Luis de la Fuente, ayer en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas
Luis de la Fuente, ayer en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas - José Ramón Ladra
Selección española sub 21

Luis de la Fuente: «Los jóvenes necesitan jugar siempre»

El técnico repasa los vaivenes del torneo que ha encumbrado a una generación ilusionante y remarca la importancia del proceso formativo

Las Rozas Actualizado: Guardar
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Lo habitual en días como el de ayer es que protagonistas como Luis de la Fuente (Haro, 1961) luzcan rostros cansados, desgastados por la intensidad de las horas en las que tocaron el cielo, el avión de vuelta a casa y apenas la cama. Una sonrisa de oreja a oreja recorría ayer el rostro del seleccionador sub 21, atento con los medios que se acercaron al acto de celebración en Las Rozas. Después de pasar 16 años en las catacumbas del fútbol de clubes, De la Fuente ha caído de pie en el campo formativo. Campeón del Europeo de 2015 con la sub 19, repite ahora en el último escalón de las inferiores. El técnico que levantó a una España con pie y medio fuera de la fase de grupos tras caer ante Italia en el debut para terminar triunfando con un juego memorable atiende a ABC con el sabor a metal aún en la boca.

-Se ha hartado de repetir a sus futbolistas que son los mejores. ¿Qué necesitan ahora para que su calidad no se quede en el camino?

-Simplemente confianza. Que la gente apueste por ellos. Aunque muchos están ya consolidados en sus clubes, hay otros que necesitan jugar muchos partidos. Son jugadores solventes, de futuro esplendoroso.

-¿Cree que en España se cuida este proceso evolutivo como se debería?

-Hay clubes que apuestan por gente joven, sobre todo los que tienen más cultura de cantera. También hay entrenadores que son de ese perfil, equipos que se preocupan por tener ese tipo de entrenador. En otros sitios, quizá las necesidades de resultados, la inmediatez y el cortoplacismo, que también los entiendo, hacen que ese proceso no se cumpla.

-¿Considera que a jugadores como, por ejemplo, Ceballos les convendría salir de esos equipos cortoplacistas para recalar en otros donde puedan desarrollarse libremente?

-Lo que creo es que el futbolista joven necesita jugar siempre. Para poder mejorar, para poder mejorar sus prestaciones, para alcanzar su mejor versión. Todo lo que no sea tener minutos con regularidad irá lastrando el proceso. En la medida en que los entrenadores les puedan dar minutos y confianza, ellos responden. Se necesita tiempo, más que con un jugador hecho, pero eso depende de las líneas de trabajo y la cultura de cantera de cada club. Es un poco complejo.

-¿Sería entonces correcto decir que prima más la cantidad que la calidad de los minutos?

-Es muy difícil jugar en clubes como el Madrid o el Barcelona. Hay grandísimos futbolistas que vienen de fuera. Pero también conocemos que históricamente ha habido otros que han sido formados ahí. Hay que buscar ese punto intermedio. Mi formación es de cantera. Vengo de la del Athletic y la del Sevilla, dos de las punteras en España. También he sido canterano en Bilbao. A mí no me cuesta nada. Lo veo como un proceso natural.

-El triunfo facilita el elogio, pero usted lleva tiempo remarcando que esta generación es especial. ¿En qué es distinta a las demás?

-Llevo muchos años con ellos, desde que tenían 15 o 16. He visto el crecimiento que han tenido. Cuando los jugadores vienen a la selección tienen que dar la excelencia. Ni siquiera el nivel que dan en sus clubes les valdría para rendir aquí. Nosotros les pedimos lo mejor de lo mejor. Se trata de cerrar ese círculo evolutivo que se inicia en los clubes. Aquí se les da ese toque definitivo. ¿Por qué esta generación ha ido un paso más allá? Pues porque no es normal ser campeona de Europa en sub 19 y después en sub 21. Hay muy pocas generaciones que lo han hecho. Es excepcional.

-España cayó ante Italia en el primer partido de forma dolorosa y terminó recomponiéndose hasta levantar el trofeo. ¿Qué ocurrió ahí dentro para levantarse de forma tan estruendosa?

