Fotografía de archivo de Emilio Botín
Fotografía de archivo de Emilio Botín - EFE/Fernando Villar
muere emilio botín

Emilio Botín, artífice de la revolución bancaria española

Año tras año, Emilio Botín había estado entre los tres empresarios españoles más admirados

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Emilio Botín ha muerto este miércoles a los 79 años. El presidente del Banco Santander era, desde hace años, el banquero por excelencia. [Consulte aquí todas las reacciones a su muerte]

No hay más que buscar el significado de su apellido en el diccionario para descubrir que eso de las finanzas lo llevaba en la sangre. Visión estratégica, impulsor de nuevos negocios, competencia profesional, habilidad para atraer talento directivo al banco, integridad personal, impulsor de la responsabilidad y buen gobierno, del crecimiento internacional, de la innovación, buen comunicador... cumplía con todos los requisitos del líder más carismático del panorama empresarial español.

El pasado mes de mayo acababa de recuperar el liderazgo del ranking de los directivos españoles mejor valorados. No en vano ha colocado a Banco Santander en lo más alto de las finanzas en el mundo. El Grupo Santander es hoy la primera entidad financiera de España y de la zona euro y la decimoprimera del mundo por capitalización bursátil con alrededor de 82.000 millones de euros.

Licenciado en Derecho y Economía por la Universidad de Deusto, Emilio Botín ingresó a los 24 años en el Banco Santander, donde ocupó los puestos de apoderado de los servicios centrales y de subdirector general. Consejero del Banco Santander desde 1960, cuatro años más tarde fue nombrado director general y en 1971 fue elegido vicepresidente segundo del consejo de administración de la entidad financiera. Miembro de la Comisión Ejecutiva del Banco Santander desde 1964, fue designado consejero delegado en 1977.

El 19 de noviembre de 1986 fue nombrado presidente del Banco Santander y se convirtió en uno de los pocos gestores financieros que además de asumir la presidencia de la entidad, era su principal ejecutivo y máximo accionista.

Dicen de Emilio Botín que tenía un olfato que hila tan fino que no había nada ni nadie que se le resistiera en los negocios. No en vano, la saga de los Botín ha sido educada bajo el lema de que hay que ser los primeros. A lo largo de los años en los que Emilio Botín ha estado al frente de la presidencia del banco de origen cántabro había demostrado que cuando ha movido ficha se ha hecho notar y las operaciones de Santander suelen ser auténticos golpes de efecto. Ejemplos, varios. Pero a destacar, uno muy importante y significativo que supuso un cambio de rumbo en el negocio bancario. Corrían los años 80 y los bancos españoles acordaban los tipos de interés para sus cuentas de ahorros. Santander lanzó entonces su «Supercuenta» y Botín rompió ese pacto con el que los banqueros querían acotar la competencia.

Para el sector, la figura de Don Emilio Botín era la de un financiero ambicioso, arriesgado, pero muy seguro de sí mismo y, sobre todo, con amplitud de miras. No es casual que año tras año haya estado entre los tres empresarios españoles más admirados; o el más envidiado, según se interpreten las respuestas a todas las encuestas.