Real Madrid

Vinicius, Lucas y Reguilón, intocables

Solari dio descanso al lateral y al brasileño, que salió más tarde, y el Real Madrid echó de menos su ritmo juvenil

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Muchos culpan a Solari de la derrota por presentar un once con muchos cambios. En la caza de brujas se critica que alineara a Marcelo, Asensio y Ceballos, dejara en el banquillo a Vinicius y sentara en la grada a Reguilón, dos jóvenes que se han ganado la titularidad en toda la etapa del argentino. El brasileño sustituyó a Lucas en el segundo tiempo y el Real Madrid acusó entonces la ausencia del trabajo defensivo del gallego, que es el cuarto centrocampista encubierto. El resultado no dejó en evidencia al entrenador, dejó en evidencia la falta de rendimiento del plan B. Solari ha conseguido el ascenso de su equipo con una alineación muy definida, con Lucas y Vinicius por las bandas más Reguilón como lateral izquierdo, y ayer constató que cuando mueve algunas sillas la pirámide se descompone. El principal culpable no es el preparador, sino la falta de rendimiento de unos suplentes, algunos de oro, que deberían luchar por ganarse el puesto.

El plan B, fallido: Marcelo,  Asensio y Bale, que han sufrido lesiones, dejaron claro que no están para ser titulares

El cuerpo técnico del Real Madrid tenía argumentos para hacer variaciones en su esquema. Vinicius sumaba doce titularidades consecutivas y Reguilón jugó frente al Atlético y el Ajax. Quería dar minutos a Marcelo para recuperarle para la causa, porque el veterano lateral requiere partidos para adquirir la forma. Eran decisiones aceptables, pues no puede competir por los tres títulos con los mismos once hombres de siempre. Los hechos le confirmaron que solo funciona el once titular. Bale, Asensio y Marcelo no respondieron, especialmente los dos delanteros. Los tres han superado lesiones musculares importantes, el brasileño suma seis en medio año, y dejaron claro que actualmente no están aptos para la titularidad.

Quince minutos hundidos

El campeón de Europa echó mucho de menos a Vinicius desde el minuto uno. No había la velocidad de ataque y la profundidad que aporta el extremo, rompedor de las defensas. Lo hizo en la última media hora, con tres incursiones de órdago y un disparo cruzado que se marchó fuera en una clara ocasión de gol. Pero cuando entró al campo se topó con el empate gerundense y el hundimiento de sus compañeros del centro del campo durante quince minutos que dieron la vuelta al marcador. Ramos no sabía qué hacer para enderezar una nave sin timonel. El conjunto blanco se acordó de Modric, sancionado.

Un ritmo más bajo de juego

Solari también echó de menos la vitalidad defensiva de Reguilón. Eusebio planificó tácticamente el fútbol para Portu en el segundo periodo con el fin de desbordar a Marcelo y lo consiguió. «Marcelo es un gran jugador y no hemos centrado el juego en esa banda, hemos dominado en todos los sitios y marcamos dos goles», manifestó el entrenador visitante con caballerosidad. No se puede centrar la derrota en Marcelo, pero cuando un equipo se atasca se notan más las debilidades de los futbolistas que no están en buena forma.

El Real Madrid pagó caro esas ausencias de los dos jóvenes de la banda izquierda en la alineación. No era un error de Solari, sino un problema real: el plan B no funciona. El argentino busca la proyección de otros hombres al nivel de los titulares y los suplentes no saben, no contestan. Ceballos tampoco estuvo bien en su reaparición como titular. Colocado a la derecha, acabó en la izquierda, su flanco natural, al lado de Kroos, que se quedó sin gasolina. Se reunieron muchos ingredientes para permitir la derrota. Benzema no vio portería. Y el cansancio de dos meses muy duros se notó en el ritmo de juego del Madrid. «El ritmo no ha sido como el de otros partidos recientes», admitía Courtois. Ahora, la Liga se vislumbra a nueve puntos.