-Simplemente reforzamos los valores que tiene asumidos este grupo. Yo estaba convencido de que estábamos llamados a hacer cosas muy importantes. Había que ver la parte positiva de aquella derrota, cómo se produjo. Cuando la analizamos, nos dimos cuenta de que el equipo no tenía que haber perdido. No en circunstancias normales.

-Tras el debut, apostó por la finura de Marc Roca y por un segundo delantero como Oyarzábal en punta, en un rol similar al que tenía Villa. ¿Había que agarrarse a la pelota para que el equipo creyera en sí mismo?

-Sí. El objetivo era provocar eso. Estar convencidos de que teníamos que crecer con el balón. Sentirnos cómodos, de alguna forma, dominar y cortocircuitar al rival con el balón. De igual manera, le digo que el equipo también sabe sufrir. En la final se vio, después de los primeros veinticinco minutos tocó hacerlo a capa y espada. Tenemos diferentes registros, que es lo que nos hace más grandes. Cuantas más facetas del juego puedas dominar, mejor equipo serás.

-¿Cree que estos jugadores significan el regreso al estilo con el que España dominó con autoridad el panorama mundial entre 2008 y 2012?

-Lo primero es ver qué tipo de jugador tienes, para después sacarle el máximo rendimiento. Estos futbolistas están preparados para jugar a lo que haga falta, pero es verdad que su punto fuerte es el control mediante la posesión, el dominio del rival haciéndole sufrir sin el balón. Eso es lo que hemos intentado hacer. Tienen capacidad para adaptarse, pero sé que tanto Luis Enrique como ahora Robert Moreno pretenden dar continuidad a esa forma de entender el fútbol que nos hizo campeones del mundo. A veces nos centramos mucho en un estilo, pero yo creo que lo que da belleza al juego es tener diferentes registros para poder sorprender a los oponentes.

-Después de tres decepciones consecutivas de la absoluta, ¿es exagerado ilusionarse de esta forma con la sub 21?

-Yo creo que ilusionarse es bueno. Sin despreciar lo que hay en la absoluta, donde hay un equipazo. Que no se hayan obtenido resultados en los últimos eventos no significa que no haya futuro. Todo lo contrario. Pero hay selecciones que están ahí y te pueden ganar en cualquier momentos. No se puede pensar que por haber ganado un Mundial y dos Eurocopas se va a hacer siempre. Cuanto más has ganado, más cerca estás de perder. Hay que valorar el trabajo que se hace.

-Entrenó a la sub 19 y fue campeón. Ahora repite con la sub 21. Más de uno tendrá ganas de verlo con la absoluta.

-Se lo digo con total sinceridad: soy un entrenador sin vista a futuro. Estoy donde quiero estar y soy feliz. No me planteo nada más que seguir trabajando con la Federación. Mientras ellos quieran, aquí estaré. Que la gente esté muy tranquila porque en la absoluta tenemos al mejor entrenador que podemos tener.

-¿Le da pena cerrar ciclos como éste?

-Nunca se pierde el contacto, sigues viéndolos por los campos. Pero es verdad que cuando se acaba un ciclo como este te da pena. Hemos pasado por muchas cosas. Los mejores momentos de nuestras carreras los hemos vivido juntos. Ha sido un Gran Hermano futbolístico. Son muchas horas, muchas conversaciones, mucho sufrir, mucho disfrutar. Eso une muchísimo.

-¿Cuál es el recuerdo más dulce que guarda después de estos días?

-Los primeros días de la concentración, cuando tratábamos de hacer que nuestro mensaje calase. Eran días intensos, donde mandábamos muchos mensajes. Luego en la competición sólo tienes tiempo para pensar en partidos.

-¿Qué se les dice a chicos que en muchos casos son ya estrellas para ponerlos a competir al máximo nivel en un torneo de categoría sub 21?

-Ellos saben que esto les cambia la vida. Están en clubes top del mundo, pero todos han salido revalorizados de este evento. Eran conscientes de la oportunidad que se les presentaba. Sabían que un buen resultado dispararía sus carreras. La selección es lo que decía antes, exige un grado alto de rendimiento, pero también da un reconocimiento incomparable. Revaloriza.