El campeón semipesado de UFC, Daniel Cormier (i) guantea con Frank Muñoz (d)
El campeón semipesado de UFC, Daniel Cormier (i) guantea con Frank Muñoz (d) - Foto cedida a ABC
Artes Marciales Mixtas

Frank Muñoz, un español en las profundidades del UFC

El luchador es el esparring del actual campeón del peso semipesado y preparara junto a él su campamento de entrenamiento para la batalla contra Jon Jones

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La fuga de guerreros españoles lleva años teniendo sus frutos. Pero a medida que avanza el tiempo, la elite de los gimnasios mundiales fija cada vez más sus miradas en los mejores luchadores de nuestro país. Una humilde manera de ayudar al progresivo desarrollo de las artes marciales mixtas. Este es el caso de Frank Muñoz (Barcelona, 1983), que va a estar cuatro semanas en el gimnasio AKA en California, reforzando la preparación de Daniel Cormier –campeón interino del peso semipesado del Ultimate Fighting Championship (UFC)– para su batalla contra el indomable Jon Jones en el evento número 200 de la máxima competición mundial. Esta velada se celebrará el próximo 9 de julio en el T-Mobile Arena de Las Vegas, y si Cormier logra la victoria, una parte de este logro será también de este menorquín que reside en Ámsterdam.

No es la primera vez que «la pantera negra», como se le conoce en este mundo por sus 195 centímetros y sus 95 kilos, compartirá el ring con el actual campeón. Daniel Cormier preparaba el campamento de entrenamiento para el pasado #UFC197, en la que iba a ser la revancha contra Jon Jones. Y el luchador español, que lleva más de 11 años inmerso en el Kickboxing y el Muay Thai, se encontraba haciendo prácticas de su carrera universitaria como «Sport Management» en un pequeño gimnasio de Chicago. Fue entonces cuando se le encendió una bombilla: «Pensé que seguro que necesitaban un esparring que pelease bien de pie, kickboxers como yo, y además soy muy parecido físicamente a Jon Jones. Me puse directamente en contacto con la dirección de AKA Academy (gimnasio de Cormier) y hablé con el entrenador principal para decirles quién era y si querían que les prestase mi ayuda. Se sorprendieron y me dijeron que les mandase unos vídeos. Al cabo de tres días me llamaron para decirme que Cormier me quería allí».

Frank Muñoz en el AKA Academy
Frank Muñoz en el AKA Academy - ABC

En este campamento de entrenamiento pudo comprobar la extraordinaria capacidad física y técnica que tienen los mejores peleadores del UFC. Tuvo la oportunidad de compartir gimnasio con dos grandes campeones como Caín Velásquez y Luke Rockhold. Frank Muñoz terminó su trabajo y cuando se acercaba el evento 197 pasó lo que más teme un luchador: se lesionó Cormier días antes de la velada. Pese a todo, el campeón invitó a «la pantera negra» a vivir de primera mano la mayor competición de las artes marciales mixtas en el mundo. Con todo, el español tuvo que volver a Ámsterdam, donde fue a parar hace siete años en busca de los mejores luchadores del mundo en su especialidad: el Kickboxing. Pero hace unos días recibió una llamada. Era él. Otra vez. Daniel Cormier había fijado su pelea en el #UFC200 –donde debutará por primera vez el español Enrique «Wasabi»– y reclamaba la presencia de Frank Muñoz en su gimnasio para entrenar la lucha de pie. Le dijeron que solo tenía una hora para contestar a la petición. Pero con un minuto le bastó para dar una respuesta afirmativa. «Esto es la continuación de aquel entrenamiento que dejamos», comenta el menorquín.

Un luchador alejado de los estereotipos

Frank Muñoz nació en Barcelona, pero se crió en Menorca, donde residen sus padres. Hasta los 18 años siempre había jugado al fútbol. Pero dejó el balón para dedicarse a los estudios de Derecho. Siempre ha sido un devorador de libros insaciable. Un peleador que recomienda lecturas y un cultivador del cuerpo, pero también de la mente. Un buen día, viendo por televisión un combate de K-1 (una promoción de kickboxing que incluye el golpeo de rodillas) vio a «un negro que hacía combinaciones voladoras» y se enamoró de ese deporte. Tiempo después se enteraría que se trataba de Remy Bonjasky, una auténtica estrella de los rings. «Les dije a mis amigos que quería ser como él y que me verían en unos años por televisión». Dicho y hecho. Se enfundó los guantes y se introdujo en el gimnasio barcelonés del excampeón de boxeo Xavi Moya.

