Nadal, eliminado por Dolgopolov en Indian Wells
Nadal, durante su partido contra Dolgopolov - efe
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Nadal, eliminado por Dolgopolov en Indian Wells

El balear, que pierde además 955 puntos porque defendía el título, cae ante el imprevisible Dolgopolov por 6-3, 3-6 y 7-6 (5)

enrique yunta
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Rafael Nadal se despide antes de lo previsto de Indian Wells, eliminado por el imprevisible Alexandr Dolgopolov en la tercera ronda del primer Masters 1.000 de la temporada. Nadal, que además defendía título y el botín de puntos, perdió por 3-6, 6-3 y 7-6 (5) en una batalla irregular, desquiciado e incapaz de sobreponerse a un rival que le amargó la tarde en el desierto californiano. Ya sólo le queda pensar en Miami, la próxima cita del calendario.

El balear, atenazado por las dudas del debut contra Stepanek y los problemas de espalda, perdió ante a un rival desesperante en el tie break decisivo. Nadal, apoyado en la grada por su íntimo amigo Pau Gasol, patinó en el desierto después de conseguir lo más difícil en el tercer set, en donde se repuso cuando el marcador le torturaba con un claro 5-2 en contra. Llegó a la muerte súbita y ahí se apagó antes de tiempo, perdiendo 955 puntos del ranking mundial.

El rostro delató siempre a Rafael Nadal, al que no le gustó nada cómo se desarrolla la tarde californiana. Se medía a las dudas y a Alexandr Dolgopolov, mal negocio en cualquier circunstancia y aún más cuando el torneo todavía esta verde. El ucraniano, a quien Nadal derrotó en la final de Río de Janeiro recientemente, ofreció una pelea sin táctica ni pizarra, un partido al todo o nada y que derivó en un carrusel de emociones. Es un espectáculo para el espectador, un partido divertidísimo para la afición, pero ilógico desde el primer intercambio, esperpento para los puristas en su despertar.

Los cuatro primeros juegos son cuatro roturas, un despropósito. Nadal, que en el juego inicial propone un juego más directo y convincente que contra Stepanek, se enreda y cae en la trampa de Dolgopolov, un genio irrepetible al que le penaliza la cantidad de recursos que tiene. Maneja tantas opciones en sus golpes que falla cosas imperdonables después de regalar el punto más bonito. Es único, distinto a todos, capaz de perder las tres opciones de ojo de halcón en tres juegos. El talento, sin embargo, sirve de poco si no acompaña la cabeza.

Le dio para apuntarse la primera manga, un premio merecido después de quebrar en tres ocasiones el indolente servicio de Nadal. A Dolgopolov le volaba el revés a dos manos y aceleraba con la derecha, entonado además cuando subía a la red para agilizar el punto y con más luces que sombras en su alocado tenis. Mientras, el número uno, discreto, perdió los puntos más importantes y se vio condenado a otra remontada como la de días atrás ante Stepanek.

Nadie, sin embargo, maneja mejor las situaciones límites que Nadal, tenista con vidas infinitas, seguramente el que más batallas gana sin jugar a su mejor nivel. Con la puesta de sol y la luz artificial, asumió que le tocaba remar una vez más y aparcó las florituras para imponer la lógica y el juego más práctico posible. Sólo así podía reducir el abundante talento del 31 del mundo.

Por mucho que Dolgopolov asumiera la delantera, se esperaba una reacción inminente de Nadal, mejorado con su saque en una segunda manga en donde el bajón de su oponente fue notorio. Al ucraniano parecía que se le hacía larguísimo el duelo, de esos jugadores magníficos que no es capaz de mantener los altos vuelos durante más de una hora.

También es cierto que dejó de jugar a su manera porque Nadal modificó su táctica, sereno para adaptarse a la situación e imponer un poco de calma y cordura. Después de ese inicio de intercambios eléctrico, el español propuso un partido de largo recorrido y ahí siempre es el favorito por físico y por mente.

El partido quedó a expensas del tercer set, en donde se mantuvo la igualdad hasta que Dolgopolov rompió con todos los pronósticos. En el sexto juego, rompió el saque de Nadal, un giro inesperado que noqueó al campeón. El paisaje era desalentador y más cuando el marcador era de 5-2 para el ucraniano, que sacó con 5-3 para cerrar la victoria de su vida y se atascó con una doble falta que le delató. Perdió en blanco ese servicio y ya se redactaban las crónicas de la hazaña de turno de Nadal.

Pero en el tie break falló Nadal, impropio en él. Se puso 4-2 y luego sacaba con 5-5, pero mantuvo la misma línea errática que le acompañó durante toda la velada. Dolgopolov, al que hay que aplaudir por aguantar como nunca, agitó Indian Wells cuando alzó los brazos en señal de victoria, cuestionada su gloria por el ojo de halcón en primera instancia. Al final, ganó al número uno y ahora se enfrentará en octavos a Fabio Fognini.