Fórmula 1Así entrenan el cuello los pilotos de F1

La mayor velocidad de los coches en 2017 obliga a las estrellas a incrementar el perímetro muscular de sus pescuezos

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En estos tiempos de trazabilidad digital y métrica virtual en la Fórmula 1, hay que prestar atención a la palabra, el lápiz y la libreta de Adrian Newey, el ingeniero aeronáutico con alma de artesano que diseñó junto a su amigo el viento el Red Bull campeón durante cuatro años. Le preguntan a Newey sobre las novedades de los coches en 2017 y el muestrario de modificaciones técnico/reglamentarias. Y el gurú responde a lo Cruyff, descolocando al personal: «Serán coches más físicos. Los músculos del cuello sufrirán. Los pilotos están haciendo un entrenamiento muy duro para tener el cuello más grueso». Si Newey lo dice, vuelven los cuellos XXL a la F1.

En la exposición pública de la vida, las redes sociales se han llenado de fotos de pilotos de Fórmula 1 explayándose en el ejercicio físico. Los coches exigirán más, pero exprimirán sobre todo el cuello. Esta parte del organismo es la que concentra todos los riesgos tangibles para la integridad de las estrellas del volante. La rodilla sufre más que nada en los ciclistas, el codo en los tenistas y los tobillos en los jugadores de baloncesto. Los pilotos palidecen por el gaznate.

«Es normal –cuenta a ABC el fisio especializado Miguel Ángel Domínguez, preparador de Pedro de la Rosa y pasajero del Dakar–. Si los coches son más rápidos en 2017, si hay más aceleración y deceleración, los cuellos sufrirán más, sobre todo en las curvas. Cuanto más alta sea la velocidad, más importante será la frenada y más repercutirá en el cuello».

Son las famosas fuerzas G, una medida intuitiva basada en la aceleración que produciría la gravedad en un objeto en condiciones ideales sin atmósfera u otro rozamiento. El airbag de un coche de calle salta al detectar 3 fuerzas G. Un monoplaza de F1 puede producir 5 G en frenada y 3 G laterales en las curvas. Cuando Fernando Alonso se estrelló en Australia en el pavoroso accidente del año pasado alcanzó 46 G. Es decir, soportó 3.100 kilos en el terrible impacto.

La influencia de los coches ha alterado la programación anual de los pilotos. Lo expone Carlos Sainz. «Este invierno apenas he tenido descanso. Tuve que empezar la pretemporada el 23 de diciembre. Es decir, hubo que adelantar la preparación una semana, porque ya se sabe que los coches este año van a ser mucho más físicos. Por obligación vamos a tener que poner el cuello mucho más fuerte y ganar peso en forma de masa muscular. Ojalá ayude esa semana extra de trabajo».

Los pilotos llevan la cabeza apoyada en el habitáculo del coche. Y cada vez que frenan tienen que sujetar el cuello frente a la inercia. «Cada frenada que realizan en una carrera multiplica la tensión en el cuello por ochenta, ya que son ochenta vueltas», dice Miguel Ángel Domínguez.

Alonso, 45 centímetros

Los métodos para entrenar el cuello son variados, según explica el preparador de pilotos. «Algunas marcas comerciales disponen de máquinas específicas para pilotos. Son cascos con arneses que hacían fuerza con pesas al girar. Fuerzas laterales, delante y detrás. También se realizan ejercicios con gomas, haciendo girar la cabeza y tirando del cuello. Hay que compensarlo porque hay circuitos en sentido derecho o izquierdo. Se usan pelotas de fitball haciendo fuerza abdominal o lumbar. Se practica la natación, girando el cuello de derecha a izquierda...».

Este adiestramiento concluye en pilotos con unos pescuezos de toro. Fernando Alonso, un devoto de la preparación, el gimnasio y la actividad física, ha aumentado el perímetro de su cuello hasta los 45 centímetros, según contaba su fisio Edoaldo Bendinelli en el As.

«Aunque los pilotos se ejercitan a diario, antiguamente se trabajaba más o menos el cuello según el tipo de circuito que había que afrontar el fin de semana –matiza Miguel Ángel Domínguez–. Spa, por los cambios de velocidad, y Singapur, por las características de trazado urbano, son los peores circuitos para el cuello». Los pilotos pueden incrementar el diámetro de su pescuezo, pero no su peso por la reglamentación específica de la F1.