Entrenamiento a entrenamiento. Combate a combate. Victoria a victoria. Se fue forjando un nombre entre los grandes competidores. Siempre buscando nuevos desafíos. «Yo me guío por retos. Quedé campeón de España de Muay Thai, medalla de oro en boxeo olímpico en España en kickboxing he conseguido prácticamente lo que quería, he sido campeón del mundo en SuperKombat una de las organizaciones más importantes a nivel mundial, campeón de Europa en Muaythai y también medalla de bronce en WAKO… Al cabo de un tiempo me quedé sin rivales en España y estaba un poco estancado». Así, quiso dar un paso más en su carrera: «Miré donde estaban los mejores y en ese momento era en Holanda. Hice las maletas y me marché. En 2008, allí estaban Alistair Overeem, Remy Bonjasky… Llegué con 24 años y sin dinero a Ámsterdam y lo pasé bastante mal. Allí me hice un hombre. Estuve en el gimnasio Chakuriki, cuna de grandes campeones, donde entrené con Mirko CroCop, Peter Aerts y recorrí medio mundo peleando en lugares como Australia o Japón».

Pero en el camino de un luchador profesional siempre hay grandes obstáculos que hay que superar. Para Frank Muñoz, los campeones se forjan en las victorias, pero más aún en las derrotas: «Como alguien dijo “unas veces se gana, pero otras muchas se aprende”. Yo he aprendido mucho a lo largo de mi carrera. Después de cada derrota llega un periodo de reflexión para no repetir los fallos. Analizas mucho más que cuando sales victorioso. Cuando sales fuera te das cuenta de que es necesario perder. Cuando te levantas y vuelves a ganar, ahí sí que eres un campeón». Por ello, la parte mental de los deportes de combate es vital a lo largo del recorrido profesional. «Es casi el 80%. La confianza en uno mismo para visualizar lo que has entrenado. Hay que tener mucho amor propio y determinación. Y hay que creer mucho en tu entrenador y tu equipo». Bien sabe de ello Frank Muñoz, que cuenta con varios traspiés frente a luchadores de mucho nivel como el mítico Nathan Corbett, «para mí el mejor luchador de Muay Thai en 95 kilos».

Frank Muñoz (i) y Daniel Cormier
Frank Muñoz (i) y Daniel Cormier - ABC

Este menorquín tiene los pies en la tierra. Es consciente de que ganarse la vida como luchador profesional solo está al alcance de muy pocos. Por ello, aunque le gustaría dar el salto a las artes marciales mixtas, pone la mirada en el futuro. «Cuando termine mi carrera, quiero seguir en el mundo de los deportes de contacto. Pero desde las oficinas, ya sea promoviendo, como manager o buscando el reconocimiento que se merecen estas disciplinas a nivel político-deportivo, a nivel de marketing», relata. También tiene palabras para los detractores de las artes marciales mixtas, que no son pocos: «Que se acerquen a una velada. A un gimnasio de barrio. Verán que la gente no se mata, que esto no es “Rocky”. Que detrás hay unos valores de disciplina, esfuerzo, perseverancia y, sobre todo, de respeto al compañero y al rival. Es un deporte sano, entretenido y divertido. Nunca verás que cuando termine un combate los contrincantes no se fundan en un gran abrazo», sentencia.

El debut de «Wasabi» en el UFC

La organización más grande de las artes marciales mixtas tiene algo diferente, es especial. Frank Muñoz quedó prendado del espectáculo que supone una velada de estas características. «He estado en partidos de la NBA o de la Liga Nacional de Béisbol, pero como el UFC no hay nada. En las demás competiciones hay distracciones cada dos minutos: que si cheerleaders, que si sortean un coche o una camiseta… Aquí no, es lucha pura. La gente no se levanta del asiento en las cinco horas que dura la competición», explica. Además, cuenta que los «prejuicios» están a la orden del día en este tipo de competiciones en nuestro país. Pero al otro lado del charco la cosa cambia. «Respetan a los luchadores, les ven como lo que son: deportistas de elite. Como un tenista o un futbolista. El UFC ha conseguido trasmitir los valores de esfuerzo, disciplina y respeto a la sociedad y, por eso, las artes marciales mixtas son un deporte muy importante y el que más ha crecido en los últimos diez años en Estados Unidos».

España está ante una oportunidad única: ha conseguido colar a un luchador en el cartel de uno de los eventos principales, y, este, promete ser uno de los mejores de la historia. El próximo 9 de julio peleará Enrique Marín «Wasabi», frente a la joven promesa estadounidense, Sage Northcutt. Así, Frank Muñoz cree que el español «tiene mucha responsabilidad» porque si él gana, está convencido de que «en 2017 estará el UFC en España haciendo una velada». Puede ser él la punta de lanza. «Una victoria suya significaría mucho para los deportes de contacto y las artes marciales mixtas en España. Pero si pierde, no pasa nada. El favorito es Northcutt», finaliza.

Mientras tanto nuestro país continúa aportando «quilates» deportivos. Buscando el ángulo oportuno para que llegue la elite de las artes marciales mixtas a España. Desafiando todos los límites. Tomando riesgos. Esperando asestar el golpe definitivo que sirva para reconocer todo el camino recorrido durante los últimos años. «Hay que seguir soñando».