Javier Gómez Noya
Javier Gómez Noya - José Ramón Ladra
Polideportivo

Gómez Noya: «No quiero ir a Tokio por ir»

Después de que un accidente lo dejara sin ir a Río 2016, el triatleta aparca las largas distancias y se centra en clasificarse para luchar por un oro en los Juegos de 2020

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Javier Gómez Noya vuelve a los Juegos Olímpicos. Así lo confirmó el triatleta en un desayuno con la prensa organizado por Santander en el que analizó su 2018 enfocado en las largas distancias y cómo prepara su vuelta para clasificarse para Tokio 2020.

«Después de un año en larga distancia quiero ver cómo respondo en la distancia olímpica y buscar la clasificación. Hasta el mes de junio estaré compitiendo en las series mundiales. Si me veo competitivo, que espero que sí y para eso me entreno, planificaremos el año 2020. Hay una prueba en Tokio en agosto, está la plaza por ranking... el caso es que tengo que estar entre los tres mejores españoles para clasificarme. Seguiré haciendo medio ironman porque creo que es un buen entrenamiento para la corta. Pero la larga la tengo que aparcar», comenzó el triatleta, que confirmó lo que ya barruntaba en una entrevista a ABC hace unas semanas.

Porque era una opción que ya pululaba por su cabeza desde mucho antes de que se dejara llenar de una ilusión nueva en las largas distancias: «Cuando llevas quince años en esta distancia al más alto nivel a veces el cuerpo te pide un cambio. Antes del Ironman de Hawái, siempre tuve presente que era una posibilidad intentar un año de larga distancia, cambiar de objetivos, refrescar la mente. Y fue un aprendizaje muy bueno». La decisión, dice, es personal. «No he tenido presión de nadie para elegir este camino. Y me siento muy bien por ello. Ni siquiera por parte de mis patrocinadores que son, al final, a los que más me debo. Lo importante es estar arriba. En un deporte tan exigente como este, cada uno debe hacer lo que le motive y lo que le llame. Son muchos entrenamiento muy duros y muchos días de sufrimiento y lo tienes que hacer convencido y motivado. En mi carrera deportiva lo hemos podido hacer así. Mi entrenador me apoya, incluso me animó a dar el salto a otras distancias, que me podría venir bien».

Por el momento, quiere ser realista, probarse de nuevo en la distancia que lo elevó a los altares de los mejores deportistas españoles con cinco mundiales y una plata olímpica en Londres 2012. Quiere volver a ese nivel. Con cautela. Consciente de que su cuerpo tiene 35 años y muchos kilómetros acumulados. «No quiero ir a Tokio por ir, ya he estado en unos Juegos, solo eso no me motiva. Después de la plata de Londres aspiro a lo máximo. Quiero verme con posibilidades de estar luchando con los mejores. Puedes estar ahí y que salga una mala carrera o te puede salir una buena y ganar. Soy bastante realista y quiero saber si tengo esas opciones». En este año de largas distancias también se ha reencontrado a sí mismo como para aceptar que habrán pasado ocho años desde su espectacular carrera plateada en su última participación en unos Juegos. «El oro es lo máximo, por supuesto, pero hay un largo camino hasta allí. Al final te pones de meta esa medalla, pero vas hacia atrás y ves qué escalones tienes que ir subiendo antes. Y aún así, por la experiencia que tengo en Juegos, aparte de estar entre los mejores, el día te tiene que salir perfecto, la estrategia te tiene que favorecer. Es lo que tienen los Juegos Olímpicos, una carrera cada cuatro años. A veces gana el mejor y otras veces no, lo hemos visto en la historia del triatlón, pero cuanto mejor estés más posibilidades tienes. Me gusta disfrutar del proceso, de las competiciones anteriores y de buscar la excelencia deportiva, dentro de mis posibilidades llegar a mi mejor nivel y plasmarlo en la carrera».

