WimbledonDjokovic-Federer: la «rutina» de una era irrepetible

El serbio y el suizo, finalistas hoy en Wimbledon, comparten con Nadal el botín de una rivalidad preciosa, pero muy previsible

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La Pista Central de Wimbledon aplaudirá hoy a rabiar la salida de Novak Djokovic y Roger Federer. Los dos mejores tenistas del torneo. Número 1 y número 3, treinta y cinco Grand Slams en sus raqueteros. Hoy (15.00 horas, Movistar y ABC.es) el capítulo 48 de otra rivalidad de las que marcan época: llevan viéndose las caras desde Montecarlo 2006, será la cita dieciséis en un Grand Slam, tres grandes finales ganadas por Djokovic (Wimbledon 2014 y 2015 y US Open 2015), por una del suizo (US Open 2007), el finalista con más edad desde Ken Rosewall en 1974. Una de las tres mejores finales que pueden darse en el mundo del tenis actual, junto a un Nadal-Djokovic, que hubiera sido posible si el español hubiera superado al suizo el viernes, o un Nadal-Federer si el cuadro no los hubiera situado en la misma sección. Porque al final, siempre son ellos, Djokovic, Federer y Nadal, los que copan los grandes domingos de gloria. Entre los tres, 53 títulos de Grand Slams, conquistados desde que Federer levantara su primer Wimbledon en 2003, y en 64 torneos disputados desde entonces.

«Me encantaría ganar el máximo número de Grand Slams posibles. No creo que ninguno de los tres esté jugando por diversión. Jugamos por ser el mejor del mundo», acepta sin tapujos Novak Djokovic, que nunca ha escondido sus intenciones de desbancar a quienes, hoy, lo superan en «grandes»: Federer (20) y Nadal (18). Tampoco lo niega el español, aunque admite matices: «A cualquiera de nosotros tres nos encantaría ser el que más grandes tiene, pero también sabemos que ya nuestras carreras son mucho mejor de lo que ninguno nos esperábamos. Es genial ser parte de esta rivalidad que ha conseguido tanto en el deporte y en la misma era. No estamos muertos. Aunque sabemos que estas oportunidades también se irán acabando». «No creo que ninguno de los tres pensara que seguiríamos estando hoy tan sólidos y tan dominantes», suma Federer. Por eso, ninguno quiere bajarse del tren, aun con todo lo que llevan. Hoy, Roger Federer, casi 38 años, busca su Grand Slam 21 para alejarse; Novak Djokovic, 32, el 16, para acercarse.

Una barbaridad que los ha encumbrado -a los tres-, pero que también despierta el recelo de si es bueno para el tenis o empieza a aburrir de tan previsible que se han convertido las rondas finales de grandes torneos. «Sí, es cierto que en las últimas temporadas se ha vuelto algo predecible, pero a la vez han conseguido generar esta expectación de quién va a ser el mejor de la historia y eso lo está haciendo atractivo y apasionante. Si estuviéramos hablando de que van a sumar diez o doce Grand Slams cada uno a lo mejor no sería tan interesante», analiza para ABC Álex Corretja. En la misma línea que Alberto Berasategui: «Predecible sí, seguro. En los últimos 14 años se están repartiendo Grand Slams y Masters 1.000. Pero yo no lo encuentro aburrido porque hacen un tenis impresionante, superior a todos y que parece avanzado al tiempo. Los duelos entre ellos son siempre de un nivel excepcional». «No creo que nadie se aburriera en el partido Nadal-Federer. La gente quiere a los mejores. Campeones como ellos no los puedes comprar en el supermercado», añade Ion Tiriac.

Ni los protagonistas quieren parar, ni tampoco los aficionados que, en una muestra de contradicción, reclama nuevas caras, pero se emociona cuando convergen alguno de estos duelos. «Para el tenis sería bueno que saliera alguien que les plantara cara y hubiera sabia nueva, igual que ha salido Gauff en chicas. Al masculino le hace falta alguien así. Están Auger-Alissime o Shapovalov, pero no están preparados», prosigue Berasategui. «Los jóvenes, en algún momento, nos relevarán de las posiciones más altas. ¿Va a ocurrir? ¿Cuándo? Espero que no demasiado pronto, pero ocurrirá. Lo que pasa es que nuestra misma rivalidad que tenemos nos ha hecho mejores y capaces de seguir compitiendo», completa Djokovic. «Siempre salen nuevas generaciones de campeones: después de Santana y Orantes, los Newcombe, después, los Borg, los Agassi y Sampras, los Nadal. Tsitsipas y Zverev están ahí. Es una lástima que no estén ganando todavía porque juegan muy bien, pero tiene que tener a los mayores para aprender», sigue Tiriac.

«Pero creo que no se debe juzgar tanro a los jóvenes. Hay muchos factores que han favorecido esta situación: la pelea que tienen entre ellos por ser el mejor de todos los tiempos, los avances en el deporte, el extra de presión que hay sobre los jóvenes... Necesitan quemar etapas, no saltarlas», introduce Pepe Vendrell, entrenador de Roberto Bautista, semifinalista en Wimbledon. «Es verdad que a lo mejor gustaría tener la sensación de que si ellos no están tan bien podrían perder, pero han mejorado para mostrar que si están a un nivel normal-bien, no pueden perder a cinco sets», añade Corretja. «Cuando los jóvenes no consiguen el objetivo parece que se acaba el mundo, y al final las urgencias no los ayudan a tener la tranquilidad para llegar al nivel óptimo de optar a Grand Slams. Por el momento, creo que todo depende todavía más de los tres grandes que el resto. Están a un nivel tenístico por encima y sobre todo a un nivel mental muy superior y demasiado amplia como para pensar que los jóvenes están para destronarlos», suma Vendrell.

«Tenemos que disfrutarlo. Lo positivo es que los tres tienen caracteres y estilos muy variados, que los hacen atractivos», dice Corretja. «Se han juntado tres de lo mejor que ha habido en la historia. Y que dure. Casos como estos tres se dan cada 50, 100 años. Nos va a costar ver tenistas tan buenos. Tenemos que ser agradecidos de que podamos contar a nuestros nietos que tuvimos el privilegio de verlos», zanja Berasategui. No se perderán la final: Federer-Djokovic, como casi siempre.