no sea noticia. Cuando no compran una cartera de un banco, sacan a Bolsa una socimi o suben la oferta de una opa. Operaciones de todos los colores, sabores y tamaños: España se ha convertido en su destino preferido.

Sin ir más lejos, en los últimos días hemos sabido que Blackstone ha subido un 5% el precio de la oferta de compra que habían hecho sobre una inmobiliaria hotelera cotizada para ganarse el beneplácito del consejo de administración. Con esta operación y de acuerdo a lo que ha salido en prensa, parece que estos señores ya han metido en activos inmobiliarios españoles más de 20.000 millones de euros, nada más y nada menos.

Por otro lado, hemos sabido que otro de los sospechosos habituales se hacía con una cartera importante de Caixabank y parece que está a punto de caramelo otra del Sabadell bastante más grande. También en los últimos días, otro de estos temibles «hegde funds» aparecía en la lista de candidatos a comprarse la filial española de un banco extranjero.

Y así podríamos seguir un buen rato. Sin embargo, creo que lo importante es preguntarse por qué estos señores -que tienen una clara orientación a beneficios- están haciendo su agosto en España. Pues fundamentalmente porque pueden y porque la distorsión en valoraciones es tal que, tras cuatro años consecutivos de crecimiento por encima del 3%, siguen teniendo abierta la ventana de oportunidad.

Las razones detrás de esta circunstancia son las que han llenado las páginas de los periódicos en los últimos años. De hecho, se podría escribir una tesis doctoral sobre el «behavorial finance».

Así, creo que lo adecuado es seguir el ejemplo de los listos de la clase y aprovechar la oportunidad que tenemos delante de nuestras narices.

José Ramón IturriagaJosé Ramón Iturriaga