El 42% de la población destina el 40% de su sueldo a pagar el arrendamiento de la vivienda/ El precio medio del alquiler sube un 50% en España - ABC/ ATLAS

Los alquileres han subido 30 veces más que los salarios en el último lustro

Mientras la remuneración por asalariado ha crecido solo un 1,6% desde 2013, las rentas se han disparado un 50%

Madrid Actualizado: Guardar
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El alquiler se ha convertido en un rompecabezas de difícil solución. La reforma aprobada por el Gobierno hace cinco meses no ha evitado que los precios continúen en ascenso. Y ahora que gobierna la parálisis política, las inmobiliarias advierten que la oferta se está contrayendo y está presionando todavía más los precios. Todo ello en un mercado que se ha encarecido un 50% desde finales de 2013, según el Banco de España.

Este porcentaje contrasta sobremanera con la evolución que han experimentado los salarios en este mismo periodo. Y es que la recuperación llegó con cierto desfase a los sueldos, lo que ha provocado que la remuneración media por asalariado apenas haya crecido un 1,6% desde 2013, según los datos de contabilidad nacional del INE. Treinta veces menos.

Como consecuencia, los hogares se han visto obligados a destinar un porcentaje cada vez mayor de sus ingresos al pago del alquiler. Según los datos de Eurostat, un 42% de la población destina el 40% de su sueldo a pagar el arrendamiento de su vivienda. Además, el impago de la renta se ha asentado como la principal causa de desahucios en España: dos tercios de los lanzamientos están relacionados con esta situación, según las últimas cifras del Consejo General del Poder Judicial.

El propio Banco de España destacó, en su último informe sobre el mercado del alquiler, que la coyuntura actual del mercado laboral estaba presionando al alza la demanda del alquiler. «En un contexto de recuperación económica en el que los ingresos del trabajo de los hogares con menor renta se ven limitados por la elevada incidencia de la temporalidad, la parcialidad de las jornadas y la todavía elevada tasa de desempleo, se habría producido un incremento de la demanda, concentrada en determinados mercados, frente a una oferta de alquiler residencial relativamente rígida en el corto plazo», señaló el supervisor.

La falta de oferta a la que alude el Banco de España también ha sido mencionada por consultoras e inmobiliarias para explicar el repunte de los precios del alquiler. Un condicionante que, lejos de solucionarse, está agravándose. «La situación política que vivimos en España no solo no anima a sacar más viviendas al mercado, sino que está consiguiendo que la oferta disminuya y que, por tanto, los precios de viviendas en alquiler se incrementen», destacó ayer David Caraballo, director comercial de Alquiler Seguro.

Para revertir esta situación, el Gobierno ha garantizado que sacará al mercado 20.000 viviendas en los próximos años.

Pero el Ejecutivo de Pedro Sánchez no tiene previsto detenerse ahí y ha prometido en el programa remitido a Podemos el martes frenar las «abusivas» subidas del alquiler mediante «nuevas opciones de carácter normativo, fiscal y estadístico». Estas «nuevas opciones» son las que han hecho temblar a los expertos del mercado inmobiliario, que consideran que un intervencionismo excesivo en el mercado del alquiler puede desencadenar el efecto contrario al deseado.

Entre estas medidas se encuentra la elaboración de un índice oficial de precios del alquiler por parte del Ministerio de Fomento. Un listado al que el departamento que dirige José Luis Ábalos ha dado prioridad y que tomará como referencia los datos de la Agencia Tributaria.

Una estadística costosa

En un primer momento, el Gobierno encargó la elaboración de este índice al INE en un periodo de tiempo relativamente breve. El Ejecutivo se alejó así de los parámetros utilizados habitualmente, ya que suele ser el Consejo Superior de Estadística —un órgano consultivo— el que aprueba la confección de los índices oficiales. Finalmente, la elaboración de este registro ha quedado en manos de Fomento, que ha prometido aprobarla en noviembre pese a su complejidad. Una vez puesto en marcha el índice, es previsible que se utilice para limitar los precios del mercado.