Winx, montada por Bowman, tras cruzar la línea de meta victoriosa
Winx, montada por Bowman, tras cruzar la línea de meta victoriosa - WINX OFFICIAL FACEBOOK
Turf

Winx, la yegua a la que veneran en Australia

Este ejemplar acumula más triunfos consecutivos que ningún otro en la historia y es un fenómeno social que mueve masas en el país de los canguros

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Hace tres años, Winx era un caballo más entre los cientos que buscaban cada fin de semana un trocito de gloria en los hipódromos de medio mundo. Hasta entonces, su carrera había transcurrido con luces y sombras. Apenas cuatro triunfos en sus primeras diez carreras. Bagaje notable, pero lejos del nivel de los grandes del turf mundial. Fue en mayo de 2015 cuando comenzó un despegue brutal que ha llevado a esta yegua a convertirse en un fenómeno mundial. 28 triunfos consecutivos, más que ningún otro caballo en la historia. Leyenda que intentará agrandar este fin de semana ganando «Cox Plate» por cuarta vez.

Winx se levanta temprano para comenzar su actividad diaria. En eso, no difiere de muchos otros ejemplares, pero basta con mirar a su alrededor para darse cuenta de que no es uno más. Los entrenamientos de esta yegua son seguidos por cientos de personas, cuya única obligación para poder presenciar al equino en acción es llevar bolsas de comida que se donan después a comedores sociales. Tal es la popularidad de Winx que cuenta con una cerveza propia, una biografía y hasta un sello con su figura. Además, su última carrera fue seguida en directo por más de 50.000 personas y con cada victoria que consigue aumenta la expectación por verla correr.

Su actual estatus contrasta con su origen modesto. Cuando apenas tenía un año, Winx fue subastada junto a otros muchos ejemplares. Pasaron varios minutos hasta que alguien levantó el brazo para apostar por ella y los 200.000 euros que costó estaban lejos de lo que suele cotizar un gran valor. Hija de Vegas Showgirl, sus nuevos dueños la llamaron como a uno de los antiguos casinos de la ciudad del pecado. No imaginaban entonces que con el tiempo se convertiría en un nombre histórico y que acumularía ganancias superiores a los 20 millones.

Para explicar el despegue de Winx hay que escuchar a dos personas en especial. Una es Chris Waller, su preparador, y la otra es Hugh Bowman, el jockey que la ha montado en 27 de las últimas 28 carreras. «Cuando me subo encima de Winx tengo un sentimiento de poder y control», reconoce Bowman a ABC. Él ha sabido establecer una relación perfecta con la yegua más famosa de Australia y entre ambos han alcanzado cotas nunca antes vistas. «Es muy especial porque no es fácil que un caballo mantenga este nivel por tanto tiempo, mucho más que cualquier otro. Ella ha sabido atraer la atención de todo el mundo de las carreras», relata el jockey.

El reto del hemisferio norte

Aunque Winx nunca ha salido de Australia, su nombre figura ya en

el primer lugar del ranking Longines. A sus siete años, el final de su periplo en los hipódromos se acerca, pero Waller y sus dueños ya han anunciado que muy probablemente continúe en activo en 2019. Viajar al hemisferio norte no entra en sus planes por ahora, pero tampoco está descartado. Competir contra los mejores en Inglaterra, Francia o Estados Unidos es la asignatura pendiente de la yegua que atrae los focos de medio mundo.

En los últimos días, algunas voces críticas han apuntando a esa ausencia de los grandes hipódromos y a la falta de rivales de enjundia para explicar la racha de Winx, algo que su preparador, Chris Waller, cree que es una falta total de respeto. De hecho, de las 28 carreras ganadas por la yegua, 21 han sido del Grupo 1, la categoría más importante del turf mundial.

Bowman y Winx se mantienen estos días ajenos a toda esa polémica. Centrados en cruzar de nuevo la línea de meta en primer lugar este sábado. «Lo más complicado de montar a Winx es lidiar con todo ese interés mediático que la rodea. Una vez que estás en la pista, todo es más fácil, porque es muy buena», señala el jockey, que mañana volverá a subirse a lomos de su yegua favorita para intentar capturar un nuevo triunfo. El vigesimonoveno consecutivo.