Aumento de nivel

Aunque recuerda con mucho cariño su plata en Londres -«estoy muy satisfecho, sobre todo por cómo fue esa carrera. Fue la más dura y más rápida del triatlón en distancia olímpica hasta la fecha. Estoy muy orgulloso aunque no fui capaz de ganarlo por mi rendimiento ahí-, se niega a firmar el bronce. «No firmo un bronce ahora mismo. Luego puede ser un gran resultado, una medalla siempre lo es, pero un deportista tiene que aspirar siempre al máximo. Siendo realista tienes que luchar por ser primero. Luego la carrera te pondrá en tu sitio: bronce, quinto o el 26. Pero no puedes salir a ser tercero porque quedas detrás. Tienes que entrenar motivado y así lo he hecho siempre y lo voy a seguir haciendo»

Lleva quince años en lo más alto. Es uno de los que ha puesto el triatlón en la boca y las zapatillas de la gente común que vio en él un héroe al que asemejarse. Como profesional, ha visto evolucionar su deporte y hacerlo más grande. «He tenido la oportunidad de competir con muchas generaciones de atletas. Al principio gente mayor que yo, gente que veía en la televisión, que eran casi mis ídolos. Luego gente más de mi edad y ahora gente más joven. De todos se aprende. El nivel va subiendo. Con lo que yo hice en 2008, la primera vez que fui campeón del mundo, ahora no sería suficiente. Para mí, la época más dura y donde más nivel he visto en triatlón fueron los años 2011, 2012, 2013 con los Brownlee en su máximo esplendor y todas las batallas que tuvimos. Creo que nos hicimos mejorar y entrenar muy duro y buscar maneras de ir más deprisa. Eran carreras muy agresivas y sabías que te la podían liar desde la salida hasta la carrera a pie en cualquier momento. Ahora hay gente capaz de ir muy deprisa, incluso corriendo algo más deprisa, pero las carreras a veces son más predecibles. Cada uno tiene sus virtudes y sus debilidades, pero son más predecibles aunque el nivel sigue subiendo».

Descarta como objetivo principal sumar medallas europeas o incluir un sexto título mundial en su palmarés, solo volver a lo que le hizo más famoso y ver hasta dónde puede llegar. Seguirá el camino que lo llevo hasta lo más alto, aunque adaptándose a sus nuevas cualidades como atleta experimentado y curtido en mil batallas. «Me siento con la experiencia tanto en distancia olímpica como en larga para hacerme un calendario que se adapte bien a mis características, que a lo mejor no le van bien a otro triatleta. Lo bueno de ir haciéndote mayor es que te vas conociendo y vas más a lo seguro. Tienes más criterio para saber qué es lo que tienes que hacer. Hace 15 años corría un montón de carreras y eran demasiadas pensando que no lo eran o te quedas corto. Yo me hago mi calendario mental, sé que pruebas son las importantes, pero luego hago variaciones en función de cómo voy entrenando. Y creo que esa es la clave». Sabe que, además de cómo responda su cuerpo, hay mil variables para volver a estar al cien por cien; entre ellas, los rivales. «Mario Mola ha ganado los últimos tres mundiales y en los tres últimos que gané yo estuvo siempre en el podio. Lo ha demostrado, es el mejor triatleta ahora mismo en distancia olímpica. Es un orgullo compartir carreras con él. Es un referente para mí. Siempre aprendes de los mejores. No hemos hablado mucho de esta vuelta. En carrera todos son rivales. Nos hemos visto en muchas peleas por el Mundial y el día antes hemos salido a correr un poco. Mario es el rival a batir, pero hay mucha gente».

Punto y seguido en Tokio

¿Después de Tokio? «Sí, me centraré en larga distancia. Como muy tarde después de Tokio. En los años que me queden de carrera, que no sé cuántos serán, pero ojalá que muchos, me centraré en Hawái. A Kona volveré antes o después, lo tengo claro. Fue una experiencia muy buena. Un año diferente, con nuevos objetivos y buenos resultados, aunque Hawái no fue como me hubiera gustado. Es una carrera complicada, que hay que conocer. A los campeones les ha costado llegar al éxito porque tiene unas características por las condiciones atmosféricas sobre todo. Lo tenía claro: iba a ganar. Arriesgué mucho, sobre todo en la bici. A lo mejor si hubiera sido más conservador hubiera sido mejor resultado, pero no hubiera ganado. Aprendí mucho, cuando vuelva tendré más conocimiento del evento y de cómo prepararlo. Si todo va bien, a Kona volvería después de Tokio».

De todas las carreras aprende, su cabeza y su cuerpo: «Terminé reventado, como todos, desde el primero hasta el último. Pero analizas lo que has hecho bien y mal, tanto en la estrategia como en la preparación y los entrenamientos. Saqué muchas conclusiones. Cuando te enfrentas a algo nuevo tampoco tienes una preparación muy eficaz porque no sabes lo que te vas a encontrar. Pero ya lo he sentido en mis propias carnes. Y aprendes».