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FC Barcelona

Muere José Luis Núñez, histórico presidente del Barça

Fue un pionero en generar ingresos atípicos, gobernó al Barça durante 22 años y vivió una historia de amor-odio con Johan Cruyff

José Luis Núñez, el padre del fútbol moderno, por Salvador Sostres

Sergi Font
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José Luis Núñez Clemente (Baracaldo, 7 de septiembre de 1931 - Barcelona 3 de diciembre de 2018) será recordado como un visionario en el mundo del fútbol que gobernó el destino del Barcelona durante 22 años, durante el que rescató al club azulgrana de la mediocridad gracias en buena parte a su decisión de fichar a Johan Cruyff, padre del Dream Team. Apasionado seguidor del equipo azulgrana, buscó en el Camp Nou la notoriedad pública que no le concedía su brillante trayectoria empresarial en el mundo de la construcción. A finales de los años setenta dio el salto a los despachos del Barcelona, donde no pudo evitar críticas por la estrategia de su empresa, Núñez y Navarro, por la que sustituía edificios centenarios por bloques de viviendas.

Ganó las elecciones de 1978, las primeras desde la implantación de la democracia en España y se propuso reestructurar profundamente la entidad catalana. Su eslogan electoral, «Per un Barça triomfant» (Por un Barça triunfante), su ambición y juventud (sus 46 años le convertían en el candidato más joven) convencieron a la mayoría de la masa electoral, entre la que era un auténtico desconocido: consiguió 10.352 votos, frente a los 9.537 de Ferran Ariño y a los 6.202 de Nicolau Casaus. Desde que se sentó en el sillón presidencial, una de las obsesiones de Núñez fue aumentar la masa social del club como primera medida para que la entidad fuera economicamente fuerte. Y logró alcanzar los 106.000 abonados en el año 2000, lo que convertía al Barcelona en la mayor entidad deportiva de España y una de las más grandes del mundo en número de asociados. Este espectacular aumento del número de socios fue posible gracias a las ampliaciones del Camp Nou, a la política de contratación de grandes jugadores que atajeron al público, y a una política de abonos a bajo precio. Los abonos del Camp Nou, que permitían el libre acceso a todos los partidos de la temporada, incluidas las competiciones europeas, siempre estuvieron comparativamente por debajo de los precios de los abonos del resto de grandes clubes europeos. El gran movimiento peñístico actual también fue gestado durante el mandato del empresario.

Otras de las obsesiones de Núñez fue aumentar el patrimonio del Barcelona. Remodeló en varias ocasiones el Camp Nou, construyó el Mini Estadi en 1982, el Museo del Barcelona (1984), remodeló el Palau Blaugrana y creo La Masía, una residencia para jugadores de la cantera. Precisamente, esta fue la semilla que cuando germinó aprovecharon entrenadores como Rijkaard o Guardiola para firmar la mejor etapa de la historia del club, con futbolistas como Messi, Xavi, Iniesta, Valdés o Gerard Piqué. En sus últimos años de mandato compró los terrenos de San Juan Despí donde ahora se ubica la Ciudad Deportiva.

Aunque la trayectoria deportiva del Barcelona bajo su mandato fue ascendente, el gran éxito que se le atribuye es su gestión económica, siendo uno de los pioneros en lograr rendimiento y explotar lo que él denominó como «ingresos atípicos»: derechos de televisión (fue de los primeros en negociar los contratos televisivos y logró un gran acuerdo en el reparto de beneficios), derechos de imagen de los jugadores, explotación de la publicidad estática y explotación del merchandising. Lo único que siempre mantuvo al margen de la publicidad fue la camiseta del primer equipo de fútbol, hecho que convirtió al Barcelona en el único club profesional de Europa que no lucía publicidad en su zamarra, junto al Athletic Club. Su buena gestión permitio que el Barça fuera uno de los únicos cuatro clubes de España que no fueron obligados a convertirse en Sociedad Anónima Deportiva.

Pero también recibió numerosas críticas. Precisamente por su interés en conseguir los máximos beneficios económicos. Nunca se plegó a las peticiones de los futbolistas a la hora de renovar sus contratos ni ante las peticiones de aumento de ficha. Famosa fue, en este sentido, la frase de Johan Cruyff de que «el dinero debía estar en el campo, no en el banco», cuestionando la política deportiva del presidente. La política de contención salarial causó la marcha de grandes jugadores como Diego Armando Maradona, Schuster, Luís Milla, Ronaldo o Stoichkov, lo que le supuso duras críticas por parte de los medios de comunicación y la afición.

Obsesionado por ir aumentando el músculo financiero, argumentaba los malos resultados deportivos señalando al colectivo arbitral. Tantos años en el mando dieron para muchas polémicas y anécdotas, sobre todo con el Madrid y el entorno culé. Cuando peor lo estaba pasando, en 1986 tras perder la Copa de Europa en Sevilla frente al Steaua de Bucarest, y cuando parecía que iba perder las elecciones ante un candidato instrumentalizado por la Generalitat (nunca se llevó bien con Jordi Pujol), su apuesta por Johan Cruyff fue un golpe de efecto que le perpetuó en el cargo. Fue justo después de que la plantilla le pusiera también contra las cuerdas en un episodio que se recordó como el Motín del Hesperia. La llegada del holandés cambió la historia del club, conquistó cuatro Ligas seguidas y la primera Copa de Europa de la historia de la entidad (1992). Fueron unos pocos años de estabilida pero la relación entre ambos se fue deteriorando y acabó de forma traumática, abriendo una de las heridas más graves de la historia del club y que aún nadie ha sido capaz de cerrar (desde entonces la masa social azulgrana está fracturada y dividida entre nuñistas y cruyffistas). Desde entonces nada fue igual y Núñez tuvo que afrontar incluso una moción de censura interpuesta por el Elefante Azul, liderado por Joan Laporta.

Sus últimos años en el Barcelona fueron un infierno y se instrumentalizó a Van Gaal para tratar de forzar su dimisión. A ellos se le sumaron los problemas personales después de que la justicia le investigara tras algunas inspecciones de Hacienda. La presión le pudo y tiro la toalla en el 2000, siendo Joan Gaspart el nuevo presidente. Esas irregularidades encontradas en sus empresas acabaron condenándole con el ingreso a prisión. Pero más allá de polémicas y desencuentros, nadie puede obviar su aportación al Barcelona durante sus 22 años de mandato, en los que ganó 27 títulos, entre los que destacan 7 Ligas y una Copa de Europa.