Imagen del homenaje a las víctimas el 30 de noviembre de 2016
Imagen del homenaje a las víctimas el 30 de noviembre de 2016 - AFP

Tragedia del ChapecoenseCrisis deportiva y desamparo de las familias en el primer aniversario del accidente

El equipo reconstruido ha pasado de luchar por la Copa Sudamericana a pelear por evitar el descenso. Las viudas reclaman las ayudas que nunca llegaron

ChapecóActualizado:

Un año después del accidente aéreo que diezmó al Chapecoense, el club brasileño se mantiene en la primera división con un equipo en reconstrucción, pero las viudas de los fallecidos aún luchan por recibir una compensación.

El 28 de noviembre de 2016, 71 de las 77 personas que viajan a bordo del vuelo de la compañía boliviana Lamia murieron cuando el avión se estrelló en una colina cerca de Medellín, en Colombia.

Entre ellos, 19 jugadores, 14 miembros del cuerpo técnico y 20 periodistas que se preparaban para cubrir lo que sería una de las páginas más bellas de la historia de esta formación, que hasta 2009 estuvo en cuarta división: la final de la Copa Sudamericana.

Imagen de los restos del avión
Imagen de los restos del avión- AFP

Solo sobrevivieron tres jugadores: el guardameta Jackson Follmann, que perdió una pierna y ahora es embajador del club, el defensa Neto, que espera volver a jugar en 2018, y el interior Alan Ruschel, que volvió a los terrenos de juego el pasado mes de agosto.

Después del duelo y la conmoción global, fue necesario reconstruir el equipo desde cero. «Decidimos darnos los medios para seguir adelante, a pesar del dolor, del sufrimiento, nunca pensamos renunciar al fútbol», explicó a la Agencia AFP Nivaldo Constant, director deportivo del club.

Una vez pasó el luto, los líderes tuvieron que arremangarse para reconstruir el grupo en un tiempo récord: «Pasamos veinte días sin parar, desde las ocho de la mañana hasta las diez de la noche, en contacto con agentes y jugadores. Fue muy complicado, pero logramos un nuevo equipo».

La nueva escuadra se presenta ante sus aficionados el 21 de enero, en un amistoso lleno de emoción ante el Palmeiras.

En mayo, es el turno de que los nuevos jugadores del Chapecoense levante un trofeo, el campeonato estatal de Santa Catarina, el primer título ganado por el club desde el accidente. Un éxito inesperado, que queda rápidamente empañado por otros resultados menos brillantes en el resto de competiciones.

Con un calendario infernal, entre torneos internacionales y amistosos de homenaje, el equipo comenzó a perder terreno en la Liga y a verse seriamente amenazado por el descenso.

El entrenador Vagner Mancini fue despedido en julio. Su sustituto, Vinicius Eutropio, sufrió la misma suerte en septiembre.

En medio de esa crisis llegó la buena noticia del regreso al fútbol de Alan Ruschel, uno de los supervivientes. Un regreso con honores, en el Camp Nou, ante el Barça de Messi, Iniesta o Luis Suárez.

«Ruschel ha iluminado la vida de muchas personas con este mensaje de esperanza», recuerda Rafael Henzel, un periodista de Chapecó que también sobrevivió a la tragedia.

El 17 de noviembre, el Chapecoense aseguró su permanencia en Primera, a tres jornadas del final liguero. El éxito deportivo contrasta con el dolor de las familias de las víctimas, que aún lucha por recibir una compensación.

«El club fue reconstruido, tiene todo el apoyo necesario y han logrado publicidad con el drama, pero las familias se han quedado fuera», se lamenta Fabienne Belle, que perdió a su marido Cezinha, exfisio del Chapecoense.

Fabienne Belle, presidenta de la asociación de familiares
Fabienne Belle, presidenta de la asociación de familiares- AFP

Junto a Mara Paiva, viuda de un comentarista deportivo que también murió, fundó una asociación para defender los derechos de las familias. Un año después, Mara, de 51 años, solo ha recibido el seguro de vida de su marido, y al igual que el resto de familias, ha rechazado la compensación de 200.000 dólares (unos 168.000 euros) ofrecida por Lamia, en su intento por evitar el juicio.

Para Rosangela Loureiro, viuda del exjugador del Atlético Cleber Santana, el club «ha faltado al respeto» a las familias. Ella se siente privilegiada, porque Cleber falleció en el ocaso de su carrera y habían podido reunir algunos ahorros de la etapa del jugador en Europa y Japón.

«Hay personas que lo necesitan, sus cónyuges estaban al principio de su carrera, algunos eran masajistas y se ganaban la vida al día», explica.

El Chapecoense ha comenzado a dialogar con las familias después de varios meses de tensión, y dice que ha ofrecido «todo su apoyo desde el principio».