Andy Murray, durante su partido ante Bautista en Australia
Andy Murray, durante su partido ante Bautista en Australia - REUTERS
Abierto de Australia

Épica despedida de Murray

El escocés fuerza el quinto set ante Bautista, pero acaba perdiendo (6-4, 6-4, 6-7, 6-7 y 6-2) y Australia le homenajea con todos los honores

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Medio cojo, exhausto después de más de cuatro horas de batalla (cuatro horas y 18 minutos para ser exactos) y con la pista central de Melbourne Park puesta en pie para reconocer una carrera asombrosa, Andy Murray se ha despedido definitivamente del Abierto de Australia, eliminado por Roberto Bautista en un partido precioso que se ha resuelto en el quinto set (6-4, 6-4, 6-7, 6-7 y 6-2). Activada ya la cuenta atrás, el británico deja el torneo oceánico con un puñado de historias estupendas como la de su epílogo, pues a punto estuvo de remontar un pulso que parecía resuelto al término de las dos primeras mangas.

Murray es un tenista descomunal, ubicado en un periodo difícil ya que le ha tocado bailar con los Federer, Nadal y Djokovic. Con todo, el escocés siempre ha competido con una fiereza asombrosa e incluso enterró el maleficio local de Wimbledon, campeón dos veces en el All England Tennis Club y vencedor del oro olímpico de 2012 cuando se disputó ahí la competición. En definitiva, un tenista único.

Ahora le tortura la cadera, y desde el inicio del duelo ante Bautista se le vio andar con dificultades, si bien es cierto que él es un jugador que siempre emite muchísimos mensajes con su rostro y sus andares algo perezosos. Con todo, Bautista trató de abstraerse del ruido y se centró en lo suyo, repleto de confianza por su reciente victoria en Doha.

El castellonense tomó la delantera al vencer las dos primeras mangas, sólido como para exprimir al máximo un break en cada parcial que resultó definitivo. Y también se escapó en el tercero con una rotura a su favor, pero despertó ahí Murray, se contagió de la pasión de la grada y prolongó la pelea al llevarse el tie break.

Vivió entonces el partido un momento de máxima igualdad, tanta que no hubo oportunidades de quiebre en el cuarto capítulo. De nuevo en el juego decisivo, Murray se llevó el gato al agua y Melbourne se imaginó una remontada épica, motivos tenía su gente después de ver el resurgir del escocés.

Sin embargo, ganó Bautista, y lo hizo con claridad en el último set. Dos breaks le catapultaron y Murray se vació por completo, eliminado con todos los honores en su último partido en la Rod Laver porque incluso fue capaz de levantar dos bolas de partido. Se le recordará siempre y se lleva a sus memorias una despedida preciosa, tan emotiva que incluso le costó contener el llanto en su adiós.