Javier Gómez Noya
Javier Gómez Noya - EFE
Triatlón

Gómez Noya: «Mentiría si dijera que los Juegos de Tokio no me hacen ilusión»

El triatleta analiza con ABC su actual momento después de un año diferente

MadridActualizado:

Cuando uno habla con Javier Gómez Noya se olvida de que lo está haciendo con uno de los mejores deportistas de la historia de España. A sus triunfos en mundiales, europeos y Juegos Olímpicos, suma un galardón al alcance de muy pocos: el premio Princesa de Asturias de los Deportes. Sin embargo, su cercanía y franqueza anteponen la persona a la figura. Preguntado sobre si es consciente de tamaña carrera, sonríe y se sincera: «Uno siempre mira hacia delante y acaba estando fuera de todo lo que está logrando. Y creo que es la clave: mientras estás en activo no puedes vivir de lo ganado. No pienso en todo lo que he conseguido, quizá lo haga cuando me retire. No es que ahora no lo valore, simplemente miro al futuro».

El español viene de competir en una de las pruebas más duras del planeta: el Iroman de Hawái. Su resultado allí no fue el deseado, aunque lo asume con filosofía y confía en repetir en un futuro: «Las cosas no fueron del todo bien. Es una carrera muy complicada y es difícil hacerlo bien a la primera. Tiene muchas particularidades y la experiencia es muy importante. Pagué mis errores y no hice la carrera que quería». Terminó undécimo. Un sobreesfuerzo en natación, de donde salió quinto, le acabó mermando en maratón: «Hay muchas cosas que en la ITU no les das importancia y en carreras como Hawái son esenciales. Es algo completamente nuevo y por eso no rendí cómo quería, pero tengo margen para mejorar. Espero repetir, aunque no sé cuándo».

A sus 35 años, Gómez Noya parece haber dirigido su carrera hacia la larga distancia, algo que no cree que sea un obstáculo para luchar por estar en los Juegos de Tokio 2020, cuya clasificación es en 2019. «Aún no sé si quiero aspirar a Tokio, pero mentiría si dijera que no me hace ilusión. Debería volver a cambiar mi forma de entrenar y volver a lo anterior, ya que ahora estoy con larga distancia. Tendría que ser competitivo con gente joven que está destacando ahora y eso sería un reto enorme».

Piropos a Mario Mola

Uno de los triatletas con los que competiría sería el también español Mario Mola, con quien tiene una gran relación fuera de las pistas. De él solo tiene buenas palabras: «Es un crack y un gran amigo. A nivel deportivo ha hecho cosas impresionantes. Lleva tres Mundiales y creo que puede conseguir alguno más si sigue por esa línea y le respetan las lesiones. Ahora mismo es el gran dominador en distancia olímpica y está entrando en su madurez deportiva. Seguramente todavía le esperen los mejores años».

Aunque llegó al triatlón «por casualidad» -él hacía natación-, hace más de una década que empezó a competir, tiempo suficiente para conocer la cara más dulce y más amarga del deporte. Cuestionado sobre lo más duro, el español no duda: «Cuando me rompí el codo a pocos meses de Río». Entonces era uno de los favoritos para el oro, pero esa inoportuna lesión le impidió participar en los Juegos. Por suerte -y talento-, las dudas cuando se le pregunta por su mejor momento están justificadas: «Siempre me ha parecido difícil quedarme con uno, pero con el tiempo he acabado decidiéndome. Creo que sería el sprint contra Jonathan Browlee en Londres. Nos jugábamos el Mundial en su casa y era la última carrera. Fue muy emocionante y quien ganara se llevaba el Mundial». Aquel día, el español saboreó la gloria con unos últimos metros de leyenda.

Con una carrera cargada de éxitos, Gómez Noya afronta esta etapa con nuevos retos y con el deseo no de seguir ganando, sino de no perder lo que le enamoró del triatlón: «Lo que quiero es continuar disfrutando de lo que hago. Vivir de esto es un lujo y espero seguir así mucho tiempo». El español aún no ha decidido qué hará en el futuro, aunque sí que se pronuncia sobre qué haría si pudiera volver al pasado y darse un consejo: «Que tuviera paciencia. Aunque creo que he estado acertado casi siempre en la toma de decisiones, hay cosas que mejoraría, pero es evidente que a todo pasado es fácil decirlo».