Baloncesto

Abrines desvela el misterio que le alejó de las canchas

Reconoce en un vídeo que llegó a odiar al balón y que recurrió a los mejores profesionales para recuperar la felicidad

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El misterio en torno a Álex Abrines ha llegado hoy a su fin después de que el propio jugador desvelase en un vídeo publicado en las redes sociales el calvario que ha pasado. La rescisión de su contrato con los Thunder en febrero, cuando había logrado hacerse un hueco en la NBA, y la ausencia de explicaciones alimentaron los rumores. Pero este miércoles todo ha quedado aclarado.

El motivo ha sido algún tipo de depresión que, como él mismo explica, le hizo tener miedo al balón e incluso odiarlo. Un problema que asegura haber resuelto y que ya no impide su regreso a las canchas de baloncesto. Ya le espera el Barcelona.

Este es el mensaje publicado por Abrines en las redes:

«Querido amigo, la que me has liado. Tanto tiempo juntos y ahora me haces esto. Nos conocemos desde que no sabía ni caminar. Años y años de una amistad inquebrantable hasta que hace unos meses todo se rompió en mil pedazos porque empezaste a darme miedo. No te podía ni ver. Incluso llegué a odiarte. Vernos era casi una obligación. A la más mínima oportunidad te esquivaba. Solo quería huir de ti y de todo lo que te rodea.

Pasé mucho tiempo diciéndome a mí mismo que todo esto no podía ser verdad. Que no tenía sentido, que tenía que ser el que era. Por eso pedí ayuda a los míos y recurrí a los mejores profesionales para recuperar la felicidad que sentía cada vez que estábamos juntos.

Decidí decir basta, quería luchar por nuestra amistad y recuperar juntos la sonrisa. No ha sido fácil, muchas veces he pensado en tirar la toalla. Me decía a mí mismo que encontraría otras maneras de inspirarme y sacar lo mejor de mí. Pero nada ni nadie me ha calado tan hondo como tú, así que me he armado de valor para acabar con esta pesadilla. Y lo he conseguido, he recuperado la sonrisa, las ganas de verte y de volver a pasar una y mil horas juntos. Querido balón, he vuelto.Soy yo, Alex, gracias por estar ahí siempre esperando».